‘Una vez tengamos a Vargas Lleras, sacamos a su papá’

‘Una vez tengamos a Vargas Lleras, sacamos a su papá’

‘Mono Jojoy’ le ofreció a Mauricio Lizcano liberar a su padre si ayudaba a secuestrar a Vargas.

Germán Vargas Lleras

El candidato Germán Vargas presenta su libro 'Hacer, cumplir, avanzar: una vida al servicio de Colombia', en el marco de la Feria del Libro.

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César Melgarejo / EL TIEMPO

29 de abril 2018 , 11:16 p.m.

El ‘Mono Jojoy’ le habría ofrecido al hoy senador Mauricio Lizcano liberar a su padre en el 2001 si ayudaba a que las Farc secuestraran al entonces senador Vargas. Revelaciones del libro que presenta el candidato.

Como “un oscuro ofrecimiento” recuerda el senador del partido de ‘la U’ Mauricio Lizcano la propuesta que le hizo en persona Jorge Briceño, mejor conocido en el conflicto como ‘Mono Jojoy’, entonces jefe guerrillero de las Farc, para que esa organización liberara a su padre secuestrado.

Sucedió en una visita que Lizcano hizo a un campamento guerrillero en la Navidad del 2001. Eran épocas de la zona de distensión del Caguán, en medio del proceso de paz fallido que adelantó el expresidente Andrés Pastrana con ese grupo insurgente, y cuando el hoy senador era un joven veinteañero que estudiaba derecho en la Universidad del Rosario.

En un paraje de la zona conocida como La Y, a dos horas de San Vicente del Caguán, Caquetá, tuvo que esperar un día y una noche para entrevistarse con uno de los hombres más temidos y poderosos de la guerrilla.

‘Jojoy’ encabezaba el ala militar, era el jefe del bloque Oriental y uno de los responsables de la estrategia que llevaron a cabo las Farc consistente en secuestrar a políticos y funcionarios del país con el objetivo de lograr un acuerdo de intercambio humanitario.

Pero Lizcano, a pesar de la preocupación y el miedo natural, tuvo las agallas. Su padre, Óscar Tulio Lizcano, para ese entonces representante a la Cámara por Caldas, había sido secuestrado un año antes en Riosucio. El propósito suyo era convencer, si era necesario a punta de ruegos, a los jefes de la guerrilla de que lo liberaran a él y a los demás secuestrados considerados parte del grupo de los “canjeables”. Ya lo había visto un par de veces, en la quincena de ocasiones que había visitado la zona de distensión. Y aunque dice que allí “los guerrilleros eran muy intransigentes y displicentes, no fueron amenazantes con los familiares de los secuestrados”.

Un taxi, “de esos que se movían en ese departamento”, recuerda Lizcano, lo dejó a las tres de la tarde de un día de esa Navidad en el lugar de la cita, al frente de una casa grande de madera. Esperó una hora hasta que le permitieron entrar y descubrió que se trataba de la puerta de acceso a un campamento guerrillero. “Hasta había un gran salón para reuniones y para ver televisión”, recuerda.

Dieron las siete de la noche, cuando un guerrillero le avisó que su jefe no lo podía atender. Lizcano pasó la noche en un caserío.

Al día siguiente, y al cabo de varias horas más, por fin se vio cara a cara con ‘Jojoy’.

“Una vez tengamos a Vargas Lleras, sacamos a su papá como un gesto humanitario. Decimos que está enfermo, que se va a morir y que nos tocó liberarlo”, le dijo el jefe guerrillero.

Esa es la versión que al cabo de los años Lizcano le contó al propio Germán Vargas Lleras y que el hoy candidato presidencial dejó consignada en el libro ‘Hacer, cumplir, avanzar. Una vida al servicio de Colombia’, cuya presentación realizará este lunes en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo).

La decisión de liberar a Óscar Tulio Lizcano la había aprobado el propio secretariado, la máxima instancia de las Farc. Pero la oferta no era gratuita. Instantes antes de que ‘Jojoy’ le dijera eso, después de una larga discusión sobre la guerra y la paz, el mismo jefe guerrillero le había dicho al joven que la liberación de su papá estaba condicionada a que ayudara a la guerrilla a hacerle inteligencia a Vargas Lleras, por ese entonces senador de la República. El fin era servir de apoyo para secuestrarlo.

“Esto está aprobado. Usted sabe cómo funciona el Estado y tiene acceso al Congreso. Lo único que tiene que hacer es contactarse con una gente nuestra en Bogotá y ayudarle a hacer inteligencia a un senador que se llama Germán Vargas Lleras. Usted no tiene que participar en nada, solo darnos datos, ganarse su confianza, decirnos cómo se mueve... para que nosotros podamos secuestrarlo”, le había dicho ‘Jojoy’.

Lizcano cuenta: “De inmediato le di un no rotundo, y con ello la reunión prácticamente se acabó”. En esos años, en efecto, él sí tenía acceso al Congreso porque trabajaba haciendo seguimiento a los proyectos de ley; pero si bien sabía quién era Vargas, no lo conocía personalmente. Hoy dice que, a pesar de que pasaban los años y su papá seguía en la selva, nunca dudó de esa respuesta.

Durante años ni siquiera la madre de Lizcano supo “del brutal ofrecimiento”. Lizcano conoció a Vargas cuando fue elegido representante a la Cámara. Sin embargo, no fue sino hace dos años, estando Vargas ya de vicepresidente, y luego de pensarlo mucho, cuando decidió contarle lo ocurrido.

“Debo reconocer que cuando me narró tan ruin y vulgar ofrecimiento me ratificó aún más el odio que las Farc tenían en mi contra, no solo por el regalo bomba y otros atentados, sino por hacerle semejante ofrecimiento al hijo de un secuestrado, a una víctima que querían convertir en victimario. La forma como el senador Lizcano actuó habla bien de él, de su carácter y sus principios, y explica, entre otras razones, el aprecio que hoy tengo por él”, dice Vargas en su libro.

Para el candidato presidencial, el relato de Lizcano es una demostración de hasta qué punto podían llegar las Farc ante sus críticas contra la zona de despeje, pues consideró que era utilizada por esa organización para fortalecerse militarmente; también ante su insistencia para que la Fuerza Pública los golpeara con contundencia y su impulso decidido a la reforma que restableció la extradición y a la reglamentación de la extinción de dominio y el lavado de activos.

Hoy, Lizcano anima fervorosamente la campaña presidencial de Vargas. Dice que, al igual que muchos candidatos lo hacen, él está en su derecho de publicar un libro en este momento electoral. “Más bien me siento honrado de que tuviera en cuenta esta anécdota como un hecho más que revela su vida, que ha sido muy amenazada”, dice el senador.

Óscar Tulio Lizcano, después del encuentro que tuvo su hijo con el jefe guerrillero, duró siete años más secuestrado. En 2008, ayudado por el guerrillero que lo custodiaba, se escapó y, después de caminar tres días entre la espesura de la selva, fue rescatado por el Ejército. Dos años más tarde, ‘Jojoy’ murió en un bombardeo ordenado por el presidente Juan Manuel Santos en La Macarena, Meta, que lo dejó irreconocible.

Los atentados

La versión de Lizcano está contenida en el primer capítulo, ‘Hacer, cumplir, avanzar’, un título similar al eslogan de campaña de Vargas. En este fragmento, titulado ‘De ideales y batallas’, el exvicepresidente también cuenta cómo el viernes 13 de diciembre de 2002, en plena época navideña, un paquete del explosivo C-4, que se coló entre los regalos que le llegaron a su oficina, terminó quitándole los dedos meñique y anular de la mano izquierda.

Cuenta que lo que lo salvó fue otro regalo, un libro de gran formato y tapa dura de la pintora y escultora bogotana Ana Mercedes Hoyos. La obra gruesa, que había abierto tan solo segundos atrás, la puso entre sus piernas y su abdomen, donde quedaron incrustadas las esquirlas que le habrían causado la muerte de manera instantánea.

Vargas también da detalles de otro atentado, el del carro bomba, que sufrió en octubre de 2005 a la salida de Caracol Radio. Reafirma que este no fue cometido por las Farc, como dijo a la hora de haberse dado el hecho el entonces director del Departamento Administrativo de Seguridad, Jorge Noguera, hoy condenado a 25 años de cárcel por el homicidio del profesor Alfredo Correa de Andreis y salpicado por las interceptaciones ilegales y campaña de desprestigio que el DAS acometió contra la oposición, el periodismo y la propia Corte Suprema de Justicia.

“Hoy puedo precisar que recibí información de fuentes creíbles en el sentido de que el ataque se habría fraguado en los propios círculos de ese organismo de seguridad”, señala Vargas.

Presentación del libro

En ‘Hacer, cumplir, avanzar: una vida al servicio de Colombia’, el hoy candidato presidencial Germán Vargas Lleras cuenta sus 30 años de carrera política y los episodios que han marcado su vida. Aunque en algunos pasajes la lectura no es amena, este documento contiene detalles importantes para la memoria del conflicto armado. No solo hace referencia a los actos violentos cometidos por las Farc en su contra, sino del propio DAS.

La presentación del libro se llevará a cabo este lunes en la Filbo, en un conversatorio entre Vargas Lleras y el abogado, periodista y político conservador Juan Gabriel Uribe, responsable de escribir el prólogo.

JUAN CAMILO PEDRAZA
juaped@eltiempo.com
En Twitter: @PoliticaET

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