La cita, que se llevo a cabo en la Casa de Nariño, duró casi dos horas.
En el encuentro revisaron temas de economía, presupuestales y financieros, por los cuales comenzará el proceso de cambio de gobierno.
Según dijo el secretario de Prensa de Palacio, César Mauricio Velásquez, la reunión fue "muy buena" y en ella participó, durante un rato, el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga.
"Lo que se preveía como una reunión protocolario de saludo del presidente electo al presidente Álvaro Uribe se ha convertido en una fructífera reunión de trabajo, primera de empalme directo entre el presidente entrante y el presidente saliente", agregó Velásquez una vez terminó el encuentro.
Santos y Uribe hablaron sobre el proyecto de ley de reforma a la justicia que el Ejecutivo presentará a consideración del Congreso el próximo 20 de julio.
También analizaron las dos leyes que fueron aprobadas por el parlamento, las cuales tienen que ver con la descongestión judicial y el arancel judicial.
Santos comenzó por agradecerle al jefe de Estado actual por las garantías que ofreció en la campaña presidencial.
De igual forma, Uribe aprovechó su cita con Santos para "encomendarle a Dios el triunfo y lo sigue", y para felicitar nuevamente al nuevo Presidente.
Santos llegó a Palacio acompañado solamente por su secretario privado, Juan Carlos Mira. El encuentro comenzó alrededor de las 11 de la mañana en la Casa de Nariño para ajustar el cambio, que se producirá el 7 de agosto.
Esta tarde, el nuevo jefe de Estado de los colombianos dará una conferencia de prensa, en la que se espera que ofrezca más detalles de su encuentro con el presidente y de los primeros pasos de su nuevo gobierno.
Santos hizo llamado para un gobierno de unidad nacional
Tras su arrollador triunfo con más de 9 millones de votos, Juan Manuel Santos invitó a sus contradictores a trabajar unidos para celebrar ante miles de seguidores.
Santos, el Presidente electo más votado de la historia de Colombia, decretó este domingo, ante miles de emocionados seguidores, la llegada de la "unidad nacional",
Tras agradecer a Dios y a Colombia su triunfo, Santos fue especialmente generoso con su adversario, Antanas Mockus (3'588.819 votos), a quien dirigió palabras de reconocimiento.
"Fue un contendor de altura que puso a pensar a Colombia en el valor de la vida, de la transparencia y de la legalidad. Usted y yo compartimos esas banderas y lo invito a que juntos las mantengamos en alto", dijo.
Y agregó que "si en el fragor de la campaña se produjeron heridas, hoy se cierran para siempre".
Después hizo un gran homenaje al presidente Álvaro Uribe, artífice determinante de su victoria. Dijo que se trata de "uno de los mejores presidentes que hemos tenido en dos siglos de vida republicana".
Y mientras la multitud congregada en el Coliseo El Campín coreaba a gritos el nombre del actual mandatario, Santos notificó: "Este también es su triunfo, presidente Uribe".
Al hablar con cierta alegría sobre "la llegada de la hora de la unidad" (término que subrayó durante su discurso en varias oportunidades), Santos dijo que será el "Presidente de todos los colombianos". De los que lo apoyaron y de los que no.
Escoltado a pocos metros desde un costado por su esposa y sus hijos, y desde el otro por su vicepresidente Angelino Garzón y su familia, el nuevo Presidente explicó que su Gobierno de "unidad nacional también admite la diversidad", por lo que anunció que incorporará a su programa postulados de los liberales y de los verdes.
Y aseguró que no renunciará a buscar que Antanas Mockus y sus coequiperos lo acompañen a "trabajar por una Colombia justa, educada y próspera".
En otro momento, Santos alzó el tono de su voz para pedir que cesen los odios. "Demos vuelta a la página de los odios, de las divisiones inútiles. A Colombia le llegó la hora de la unidad", afirmó.
Las Fuerzas Militares y la Policía le merecieron un capítulo especial en su saludo al país.
Primero deploró la muerte de nueve miembros de las Fuerzas Armadas ayer, en cumplimiento de sus funciones, a los que llamó héroes. "Gloria a estos muchachos", dijo.
Pero también llamó su atención: "Los militares y policías me conocen y saben qué esperar de mí: respeto y apoyo para que sigamos consolidando la presencia del Estado en cada centímetro del territorio. Y también saben que les exigiré que sigan cumpliendo fielmente su función constitucional, y que lo hagan dentro del respeto absoluto a las normas constitucionales".
Y advirtió que "no habrá impunidad para quienes se aparten del honor militar y policial".
A las Farc se les agotó el tiempo
Con la autoridad que le da haber sido su mayor verdugo como ministro de Defensa, Santos también notificó a la guerrilla.
"Que oigan los terroristas y el mundo. A las Farc se les agotó el tiempo. Colombia está saliendo de su pesadilla de secuestros y violencia. Mientras (las Farc) insistan en métodos terroristas no hay la mínima posibilidad de diálogo y las seguiremos enfrentando con toda la dureza y con toda la firmeza", aseguró.
A los violentos les reiteró que mantendrá abiertas las puertas de la reinserción, pero también les dijo que a partir del próximo 7 de agosto "seremos más duros".
Congreso, partidos y Justicia
Al Congreso y a los partidos políticos les dijo que está listo para trabajar a su lado, pero sin ánimo burocrático. "Soy un convencido de contar con partidos fuertes, pero centrados en el servicio y la representación de la gente, no en la burocracia", expresó.
También les dijo que se entenderá "con la institucionalidad de los partidos, no con el clientelismo".
Anunció que dentro de pocos días se reunirá con las Altas Cortes para buscar el restablecimiento de la armonía entre estas y el Ejecutivo.
"Necesitamos un Congreso fuerte y deliberante y una justicia autónoma y eficaz", sintetizó.
Destacando la importancia de su vicepresidente, dijo que con él emprenderá un gran trabajo de concertación entre empresarios y trabajadores y de formalización laboral.
Y se comprometió con los colombianos más pobres, sectores de los que recibió amplio respaldo en las urnas. Dijo que trabajará por sacar de la indigencia a 4 millones de colombianos y a otros 7 millones de la pobreza.
Diplomacia y respeto
"La diplomacia y el respeto serán los ejes" de la política exterior del gobierno Santos.
Ofreció "trabajar de la mano con los países vecinos para desarrollar una agenda conjunta de cooperación en todos los frentes".
Y, sin referir a ninguno de esos vecinos en particular, Santos dijo que "en las relaciones conflictivas hay dos alternativas: mirar con amargura hacia el pasado o abrir caminos de cooperación hacia el futuro. Yo los invito a abrir caminos de cooperación por el bien de nuestros pueblos".
El Presidente electo concluyó su discurso de casi 50 minutos con una evocación cálida de sus personas más cercanas. De sus hijos y su esposa. De sus padres, abuelos y maestros, sobre quienes dijo, quisiera tener cerca para "abrazarlos". Y con un "¡Viva Colombia!".
Una celebración multitudinaria y diferente
Hasta hace unos años, los presidentes electos celebraban su triunfo en recintos pequeños, en compañía de no muchos asistentes. Esto cambió ayer.
La celebración de Juan Manuel Santos estuvo enmarcada en un gran acto llevado a cabo en el Coliseo El Campín, de Bogotá, en el que hubo música, luces, globos, carteles y un ambicioso montaje que recordó las convenciones partidistas estadounidenses.
Antes de que Santos pronunciara su discurso de victoria, la banda de Baranoa (de Atlántico) interpretó La pollera colorá. Mientras más de 50 músicos entonaban la clásica canción, decenas de niñas representaban bailes típicos de la Costa Caribe.
Luego, un grupo de bailarines danzó ritmos de otras regiones del país, como El sanjuanero y Mi Buenaventura. Miles de personas siguieron la fiesta desde las tribunas.
Quienes concurrieron al evento observaron, en tres pantallas gigantes, un video con los mejores momentos de la campaña de Santos. Allí mismo se proyectó el discurso de Mockus, que fue recibido con aplausos.
Una ensordecedora ovación de más de tres minutos marcó la entrada del candidato al escenario, junto a su familia. Al Presidente electo también lo acompañó una mujer que vestía un traje indígena y un hombre ataviado con un vestido llanero.
EDULFO PEÑA
EDITOR POLÍTICO