La posibilidad de que alguna de ellas saque menos de 100 mil votos es remota, pues sus caudales los nutren maquinarias electorales muy bien aceitadas.
A la que más 'mal' le podría ir es a Arleth Casado, candidata liberal, quien -según analistas- podría heredar los casi 150 mil votos que su esposo, el cacique Juan Manuel López Cabrales, obtuvo en las elecciones a Congreso de 2006. Es la primera vez se hace contar en las urnas.
Sobre quien sí no hay duda es Dilian Francisca Toro ('la U'), quien como aspirante a la gobernación del Valle en el 2002 obtuvo 382.000 votos. Ahora aspira a reelegise con un caudal superior a los 98.505 votos de octubre de 2006.
El sueño de la más experimentada, Leonor Serrano de Camargo, es conseguir los 150 mil votos que amasó en 1994, cuando fue elegida gobernadora de Cundinamarca. Tiene el aval de Cambio Radical.
Alexandra Moreno Piraquive, primer renglón de la lista cerrada del Mira, tiene el reto de superar los 240.000 sufragios de hace cuatro años.
La quinta es Maritza Martínez, candidata al Senado por 'la U', quien, como aspirante a la gobernación del Meta en el 2007, tuvo 120.000 votos. Recogió el trabajo de su esposo, Luis Carlos Torres, quien renunció al Senado tras el escándalo de la parapolítica.
Leonor Serrano
"No se necesita un marido para tener votos", dice la ex senadora, Leonor Serrano de Camargo. Ella reclama que su carrera ha marchado por espacios distintos a los de su esposo el ex senador Gabriel Camargo. "Yo he hecho toda la tarea: he sido concejal, diputada, alcaldesa, gobernadora y dos veces senadora. He llegado donde me ha dado la gana llegar porque nada me queda grande", enfatiza. Y añade que todo lo que ha conseguido se lo debe a su actitud "aguerrida". Niega que sea malgeniada, pero acepta que a veces es muy "orgullosa".
Alexandra Moreno Piraquive
"Dicen que las mujeres no votan por mujeres, pero en mi caso ha sido al contrario", asegura la congresista bogotana, dedicada a la política desde hace 10 años. Explicó que su éxito se lo debe a la mezcla de "inteligencia con sensibilidad" y que la presencia de su esposo, Édgar Wills, ha sido clave "como apoyo moral", pues "él pertenece al sector privado". Respecto a si la fe le ha servido para su carrera, afirma que tiene "una formación religiosa como todos los políticos", y que también ha recibido el apoyo de otras comunidades".
Dilian Francisca Toro
No duda en reconocer el aporte de su esposo, el ex congresista Julio César Caicedo, a su carrera. Pero aclaró que con el tiempo ese respaldo se trasladó al cuidado de la casa y de sus hijos. "Cuando lo conocí en 1995 yo ya era alcaldesa de Guacarí. Tenía una carrera política. Luego fui secretaria de Salud, candidata a la Gobernación y ahora voy al tercer periodo como senadora", dijo. "Aunque el apoyo de un hombre es importante, no es indispensable", concluye.
Arleth Casado de López
No duda en defender que los votos de su esposo Juan Manuel López son tanto de ella como de él. Todo porque, dijo, empezó hace 25 años a trajinar a su lado por los barrios y las veredas de Córdoba, apenas tres años después de casarse. "Siempre fuimos un complemento. Mientras él asistía al Congreso en Bogotá, yo hacía trabajo social, de educación y de salud en el departamento. Nunca dejamos de atender la gente", expresó. Y responde a las críticas que le han hecho de ser 'heredera' de la parapolítica -López fue condenado a seis años de prisión por este motivo- que "todos saben que fuimos víctimas de este fenómeno", y amenaza, incluso, con aumentar sus votos.
Maritza Martínez de Torres
"Indiscutiblemente a mi esposo le debo bastante porque él tiene un trabajo político del que yo recojo buena parte, y de paso le aporto un electorado propio", reconoció la ex candidata a la gobernación del Meta y ex magistrada. Aseguró que no obstante el protagonismo de su esposo, Luis Carlos Torres, en su época de congresista, nunca se sintió apabullada por él. " Al comienzo de mi vida política, hace 10 años, estuve a su sombra, hasta que me independicé en el 2006 cuando, en contra de su voluntad, me lancé a la Gobernación". Enfatizó que "para hacer política no se necesita a un hombre", pero que también "es rico tener un aliado incondicional que tenga unos votos".
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