Sin duda, el desafío de la campaña de Juan Manuel Santos era la de consolidar la votación obtenida el 30 de mayo.
En los hechos, los 6 millones 750 mil votos obtenidos en la primera vuelta, le habían dado una ventaja que por lo menos deba mantener. Y el camino político que tenía seguro Santos, no sólo era el de invocar la unidad uribista y movilizarla electoralmente, sino que -más allá- se trataba de que cada uno de los movimientos y partidos políticos que adhirieron al Partido de la U, hicieran visibles sus aportes. Esto es, que los aportes se pudieran contar.
Aquí Santos acertó con su estrategia. Además de forzar a los barones electorales del Partido de la U a mantener los 6 millones de votos, le puso una fuerte presión a quienes adhirieron. Los 2 millones 250 mil votos adicionales, que le permitieron llegar a los 9 millones de votos, fueron el resultado de esa estrategia.
Con su estrategia política, Santos no sólo logró consolidar el poder electoral de la maquinaria política regional y local, asegurando su elección presidencial, sino que además sentó las bases del pacto de gobernabilidad que le garantizará una adecuada gestión de la agenda legislativa en el Congreso. De la manera como Santos gestione la conformación de su gabinete y la distribución de los mas altos cargos de gobierno, dependerá que esa maquinaria se mantenga como soporte de su gobierno.
Por Pedro Medellín Torres
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