Varias compañías de E.U. están desarrollando sistemas que, con cámaras situadas detrás de pantallas que muestran publicidad, permiten determinar el sexo y edad aproximada de la persona que los mira.
Si el software detecta que un hombre se ha detenido frente a la pantalla, mostrará, por ejemplo, anuncios de espuma de afeitar, pero cambiará a promociones de artículos de higiene femenina si aparece una mujer.
Para los anunciantes, determinar también los datos demográficos de quién ha visto su publicidad o cuánto tiempo ha dedicado a mirarla es una valiosa información a la hora de lanzar nuevas campañas, apuntan los expertos.
Compañías como TruMedia, en Florida, Studio IMC en Nueva York o la francesa Quividi ya han empezado a ofrecer estos sistemas a firmas distribuidoras de publicidad que, a su vez, los están probando en centros comerciales y otros lugares públicos.
El software, no muy distinto al que utilizan algunas cámaras de fotos para enfocar las caras, mide parámetros como la forma de los labios o de los pómulos y los compara con su base de datos para comprobar si está ante una cara femenina o masculina.
Los fabricantes aseguran que son capaces de acertar entre un 85 y un 90 por ciento de los casos.
No obstante, algo más complicado es determinar la edad, por lo que estos sistemas suelen dividir las caras solo en tres amplias categorías: adolescentes, jóvenes y personas mayores.
Si bien dicha tecnología está en una etapa incipiente, expertos aseguran que en unos años serán un método frecuente de medir audiencias y añaden que su potencial es enorme. "Hacia finales del 2009 vamos a ver mucho movimiento hacia estos sistemas en los diez principales mercados del país", dijo a la prensa estadounidense Jack Sullivan, analista de la consultora especializada en publicidad Starcom USA.
Según Tony Rizzaro, fundador y consejero delegado de StudioIMC, "nuestras cámaras escanean un área en concreto en búsqueda de señales de que alguien está observando". Básicamente, el sistema es capaz de detectar si hay un par de ojos fijándose en la pantalla y, en tal caso, determina durante cuánto tiempo la miran y qué partes de ella captan más su atención.
Las cámaras de StudioIMC han estado instaladas durante más de año y medio en algunas de las pantallas publicitarias de Time Square, en Nueva York, reconocido lugar en E.U. por sus inmensos avisos.
Algunos contradictores
La introducción de cámaras que vigilan a los consumidores genera también una fuerte oposición por su obvia intromisión en la esfera privada.
Rebecca Jeschke, responsable de comunicaciones de Electronic Frontier, una fundación con sede en San Francisco dedicada a la defensa de los derechos civiles, reconoció su preocupación con esta tecnología.
"Una de nuestras principales inquietudes es el aumento de las grabaciones de personas en espacios públicos", dijo Jeschke. "La recolección indiscriminada de datos personales por parte de una empresa puede poner nerviosa a la gente".
Para ella, uno de los mayores problemas es el riesgo de que las empresas intercambien esa información entre sí o con las autoridades sin que el ciudadano tenga control alguno sobre ello.
Además, apunta, el software aún no es totalmente eficaz a la hora de identificar caras, con lo que es posible que recojan información falsa sobre los individuos.
Con información de EFE.
<< Anterior Artículo 25 de 62 Siguiente >>
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.