Elecciones Presidenciales y Congreso 2014

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Elecciones Presidenciales y Congreso 2014

Óscar Iván Zuluaga / Perfil

Al candidato del Centro Democrático es metódico y cuando joven trabajó hasta vendiendo 'whisky'.

Por: JORGE ENRIQUE MELÉNDEZ

Óscar Iván Zuluaga, candidato presidencial del Centro Democrático, nació en Pensilvania (Caldas).

Óscar Iván Zuluaga, candidato presidencial del Centro Democrático, nació en Pensilvania (Caldas).

Si hay algo que tiene claro en la vida Óscar Iván Zuluaga es que las cosas hay que ganárselas trabajando, con perseverancia. Por eso, y aunque no figura en su hoja de vida, fue ayudante de construcción en una bodega de su familia y vendió whisky puerta a puerta en el centro de Bogotá.

A lo largo de su carrera, el candidato presidencial del Centro Democrático ha demostrado que le mete el mismo empeño a una empresa pequeña que a una grande. No en vano lleva más de dos años haciendo campaña.

Zuluaga nació hace 55 años en Pensilvania, un pequeño poblado cafetero de Caldas. Allí vivió hasta pasados los 6 años, cuando sus padres decidieron venirse a Bogotá. Es el segundo de cuatro hermanos.

En la capital, su papá montó un negocio en el que vendía principalmente productos importados.

Óscar Iván terminó sus estudios secundarios en el Liceo de Cervantes. Siempre fue tan buen estudiante como jugador de fútbol. “Tenía una gran resistencia física, era muy bueno marcando y por eso hice parte de la selección del colegio”, contó el propio candidato presidencial. Sin embargo, una fractura de ligamento cruzado terminó alejándolo de las canchas.

“En vacaciones, como mi papá vendía whisky, me mandaba para que yo lo ofreciera en algunas oficinas del centro”, contó el candidato.

También recordó que en una ocasión su padre lo envió como ayudante de un maestro que le construía una bodega. Fueron más de 15 días en la obra.

Era el tiempo en que este hombre sereno, muy calmado y conciliador, todavía portaba enormes gafas, fruto de un astigmatismo hipermetrópico. Fue precisamente ese problema de visión, que hoy lo tiene superado con lentes de contacto, lo que le impidió prestar el servicio militar, algo en lo que estaba interesado.

Estudió economía en la Universidad Javeriana de Bogotá y cuando aún no se había graduado asistió a un encuentro de universitarios en Barranquilla, donde conoció al amor de su vida, Martha Ligia Martínez. Por aquella época el hoy candidato presidencial lucía un poblado bigote.

Ella asegura que fue un amor a primera vista y que la impresionó que un cachaco bailara tan bien. Pero hay quienes aseguran que realmente fue ella quien le enseñó a bailar. “La verdad es que ella nos enseñó a todos”, admitió Esteban, el segundo de los hijos de la pareja.

Al poco tiempo ella se vino a vivir a Bogotá para terminar su carrera como administradora de empresas y formalizaron el noviazgo.

Pero Zuluaga tenía entre sus planes hacer un máster en Finanzas Públicas en la Universidad de Exeter (Inglaterra). Ahora su esposa recuerda cómo él, antes de viajar, le pidió que lo esperara y le dio un inusual regalo: una vajilla de té.

Desde la capital británica llegaban semanalmente cartas manuscritas y casetes con mensajes de amor.

A su regreso, Zuluaga no solo formalizó su matrimonio, que se efectuó en octubre de 1987, sino que el bichito de la política lo picó. Si bien ya había estado metido respaldando la candidatura presidencial del conservador Álvaro Gómez, en 1974, a finales de la década de los 80 fue cuando decidió hacerse contar por primera vez.

Y lo hizo en su natal Pensilvania, de la mano de Luis Alfonso Hoyos (también de esa población), quien heredó el caudal electoral de su padre, un representante a la Cámara que acababa de fallecer.

Hoyos encabezó la lista y Zuluaga, quien para entonces atendía algunos de los negocios de la familia, quedó en el séptimo lugar de la plancha de un movimiento cívico. Lograron ocho curules. Entonces, cada 15 días tenía que viajar a Pensilvania, desde Bogotá, para atender las sesiones.

Para el 90, Hoyos se lanzó a la Cámara de Representantes y le pidió a Zuluaga que fuera el candidato para la alcaldía de su pueblo. Él, al comienzo no quiso, pero luego terminó aceptando.

“No sé de quién fue la idea, pero al apartamento en Bogotá nos llegaron más de mil telegramas de gente de Pensilvania en que le pedían que se lanzara”, contó su esposa, Martha.

Zuluaga terminó elegido y se trasladó con su familia, que en ese momento incluía a sus dos primeros hijos, ambos menores de 2 años. Todavía no había nacido Juliana, que hoy es la consentida de Óscar Iván.

“Allá nos prestaron una casa y la familia nos ayudó con los muebles y los enseres, que incluían la cama de los abuelos. Un tío de él nos dio una pequeña lechería para que subsistiéramos”, recordó su esposa.

La venta de la leche les garantizó los recursos y por eso Zuluaga destinaba su sueldo de cada mes para reparar una escuela del poblado. Aunque el candidato no estaba al frente del negocio, sí aprendió a ordeñar.

“Su administración fue muy destacada. Él decidió que con los bonos cafeteros que recibían los campesinos, estos podrían pagar el predial, algo que terminó reproducido en los municipios cafeteros. Construyó el relleno sanitario, cuando hasta ahora se estaba comenzando a hablar de este tema en el país”, contó el profesor José Félix Alarcón, quien durante ese gobierno coordinó la Casa de la Cultura.

En 1992, el Banco Mundial le hizo un reconocimiento a su modelo de gestión debido a su éxito integrando a la sociedad civil, el gobierno local y la empresa privada para superar la pobreza.

Tras terminar su mandato volvió a la empresa privada. Asumió la presidencia de la siderúrgica Acesco, de la cual su familia materna es la principal propietaria, y se mantuvo alejado de la política activa. También se dedicó a la docencia universitaria.

Amistad con Uribe

Zuluaga, de todas maneras, quedó al frente de la asociación de exalcaldes de Pensilvania, y en esa condición fue como conoció al expresidente Álvaro Uribe, cuando era gobernador de Antioquia. Uribe lo invitaba a participar en los consejos de seguridad que hacía en la zona limítrofe de los dos departamentos, en la que operaba con contundencia el frente 47 de las Farc.

“A partir de esto empezamos a tener cercanía y a construir una amistad. Nos identificábamos en muchas cosas”, contó el propio Zuluaga, quien siempre ha disfrutado leyendo las aventuras de Tintín.

En el 2001, cuando el Consejo de Estado le quitó la investidura de congresista a Luis Alfonso Hoyos (por indebida destinación de dineros públicos), el movimiento cívico que él había conducido escogió a Zuluaga como su nuevo líder para llegar al Congreso. Era un momento en el que en Caldas el control político lo tenían Ómar Yepes (conservador) y Víctor Renán Barco (liberal).

Zuluaga asumió el reto y no solo inició su campaña para el Senado, sino que comenzó con el apoyo a la candidatura presidencial de Álvaro Uribe. El exalcalde de Pensilvania resultó elegido con más de 82.000 votos.

Desde el Congreso siempre fue aliado de Uribe, uno de los defensores claves de la reelección y uno de los fundadores del partido de ‘la U’.

Y fue recompensado. En el 2006, en el inicio del segundo mandato de Uribe, fue designado ministro consejero de la Presidencia y luego, en el 2007, asumió como Ministro de Hacienda. Dos años más tarde, el Fondo Monetario Internacional lo reconoció como el mejor ministro de Hacienda de Latinoamérica.

Tras su salida del Gobierno, Zuluaga comenzó a pensar, casi de inmediato, en su candidatura presidencial. Ante los primeros reparos al presidente Juan Manuel Santos hechos por Uribe, comenzó a plantear su campaña. Y desde hace más de dos años empezó a recorrer el país y a diseñar su estrategia de gobierno, siempre de la mano de Uribe.

Atrás quedaron sus ratos de descanso para nadar en el Club Los Lagartos y ver fútbol por televisión.

En su habitación tiene una silla exclusiva para ver televisión, algo que hace siempre con algo de mecato en la mano, preferiblemente maní o almendras. Le gustan las películas de acción y es fanático de James Bond.

Es un lector asiduo que casi siempre carga un libro para leer, pero al que no le gusta que le tomen sus cosas y se las cambien de sitio.

Disfruta montando a caballo y cuando va a su natal Pensilvania, generalmente en Semana Santa y a fin de año, no tiene inconveniente en tomarse unos aguardientes con los campesinos de la región. Eso sí, jamás se sobrepasa con el trago.

También disfruta alquilando un Willys para hacer un paseo de olla hasta el río Samaná. Es un hombre organizado, de buen comer, al que casi todo le gusta y al que no lo preocupa para nada su incipiente calvicie.

En esta contienda, Zuluaga no solo ha tenido que afrontar duras jornadas, sino también los señalamientos de diferentes sectores que ven un eventual gobierno suyo subyugado a las decisiones del expresidente Álvaro Uribe.

“Jamás voy a negar o a esconder al expresidente Uribe; me siento orgulloso de ser el candidato del uribismo (...), pero el país conoce mi talante y mi carácter. No debe haber dudas de que el presidente va a ser Óscar Iván Zuluaga”, enfatizó.

Cómo logró la candidatura

La convención del Centro Democrático lo eligió

En octubre del 2013 el Centro Democrático realizó la convención interna de su partido para elegir el candidato presidencial entre Zuluaga, Francisco Santos y Carlos Holmes Trujillo. En un resultado que Santos cuestionó, Zuluaga se impuso.

Sus propuestas de campaña se centran en cinco puntos temáticos: la seguridad democrática, la confianza inversionista, la cohesión social, el Estado austero y descentralizado y el diálogo popular.

Ha hecho mucho énfasis en que si es Presidente impondrá un nuevo modelo educativo.

JORGE ENRIQUE MELÉNDEZ
Subeditor político

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