Octubre 12 de 2007
¿Problemas respiratorios? por favor, abra las ventanas
"Bogotá no es una ciudad de puertas abiertas pero sí de ventanas cerradas, por eso hay tantos problemas respiratorios", explica el arquitecto Carlos Duica.
Entonces, al unir los espacios pequeños con el modo de vida moderno -donde la familia apenas está en casa para dormir- surgen las patologías respiratorias, especialmente las infantiles, que terminan en rinitis crónicas y lesiones pulmonares.
"La falta de intercambio aéreo provoca que el ambiente se vaya cargando con gérmenes y bacterias que se reproducen bajo condiciones de humedad, y estos microorganismos (que incluyen a los hongos) se van alojando en las vías respiratorias", indica este experto en ecotecnología y construcción sostenible.
El vapor de la ducha y de la cocción de los alimentos, la temperatura corporal y la transpiración forman una masa húmeda que queda encerrada y forma el ambiente adecuado para que los microorganismos proliferen.
"Así, cuando la familia se da cuenta, los zapatos y la ropa están llenos de hongos, lo mismo que las vías respiratorias y los pulmones. Todo huele a humedad.
"Además, los niños todo el tiempo tienen gripa e infecciones que los obligan permanecer en terapia y con antibióticos pues, además, le cedemos el problema al médico que no sabe cómo es la casa o le atribuimos el contagio a los compañeritos del colegio", agrega Duica, quien ha sido ganador de premios mundiales por sus investigaciones en ecomateriales.
Soluciones a la mano
Lo mejor del asunto es que la solución es muy sencilla: basta con abrir las ventanas la mayor cantidad de tiempo posible para renovar el aire del interior, es decir, al levantarse y desde que se regresa a casa.
"Si el problema es muy grave, por ejemplo, cuando las paredes se sienten mojadas y por los vidrios escurren las gotas de agua, se puede solucionar reemplazando un vidrio por una malla metálica o barras que impidan el ingreso de delincuentes.
"Tampoco hay que preocuparse por el frío pues, primero, el cuerpo se adapta fácilmente a un grado menos de temperatura y, segundo, alejando la cama de la ventana y con una cobija más se compensa el cambio térmico", añade.
De todas maneras, siempre es conveniente dejar en la cocina una abertura del tamaño de una baldosa pequeña, pero cubierta con malla, y las ventanas de los baños abiertas para que los vapores salgan rápidamente.
Así se evita que el agua se condense en paredes y vidrios.
ingmor@eltiempo.com.co
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