La cantante Marre cuenta cómo fue víctima de matoneo en el colegio
Por: CRISTINA ESTUPIÑÁN CH. |
La cantante sufrió agresiones verbales que la sumieron en una depresión.
Foto:La cantante sufrió agresiones verbales que la sumieron en una depresión.
La cantante, educada en uno de los mejores colegios de Bogotá, sufrió las agresiones verbales de los estudiantes de estrato seis
que la sumieron en una depresión.
Si bien los padres se preocupan porque sus hijos asistan a buenos centros educativos, no es fácil enfrentar un ambiente donde el matoneo afecta a algunos estudiantes agredidos por otros que no miden sus palabras ni las consecuencias de sus ofensas.
Marre, la cantante considerada como un talento de exportación por el legendario Stephan Galfas, productor de Cher y Kool and The Gang, entre otros, es un claro ejemplo de lo que esto conlleva. En la adolescencia padeció una tortura verbal y psicológica. "Es lo más horrible y me recuerda todo lo que sufrí. No entiendo cómo hay gente tan mala que le hace daño a otro así. Les digo a quienes han sido víctimas como yo, que crean en ellos mismos y no se dejen opacar. Lloren, porque es sano y nos vuelve más fuertes. Esto ocurre en todas partes. En las oficinas y en los colegios. Por ser gordita me matonearon. Quiero al colegio Los Nogales, pero muchos allí, incluidos algunos profesores, no creían en mí. Como si fuera poco, los del Anglo Colombiano (colegio también bogotano) me decían que era un monstruo. Me pusieron un apodo con el que sentía morir. Inventaron que tenía una enfermedad, y yo lloraba y lloraba. Eran niños que no sabían lo que querían, ni lo que hacían.
"Un día, en una fiesta, bailé con alguien que me besó y empezaron a decirle que cómo se había atrevido, que yo era horrible, y eso se volvió un chisme que todos comentaban. Lo que hice fue encerrarme y de nuevo llorar".
La depresión la llevó a aumentar aún más de peso y con tan solo 14 años llegó a los 63 kilos. Por la tristeza y el desespero consumió incluso alimentos vencidos. "Estuve muy afectada, fui al psicólogo para que me ayudara. De eso aprendí a quererme y a respetarme como soy. Ahora entiendo que soy muy valiosa, así no sea la gran modelo. En un momento pensé: 'O me echo a morir o salgo adelante y aprendo de todo esto'. Tomé la segunda opción".
Para sentirse bien con ella misma se dejó guiar por una nutricionista y ahora pesa 49 kilos. Sin embargo, la artista tiene claro que las medidas de reina no son el verdadero código de belleza. "El ser lindo no es una talla. Es quererse y ser feliz como uno es. El qué dirán siempre me afectó. Un día después de componer lloré, decidí salir de esto a las buenas o a las malas, crecer, ir al gimnasio y creer en mí".
En este camino se encontró con Stephan Galfas, quien "me dijo que le gustaba lo que hacía pero que había mucho por mejorar. Viajé a Nueva York y fue muy duro porque es muy exigente. Me devolví, pero él me dijo que tenía que encontrar la razón por la que hago música. Ese tropiezo me hizo fuerte y arranqué con toda. ¡Logramos un resultado increíble! Crecí como artista, mujer y persona. Maduré. He hecho letras para desahogarme... como escapatoria a mis problemas.
"Sombras de luz es un CD con el que resurjo de las cenizas y paso de mucha sombra y tristeza a este trabajo. Entendí que uno debe tener fuerza de voluntad. Aprendí y me reinventé. Él me exigió, me cambió la imagen. Soy quien soy gracias a ese empujón que me dio. Lo más importante fue que gracias a sus enseñanzas aprendí a quererme".
CRISTINA ESTUPIÑÁN CH.
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