En el centro comercial Unicentro, Luis Eduardo Garzón y Enrique Peñalosa tomaron rumbos diferentes durante la jornada electoral.
Peñalosa optó por recorrer la ciudad, pero primero caminó por Unicentro acompañado por su hija Renata y Milú, el perro de la familia. Almorzó a las carreras un sándwich con papas fritas y gaseosa en el carro y de allí se fue a Corferias, el mayor punto de votación de la capital.
Recorrió el recinto y al salir soltó una frase que resumía sus sentimientos hasta ese momento: "Creo que Mockus barre", dijo. Y el pesimismo tenía sus razones. En los alrededores de Corferias, Peñalosa pasó casi inadvertido. "De cien, me saludó uno", sentenció.
Tomó un nuevo aire en Soacha, donde 30 jóvenes del grupo 'Legión del Afecto', que rehabilita pandilleros en la zona, lo recibió con tamboras, máscaras, baile y un canto a ritmo de hip hop.
Garzón también recorrió Unicentro. Con un grupo de seis personas muy cercanas de la campaña se tomó dos tintos, uno sin cafeína como es usual, y el segundo con cafeína para tener energía para el resto del día.
Del norte de la capital salió para la casa de unos amigos en el barrio La Soledad, donde almorzó sancocho de Sierra en leche de coco.
Y a las 4:30 de la tarde, Garzón llegó al Centro de Convenciones AR, en el norte, donde estaban su mamá , sus dos hijos y un equipo de la campaña. Allí monitoreó los resultados por televisión. Cuando se enteró que Mockus lideraba la votación, dijo: "Si no hubiéramos logrado los votos, a los 'tres tenores' nos hubiera tocado cantar en los buses".
RENATA RINCÓN Y RAFAEL QUINTERO
REDACTORES DE EL TIEMPO
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