Elecciones Presidenciales y Congreso 2014

Elecciones 2014: Elecciones Presidenciales Colombia 2014
Elecciones Presidenciales y Congreso 2014

¿Su preparación es más de alcalde que de presidente?

Peñalosa habla con María Isabel Rueda sobre el proceso de paz y la falta de gerencia en el país.

Por: MARÍA ISABEL RUEDA

Enrique Peñalosa tiene 59 años, es economista y administrador. Es candidato por Alianza Verde.

Enrique Peñalosa tiene 59 años, es economista y administrador. Es candidato por Alianza Verde.

¿Cómo es que Peñalosa no logra colarse en medio del enfrentamiento Santos-Zuluaga?

Me regañan muchas personas por eso. Sí representamos una alternativa clara a todo lo que está pasando. Hacemos una política limpia; ni siquiera quienes nos ayudan en Twitter tienen permiso de atacar a las demás campañas. Hemos hecho énfasis en dejar los odios atrás. Sobre todo, no podemos dejar que las negociaciones de La Habana nos dividan.

¿Qué opina de los escándalos de chuzadas y pagos a asesores presidenciales?

Mi función no es culpabilizar a nadie por suposiciones y mucho menos emitir responsabilidades judiciales. Esa actividad la hace aquí muy felizmente la prensa.

¿Es verdad que sus asesores le dicen que no hable mucho, sino lo menos posible?

No tengo comité de asesores sino un grupo de amigos. De hecho estoy aquí hablando con usted, con un sano respeto (y temor. Risas). Paso por lo menos cuatro horas al día hablando con periodistas sin ningún tipo de restricciones. No guardo ningún silencio.

Recientemente me tocó citar un libro suyo publicado en el 2000, en busca de materia prima para controvertir sus ideas…

Se refiere a un libro que se publicó hace 15 años. Fue una conversación de dos días cuya idea no era que fuera transcrita. Ángel Beccassino tampoco es un periodista. Y hay cosas que no son exactas, comenzando porque yo siempre le hablé de usted, como bogotano que soy. Y él, de entrada, me puso a tutear.

Eso no es grave. En cambio, sí inquieta la afirmación de que sería buenísimo que “vía presiones de la guerrilla, se mejorara la distribución de la riqueza”…

Lo que expreso con esa frase es que ojalá la guerrilla tuviera posiciones y propuestas para que hubiera más igualdad en esta sociedad. El contexto es que no tiene posición de nada. Que está más dedicada a las actividades criminales.

El problema no es lo que proponen, sino que nos apunten…

Con la Eta, con el Ira o con el movimiento palestino se podía estar en desacuerdo con sus propuestas, pero toda la población sabía qué buscaban. El 99 por ciento de los colombianos no supieron en los últimos 20 años que querían las Farc a cambio de desmovilizarse.

Dice también que “es una vagabundería la propiedad privada de la tierra alrededor de la ciudad”. Explíqueme ese concepto, porque a lo mejor yo lo comparto…

En el caso de la tierra alrededor de las ciudades, el mercado no funciona como en el capitalismo. Podemos subir los precios todo lo que queramos, y la oferta de tierra accesible al empleo, al acueducto, al transporte, a la educación no aumenta. No importa que mañana tengamos un ingreso per cápita cinco veces más alto, el problema se mantiene. Por eso he dicho que esa tierra hay que adquirirla o expropiarla si se quiere, pero pagando.

Como el Country Club…

Por ejemplo. Dos de los principios más importantes de nuestra Constitución son el que dice que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, y que el interés general prevalece sobre el particular. Desde el punto de vista práctico, qué casualidad… Óscar Iván Zuluaga, quien supuestamente representa a la derecha, propone cosas que en mi opinión son estatizantes e ineficientes. Regalar bancos de maquinarias a todos los municipios de Colombia. Un buldócer de propiedad del municipio es muy ineficiente. Se vara porque le falta una tuerca y pasará tres años varado. Lo mismo que los camiones de la basura de Petro, esa maquinaria en manos del sector público produce una ineficiencia tremenda.

¿Al fin, se necesita más o menos Estado?

Hay cosas en que necesitamos más Estado, como cuando compramos tierras a las buenas o con expropiación para Metrovivienda, pero la construcción y la venta la hicieron compañías privadas. O TransMilenio, que es mucho más Estado que la guerra del centavo salvaje que había antes, pero son buses privados.

¿Cómo terminó usted al cabo de la vida en el mismo partido de Petro?

Lo que creían era que Peñalosa iba a salir corriendo, les dejaría el partido y Navarro sería el candidato por ovación. Pero logré que me aprobaran la consulta y lo que hice fue derrotar al petrismo.

Pero ahora está aceptando el apoyo de los petristas…

Los petristas no son esclavos de Petro. El tema no es personal, pero sí tengo desacuerdos grandes con Petro.

También hay muchos petristas asustados de que usted termine apoyado por los uribistas…

Es cierto. La mitad de los trinos que me insultan son por uribistas y la otra mitad por petristas, y no soy ni lo uno ni lo otro. También aspiro a que gente del Polo y de Óscar Iván Zuluaga termine apoyándome en la segunda vuelta.

Eso es parte de lo que le critican. No sabemos usted dónde está parado…

Buena parte de la campaña se ha hecho para calificarme de izquierdista peligroso porque Petro está en mi partido. Al Presidente-candidato lo que le interesa es que pase a la segunda vuelta Óscar Iván Zuluaga porque es mucho más difícil derrotarme a mí.

Dice que haría lo mismo que Santos en La Habana. ¿También haría concesiones en materia de cárcel?

Respaldo las negociaciones de La Habana, no obstante que tiene un costo político alto, porque más del 70 por ciento de los colombianos están en desacuerdo. Más fácil sería salir como otros poniendo peros. Responsable también es no entrar a la discusión sobre cuáles van a ser las penas.

Pues si usted va a ser Presidente, tiene que tener una posición…

Creo claramente que las penas por delitos atroces y de lesa humanidad no pueden suspenderse ni del lado de la guerrilla ni de las Fuerzas Armadas. Pero mucho más que las sanciones, me preocupan las garantías de no repetición.

¿Apoya un cupo privilegiado para las Farc en la actividad política?

No me parece grave que, como parte de un arreglo de paz, la guerrilla tuviera algo cercano a cinco cupos en el Senado y cinco en la Cámara.

Eso está prohibido por la Constitución…

Pero como de todas maneras tiene que haber un referendo… Estamos hablando de una eventualidad.

Preocupa que un hombre con una visión urbana tan fuerte como usted no tenga cancha en otros temas como el campo o la justicia. Ahí lo veo patinando…

Cualquier persona que tiene una formación tiene un sesgo. Si mañana llega un médico a la Presidencia, tendrá un mayor conocimiento en salud. Felizmente, yo no solamente sé del tema urbano, sino que a nivel mundial soy reconocido. Eso no es una debilidad. La mayor parte de las personas que están en la política son abogados. Me llama la atención que siempre hay un enorme interés en la reforma de la justicia y las altas cortes. Pero nadie, ni una sola persona o periodista, me ha preguntado en esta campaña por qué no se hacen carreteras en Colombia.

¿Por qué no se hacen?

Porque el problema de gerencia es monumental. De un lado va la ANI, el Invías, el Ministerio; cada cual hace lo que quiere, hay una ineficiencia monumental. En diez años no hemos podido hacer Bogotá-Tunja, casi un barrio de Bogotá. En las famosas 4G no va a iniciarse una sola carretera de esa generación que se haya contratado en esta administración. Una falta radical de gerencia. La política en Colombia ha estado dirigida por juristas.

Entonces, hábleme de la crisis de la justicia…

Una de mis prioridades es la seguridad ciudadana, que ha sido totalmente descuidada. Me parece equivocado que en Colombia tienda a dársele más importancia al valor de lo robado que a la manera como se roba. Es más la sanción para el que roba un Mercedes Benz estacionado que para el que roba un celular con un cuchillo. La tendencia en el mundo entero es que haya penas incrementales para delitos a mano armada. La primera vez, seis meses; la tercera, veinte. Pero para eso, un tema de máxima importancia es que haya cárceles. El Presidente-candidato ha dicho mil veces que los que lleguen a la cárcel se pudran, y se siente muy macho diciéndolo. Y que se quemen, como en Barranquilla hace unos meses. Es una situación indigna: 120.000 presos y 20.000 cupos adecuados en las cárceles. Como esa propuesta no produce votos… Los jueces están tratando de no enviar presos a las cárceles, y los policías se desestimulan para judicializar a los delincuentes; y terminamos en un caos en la seguridad urbana. La otra cosa es hacer una revisión por parte de un grupo de expertos: más allá de la reforma legal, relativamente menor, hay que revisar el sistema penal acusatorio, sobre el que ya llevamos varios años y no se han notado mejores resultados.

Finalmente, no le voy a pedir que admita la posibilidad de que pueda perder. Pero ¿si pierde, podemos tener la ilusión de que vuelva a manejar a Bogotá?

(Risas). Vamos a ayudarle mucho al próximo alcalde desde la Presidencia.

Peñalosa y el campo

Hablemos de su política agraria…

Sé mucho, porque desde niño en el colegio el Incora, a cargo de mi papá, le incoraba tierras a los familias de mis compañeros. Por eso, el tema me interesaba.

Ni el Incora ni la guanábana son la política agraria que necesita este país…

El tema de la guanábana, del que usted se burla, es que está compitiendo con las galletas y los chocolates por el presupuesto de quien llega al supermercado, cuando estos productos tienen miles de millones de pesos en publicidad. Con 3.000 millones de pesos en publicidad bien hecha, cuando haya cosecha de guanábana triplicamos el consumo en una semana y le aumentamos los precios, mecanismos mucho menos ineficientes y despilfarradores que los subsidios que les están dando a los campesinos. Obviamente, eso no es lo único. Hay que promocionar cultivos nuevos –cuando me casé estaba dedicado de tiempo completo a producir tomates; sé bastante de agricultura–. Corpoica, dedicada a la investigación, será una de las entidades más importantes en nuestro gobierno. También es muy importante el riego por reforma agraria, porque curiosamente el agua es el peor enemigo de la agricultura colombiana: la humedad genera enfermedades en las plantas y cultivos, toda clase de hongos, y el principal costo de nuestra agricultura son los fungicidas. Como las entidades del sector agropecuario están totalmente tomadas por la politiquería, ha habido una aproximación anticuada a los programas del sector agropecuario. Nunca le ha prestado ninguna atención el Estado al mercadeo de los productos agropecuarios ni en empaques, donde se pudre la mitad en cajas mal hechas, sin ningún sex appeal. Comenzaríamos a exigir certificado de origen para los frutos colombianos, pues muchos van a preferirlo. Y organizándolo bien con las alcaldías, se pondrían en marcha mil sitios donde una vez cada 15 días las cooperativas de campesinos ofrezcan sus productos con delantales blancos y obtengan ingresos mucho mayores.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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