Elecciones Presidenciales y Congreso 2014

Elecciones 2014: Elecciones Presidenciales Colombia 2014
Elecciones Presidenciales y Congreso 2014

'Soy la alternativa real de un cambio certero y moderado': Clara López

La candidata asegura que su campaña es la única que no ha estado relacionada con Álvaro Uribe.

Por: EL TIEMPO

Clara López

Clara López

Con la plena certeza de tener una propuesta que le permitirá al país retomar “el buen camino”, como reza el logo de su campaña, Clara López, candidata presidencial de la coalición del Polo Democrático y la Unión Patriótica, recorrió varios departamentos del país presentándose como la fórmula para el cambio.

Aunque indicó que durante la contienda electoral hicieron falta debates televisados que tuvieran la presencia de todos los candidatos, de modo que los colombianos tuvieran claridad sobre las diferencias de cada uno, a López le queda la tranquilidad de haber hecho todo lo posible por mostrar las ideas y valores que la hacen única.

Entre otros, destaca el hecho de haber renegociado los tratados de libre comercio, poner a la mujer en el centro de la discusión y respaldar de manera irrestricta el proceso de paz.

¿Está preparado el país para un gobierno de izquierda?

No es un gobierno de izquierda, es un gobierno que le dé un nuevo ritmo a Colombia. Estamos importando todo lo que podemos producir y se está desindustrializando el país. Entonces toca reconducir el camino para reindustrializar a Colombia, rescatar el campo y abrir el paso al pleno empleo.

¿Considera que la protesta de los agricultores es legítima?

La protesta está plenamente justificada. Los precios de los agroinsumos son superiores a los precios internacionales y, de lejos, el crédito agropecuario está generando el problema de las cosechas. No ha habido precios justos para los campesinos, y eso está generando la pérdida de sus tierras frente a los cobros bancarios. Tampoco hay una verdadera política agraria que pueda merecer ese nombre. Entonces, los campesinos están reclamando la presencia del Estado. Además, después de los paros agrarios del año pasado, se incumplieron los compromisos. Esperemos que no les vuelvan a incumplir.

¿Qué va a hacer para recuperar el campo?

Hay que recuperar el campo teniendo una política agraria consistente. En estos 20 años destruyeron toda la institucionalidad del campo. Con la Caja Agraria había crédito subsidiado, asistencia técnica y existía el Instituto de Mercadeo Agropecuario, que compraba las cosechas garantizando precios de sustentación. El sector rural tenía una legislación que le abría posibilidades de desarrollo. Pero ¿qué pasó? Se retiró la institucionalidad estatal del campo y se dejó solamente la presencia de la Fuerza Pública, lo que generó toda la tragedia que ha tenido que sobrellevar el campo. Tenemos que llevar la educación al campo, garantizar el acceso a la salud, a la cultura, una nueva política capaz de poner el campo a producir rentablemente para generar calidad de vida.

¿Considera usted que Colombia está lista para tener a una mujer en la Presidencia?

Claro que sí. Si se fija en América Latina, las mujeres están llegando al poder. Creo que llegó la hora de que Colombia tenga la primera mujer presidente, y yo soy una mujer candidata que no pertenece al mismo grupo de siempre, que es el grupo del expresidente Uribe. La otra mujer candidata fue ministra de Defensa (Marta Lucía Ramírez), el otro candidato fue ministro de Hacienda (Óscar Iván Zuluaga), el Presidente de la República (Juan Manuel Santos) fue ministro de Defensa, en su reelección, y el último candidato fue su candidato a la Alcaldía de Bogotá (Enrique Peñalosa). Todos pertenecen a la misma casa. Me parece que la única alternativa real de un cambio certero, moderado, sereno que responda a los anhelos del pueblo colombiano lo representa mi propuesta.

¿Qué opinión le genera esta acción de desprestigio que hay entre las campañas santista y uribista?

Esta guerra sucia electoral lo que muestra es que esas propuestas no pueden garantizar la paz y esos cambios que el país necesita. Es muy preocupante, y me parece que lo que está quedando a la vista es que Colombia debe mirar cómo ha sido gobernada y buscar una salida que nos rescate de esa pugnacidad, de esos antagonismos que amenazan la tranquilidad. Me preocupa muchísimo que vayamos a tener enfrentamientos de carácter jurídico; es un saldo negativo para el desarrollo del país. Los colombianos no se merecen ni ese espectáculo ni lo que representan las graves acusaciones que se han intercambiado quienes han gobernado este país.

¿Son las acusaciones recíprocas de esas dos campañas un acto de desespero?

Pienso que, a falta de debate, a falta de considerar la posibilidad de que el pueblo colombiano escoja entre alternativas, lo que están es planteando un enfrentamiento con pronóstico reservado porque en una campaña política no solamente es fundamental la propuesta, también lo es el comportamiento, la catadura moral de los que aspiran a regir los destinos de Colombia. Lo que estamos viendo a todas luces es un enfrentamiento de campañas que poco se diferencian y generan una impresión de que son dos propuestas alternativas cuando ambas representan los mismos intereses.

¿Cree usted en las encuestas?

Las encuestas son como las brujas. Eso no es un problema de creer o no creer. Todo el mundo sabe que las encuestas no tienen ningún valor predictivo. Los medios de comunicación hacen aparecer las contiendas presidenciales como unas carreras de caballos que ellos van monitoreando con las encuestas, pero hacen un flaco servicio. Solamente el voto puede definir quién va ser el presidente o la presidenta de la república. Las encuestas no eligen a nadie.

¿Aún considera que no hay garantías para ejercer la oposición?

La falta de garantías en el comienzo del proceso electoral está hasta hoy. No se ha podido conseguir que, en vez de una observación superficial de las elecciones, se realice una auditoría que pueda verificar la pureza del sufragio. No ha sido posible que en las registradurías departamentales se habiliten veedurías de parte de los partidos que no tenemos representación en la organización electoral.

¿Confía usted en la Registraduría?

Aquí, objetivamente no hay garantías de que haya pureza del sufragio. No es de creer o no creer. No se habilitó el voto electrónico tal cual lo ordenaba la ley. Este era uno de los mecanismos capaces de eliminar ese tema grave de una estructura al interior de la Registraduría que todo el mundo sabe que existe, una estructura ilegal que está fuera de control que vende paquetes de votos en las elecciones, como pasó en las elecciones parlamentarias. Además se utiliza el poder presupuestal y burocrático del Estado y de sus programas en función de la atención de uno u otro candidato según quien sea el que dirija el sector respectivo.

¿Cómo es eso de la estructura ilegal de la Registraduría?

Esa es una estructura que siempre ha estado, pero es algo sobre lo que nadie ha podido ponerle el cascabel a ese gato.

¿Se arregla esto por reforma?

Eso tiene que arreglarse por una reestructuración completa y dándoles garantías de participación en la organización electoral a todos los sectores políticos y no solamente a los mayoritarios.

Su fórmula vicepresidencial, Aída Avella, es de la Unión Patriótica. ¿Habrá más alianzas con este partido?

Nosotros hemos hecho una alianza sobre bases programáticas y hemos visto que amplios sectores, no solamente de la izquierda sino más allá de la izquierda, nos están acompañando en este proceso de presentar una alternativa viable a Colombia.

‘Quisiera ver en la mesa de La Habana a una mujer’

Usted ha mostrado un apoyo irrestricto al proceso de paz. ¿Si llega a la Presidencia, realizaría algún cambio?

Nosotros hemos planteado que no se puede negociar en medio de la guerra. Planteamos la necesidad de concretar un cese bilateral del fuego conjuntamente con un cronograma que le ponga término a un proceso. También nos gustaría ver sentada en la mesa de negociación a una mujer, a un representante de las víctimas y a un representante de los sectores sociales.

¿Cómo garantizar que las víctimas sean efectivamente reparadas?

Debe haber una reparación integral, debe haber acceso a la justicia, a la verdad, a la reparación y, por encima de todo, la garantía de no repetición.

¿Estaría de acuerdo con una comisión de la verdad?

Lo que prevé el marco jurídico para la paz es un tratamiento simétrico en cuanto a los actores y en cuanto a las víctimas de cada parte del conflicto. Creo que es fundamental, porque gran parte de la reparación que hay para las familias es conocer la verdad de lo sucedido, y la garantía de no repetición tiene mucho que ver con que si la historia no se conoce, se repite.

¿Sería partidaria de un proceso de paz con el Eln?

Es necesario incluir al Eln, porque los acuerdos deben ser de carácter integral. Sería un grave error que quedaran posibilidades de reconducción de quienes puedan estar even-

tualmente en desacuerdo con los acuerdos a que se lleguen en La Habana, que tengan a donde llegar para continuar con el mismo conflicto que el proceso de paz busca terminar.

EL TIEMPO

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