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Un ácido inyectado en la cara le amargó la vida a Astrid Junguito

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Un ácido inyectado en la cara le amargó la vida a Astrid Junguito

Con una cirugía plástica terminó la tortura que vivió la actriz durante ocho años.

Con una cirugía plástica terminó la tortura que vivió la actriz durante ocho años.

Con una cirugía plástica terminó la tortura que vivió Astrid Junguito durante ocho años por culpa de un ácido que le inyectaron en la cara. Hoy, además de corregir el defecto que esto le dejó, la actriz se quitó muchos años de encima.

No solo les ocurre a las más jóvenes figuras de la TV. También a las veteranas como Astrid Junguito, quien desde 1973 está en la pantalla chica. "Fui muy boba. Estuve en una conferencia de unos mexicanos que hacían procedimientos estéticos y me dejé convencer de ser modelo suya. Dijeron que me inyectarían algo que solamente daría textura a la piel. Era una especie de botox con unas agujas en la parte inferior de la mejilla pero me inflamé; me puse hielo. Resulta que no podía hacer eso y el material se recogió donde me infiltraron. Desde ese momento venía sufriendo con mis ojos. A veces amanecía hinchada donde estaba el líquido. Yo no necesitaba nada pero terminé allí con varios actores y a todos les he visto lo mismo que tenía yo. No sé exactamente qué me pusieron, pero al verme el doctor dijo que pudo ser un ácido de relleno. ¡Jamás lo vuelvo a hacer, por eso se me armó un problema! En grabación intentaban ayudarme con maquillaje, sin embargo esto se notaba mucho. Lloré y lloré por eso".

Desde hace ocho años convivía con este problema físico que era una verdadera cruz. "Todo ese tiempo sufrí. Probé todas las cremas que me recomendaron, trataba de tener el pelo templado con peinetas para que me ayudara en algo, hacía personajes con gafas, me ponían bolsas de té frío para que el ojo estuviera bien".

Afortunadamente a su vida llegó el médico Alberto Arévalo, quien, asegura Astrid, tiene manos de ángel, pues con una cirugía plástica le ayudó con su problema y de pasó la rejuveneció: "Me dio toda la confianza del mundo para ponerle la cara, cosa que no se puede hacer con cualquier persona. He visto muchos espejos en mis compañeras, a las que les cambian las facciones y les dañan el rostro y ya nada se puede hacer. No me da pena contar lo que me hice porque vivo de mi imagen, y cuanto mejor esté uno, mejor le va en el medio, y además subí mi autoestima. Él me arregló la cara. Me operó, pero me advirtió que algo me quedaría en la parte inferior del ojo. De una vez me arreglé los párpados y me subió la frente. En la parte superior de la boca tenía líneas de expresión y también me las quitó.

La primera semana estuvo llena de hematomas pero al mes el resultado fue más que positivo para ella. "Hoy, cuando me veo al espejo, me gusto. Antes rogaba a Dios angustiosamente que me ayudara. No sabía qué hacer con eso. Me veo mejor. Para disimular lo del ojo, lo que hacía era subir la frente, entonces me fui arrugando más. Además la piel ya estaba magullada por el látex con el que hice algunos personajes. ¡Siento que me quité como 10 años de encima! Me puse a dieta también y volví a ser talla 8. Yo no quería verme en TV porque me daba dolor, pero dejé de ser talla 12. Pasé de 67 a 59 kilos".

Pese a lo que le ocurrió, Astrid no pensó en demandar a los mexicanos pues jamás volvió a saber de ellos. Pero sí aprendió una gran lección. Con su nueva imagen está lista para presentar nuevos castings y encontrar un gran papel que complete su felicidad. 

POR: CRISTINA ESTUPIÑÁN

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