Noviembre 2 de 2007
Hospital de Barranquilla renació de sus 'cenizas'
Reestructurar la nómina del Hospital Universitario de Barranquilla costó casi lo mismo que la renovación del edificio que estaba prácticamente en ruinas, 61.000 millones de pesos.
En un intento por mostrar que las empresas públicas sí pueden funcionar con la misma, o mayor, eficiencia que las privadas, la Gobernación del Atlántico decidió darse el lapo y rescatar el que hoy se considera un hospital cinco estrellas.
"Aunque fue poco lo que se pudo reutilizar del antiguo edificio, con una inversión de 65.000 millones de pesos hoy se tienen 276 camas para el tratamiento de enfermedades crónicas y 56 de cuidados críticos" explicó el gobernador Jorge Rodado Noriega.
Las razones no eran pocas para buscar una salida a la salud pues, por cuenta de la corrupción y del empoderamiento de los sindicatos, la eficiencia del servicio era tan baja que el 'paseo de la muerte' ya se había institucionalizado a tal punto que, a falta de elementos como droga e insumos, en las casas vecinas se estableció el negocio de la renta para las droguerías pues los usuarios debían adquirir todo para la precaria atención.
Incluso el 21 por ciento de los pacientes que ingresaban fallecían, el 27 por ciento contraían infecciones dentro del centro hospitalario y la mitad de las cirugías se cancelaban.
De hecho, los ascensores funcionaban cinco de los 30 días del mes, no había manejo de desechos patógenos, ni redes de gases medicinales o contra incendios, la construcción no cumplía con las normas de sismoresistencia y la estructura estaba corroída.
"Mantenimiento era una palabra desconocida para la administración del antiguo Hospital que debió liquidarse para empezar el proyecto de ceros", explicó Rodado Noriega.
Con una estampilla que reúne el uno por ciento de la base gravable de los empresarios se reunieron los 109.247 millones de pesos que han costado tanto la renovación de la planta física como su dotación, los servicios médicos especializados, el mantenimiento y el recaudo de los cobros.
Hoy el Hospital Universitario Cari cuenta con cinco ascensores, dos plantas de emergencia, una caseta de manejo de desechos patógenos, redes de incendios y gases medicinales, sala de atención a usuarios de consulta externa y una planta de tratamiento de aguas residuales.
Así mismo, los diseñadores han 'echado mano' de la tecnología de punta para mejorar la atención y la seguridad de todos los pacientes: cableado estructurado, circuito cerrado de TV, control electrónico de accesos y salas de espera tanto en quirófanos como en las unidades de cuidados intensivos.
Todos estos servicios son complementarios de 276 camas de hospitalización y 56 camas de cuidados intensivos para neonatos, pediatría y adultos pues, precisamente, este centro se especializa en alta complejidad.
Por ello se diseñaron 9 quirófanos, unidad renal con 16 sillas de hemodiálisis y unidades de cardiología no invasiva, gastroentorología y endoscopia digestiva, oftalmología y hemodinamia.
"La idea es ordenar las especialidades y dedicar los escasos recursos a la población más desatendida y con problemas crónicos. Por eso, las dolencias sencillas o medianas se atienden en los centros de salud u hospitales de cada municipio donde reside la persona y, cuando no tienen capacidad para atender una complicación, se les remite al Cari.
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