No todos los problemas son iguales en Bogotá
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM | 4:01 p.m. | 22 de Julio del 2011
Las propuestas de los candidatos no deben centrarse solo en los temas de coyuntura.
No había terminado el primer semestre de 2011 y ya el debate electoral había comenzado en la ciudad. Va a ser una discusión política muy particular porque muchas cosas están pasando en Bogotá.
Al ambiente generalizado de desasosiego debido a los escándalos de corrupción, a la gran cantidad de frentes de obra, al aumento de la inseguridad, a los efectos de las inundaciones y al retraso en importantes proyectos de desarrollo, entre otros, se ha sumado un manto de incertidumbre debido a la suspensión temporal del Alcalde Mayor, a las decisiones que ha tomado la Alcaldesa encargada, y la limitada capacidad de los actores sociales y políticos de la ciudad para proponer alternativas y soluciones.
La primera reflexión necesaria es que un debate electoral en un ambiente de incertidumbre e inestabilidad debe verse como una oportunidad para la reorientación del rumbo de la ciudad. Las propuestas de los candidatos no deben concentrarse solo en los temas de coyuntura y la necesidad inmediata para solucionar los problemas más visibles.
Al contrario, es el escenario más apropiado para poner sobre la mesa las propuestas estructurantes de ciudad: ¿Cuál es el modelo de ciudad que les estamos proponiendo a los bogotanos? ¿Cuál es la ruta propuesta para recuperar la confianza en la ciudad?
El primer elemento para enriquecer este debate público, desde una iniciativa como Bogotá Cómo Vamos (BCV), es contar con mejor información sobre cuál es el estado de desarrollo de la ciudad.
Buena información sobre las tendencias de las principales dimensiones de la calidad de vida, análisis rigurosos sobre las alternativas posibles para solucionar los principales problemas actuales y la generación de espacios de debate que permitan mejorar los argumentos y hacer transparentes las discusiones, serán la contribución de BCV a este momento clave para el desarrollo de la ciudad. En esta dirección, Bogotá Cómo Vamos divulgó la Evaluación de la Calidad de Vida 2010 para la ciudad.
La seguridad es un mandato
Este informe técnico revela que hay sectores de la ciudad que han retrocedido, como seguridad, movilidad, vivienda y cultura ciudadana, entre otros. No obstante, es fundamental resaltar que hay unos temas donde los resultados han sido muy buenos o satisfactorios: educación, salud, desarrollo económico y finanzas públicas son cuatro dimensiones en las cuales los avances son destacables.Así las cosas, en áreas como seguridad, la percepción de la ciudadanía es preocupante y hace un llamado de atención porque no se han logrado revertir las tendencias regresivas de los principales indicadores de delitos contra la vida y la integridad y delitos contra el patrimonio.
El problema efectivo es que los homicidios han aumentado (la tasa de homicidios pasó de 22,7 en 2009 a 23,4 en 2010), y los robos a personas y vehículos también han aumentado. Pero el problema no llega sólo hasta ahí. La tendencia positiva con respecto a la seguridad, que había permanecido estable en la ciudad, ha cambiado y se mantiene regresiva desde 2006.
No estamos en los niveles de inseguridad de hace 15 años, ni es solo un llamado de atención, es un mandato de la ciudadanía para no ceder terreno, hay que recuperar la tendencia positiva y avanzar en la consolidación de una ciudad segura para todos.
Movilidad, un tema por resolver
Por otra parte, en un área como movilidad, la problemática es de carácter diferente. El tema no ha sido abordado integralmente en las últimas décadas en la ciudad. Desde la puesta en marcha de TransMilenio (en sus fases I y II), la ciudad no ha tomado las decisiones clave sobre la movilidad en la ciudad.Actualmente, estas carencias nos afectan a todos; por ejemplo, el promedio de velocidad en el transporte público pasó de 21 km/h en 2009 a 19,2 km/h en 2010. Desde intentos fallidos por resolver el mal estado de las vías en la década pasada, hasta el aumento incontrolado del parque automotor en los últimos tres años, son evidencia de que el tema no se ha resuelto a tiempo y ahora tenemos muchos de los problemas simultáneamente.
La solución pasa por decisiones de grandes proyectos como metro, Transmilenio por la Séptima, tren de cercanías, entre otros; hasta la cultura ciudadana, porque la buena movilidad es corresponsabilidad de peatones, conductores, ciclistas y hasta vendedores ambulantes. En este tema se necesita mucha gerencia, buena cantidad de recursos, total transparencia en los procesos y criterio técnico para las decisiones sobre infraestructura, tecnología y arreglos financieros.
La incapacidad de generar vivienda
En materia de hábitat, el problema se enfoca hacia la capacidad institucional.La oferta de vivienda VIS y VIP es muy limitada, el sistema de subsidios no opera adecuadamente (la Administración Distrital sólo ha entregado el 12% de la meta del cuatrienio en subsidios), las intervenciones en la ciudad construida no avanzan a buen ritmo, la articulación entre el sector hábitat y planeación no es efectiva, ni se ha logrado destrabar el proceso de revisión de Plan de Ordenamiento Territorial.
De hecho, la incapacidad institucional es otro de los aspectos que afectan la calidad de vida de los bogotanos.
Finalmente, es preciso abordar el problema de la pérdida o debilitamiento de la cultura ciudadana. Si hubo un tema que enorgulleció a los bogotanos en los últimos 15 años fue la cultura ciudadana que ya hacia parte del modelo de ciudad compartido. Hoy día la percepción generalizada es que este tema se ha perdido, los valores han desaparecido y el sentido de pertenencia de los bogotanos está disperso entre obras y trancones.
Sin embargo, esta percepción es errónea. La cultura ciudadana en Bogotá estaba todavía en construcción. Si bien muchas normas sociales ya se respetaban y compartían por la mayoría, todavía estaba pendiente profundizar en normas de convivencia, en respeto por la diferencia y en cumplimiento de la ley.
En la otra dirección, lo que se ha perdido y se hace evidente al caminar por la ciudad, es también recuperable si hay voluntad política, recursos suficientes, ideas innovadoras y, sobre todo, un profundo compromiso de organizaciones sociales y de la ciudadanía en general.
En el siguiente artículo se analizará qué ha pasado con otras áreas de política como gestión pública, espacio público y ambiente, entre otros, en la búsqueda por entender el carácter y la naturaleza de los problemas de Bogotá, y aportar así al debate público que determinará el rumbo de la ciudad en los próximos años. Recuperar la gobernabilidad de la ciudad comienza por entender los problemas que estamos por resolver.
Jaime Torres-Melo
Coordinador Programa Bogotá Cómo Vamos
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