Foto: Carlos Capella-EL TIEMPO
Así lucían ayer varias mesas de votación en el colegio La Salle, en la ciudad de Barranquilla.
De los casi 30 millones de colombianos habilitados para votar ayer, a las urnas asistieron efectivamente 13 millones 337 mil,es decir, un 44,4 por ciento del total.
Pese a que tanto Santos como Mockus crecieron sus caudales electorales, la abstención aumentó un 10 por ciento frente a la registrada en primera vuelta presidencial el pasado 30 de mayo, cuando el porcentaje estuvo en el 50,7 por ciento.
Con lo sucedido este domingo, la abstención mantuvo su tendencia histórica -por encima del 50 por ciento, muy similar a la registrada en 2006 (54,9 por ciento), año en que fue reelegido Álvaro Uribe en primera vuelta- y reflejó una apatía evidente entre los ciudadanos.
Todo conspiró
Incluso antes de que las mesas de votación se abrieran a las 8 de la mañana para los votantes, todo presagiaba que la abstención sería una de las protagonistas de la jornada.
Una de las razones de peso fue el pésimo clima que reinó en buena parte del país. En Bogotá, por ejemplo, la lluvia comenzó a caer desde la noche del sábado y 24 horas después no había cesado.
En los puestos de votación, la falta de sufragantes fue evidente. En muchos de ellos no se registraron las mismas filas de votantes de hace 20 días ni el caos al final de los comicios.
Y tal y como se había anunciado, el Mundial de fútbol también influyó. A la hora de los tres partidos, la presencia de la gente en los puestos para votar bajó sustancialmente. Y quienes trataron de hacerlo después del compromiso Brasil-Costa de Marfil, después de las 3 p.m., se encontraron con trancones y más lluvia.
A las 2 de la tarde de ayer, 6.950.345 colombianos habían ejercido su derecho al voto, un 11 por ciento menos que lo ocurrido el 30 de mayo a la misma hora, cálculo que confirmó el propio Registrador Nacional.
Además de estas razones circunstanciales, la abstención también estuvo precedida de una campaña menos intensa y menos apasionada, concentrada sobre todo en los mensajes publicitarios y en los debates de televisión. De resto, poco.
Muchos hasta perdieron el interés de la contienda luego de conocer los resultados de la primera vuelta, donde prácticamente Santos triplicó en votos a Mockus, pero no le alcanzó para ganar en una ronda.
Esto hizo que, como suele ocurrir entre los colombianos, hiciera carrera la tesis de que ya "todo estaba cantado".
Caso contrario sucedió en 1994, cuando la abstención bajó de 66 a 56 por ciento entre los entonces aspirantes Ernesto Samper y Andrés Pastrana, pues la diferencia entre los dos fue apenas de 20 mil votos, lo que hizo mucho más atractivo el paso a la segunda ronda porque cada voto de los ciudadanos abstencionistas contaba.
La apatía electoral fue evidente ayer en regiones como La Guajira (70 por ciento de abstención), Bolívar (65) y Córdoba (61), entre otros. En Bogotá y Boyacá la abstención se mantuvo alrededor del 50 por ciento, mientras que en Valle y Antioquia fue de 58 y 55 por ciento, respectivamente.
Las elecciones presidenciales de 1994 en primera vuelta siguen siendo las de la más alta abstención de las últimas décadas: 66,05 por ciento.
"Agradezco a todos los ciudadanos que acudieron a las urnas pese a las lluvia y el Mundial".
Carlos Ariel Sánchez, registrador Nacional.
"Esto sí es mucho patriotismo, venir a mojarnos por votar" (...) "Para qué votar, una pérdida de tiempo, eso ya se sabía quién iba a ganar".
Frases de ciudadanos, pronunciadas ayer durante la jornada electoral.
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