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Noviembre 22 de 2007

Santa Bárbara: sector de lujo en Bogotá por ubicación y tecnología

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Don José María Sierra, mejor conocido como Pepe Sierra, fue un visionario que, hace más de 120 años, intuyó que Bogotá crecería hacia el norte especialmente en lo que hoy es Santa Bárbara.

Y se dedicó a comprar los terrenos, otrora, rurales que bordeaban La Capital.

Por eso, el eje vial sobre el que se desarrolla uno de los sectores preferidos por los compradores lleva su nombre: Avenida Pepe Sierra.

Esta vía existía desde que Bogotá terminaba en la calle 72 y era recorrida para -al final- llegar a la casa de la hacienda desde donde manejaba sus grandes extensiones de tierra: Santa Bárbara.

Otra de sus haciendas era la del Chicó y ambos sectores son la evidencia de la teoría de don Pepe (que comprobó con la quiebra de dos de sus bancos): sólo la propiedad raíz es la única y verdadera generadora de riqueza segura.

La dinámica inmobiliaria de la zona comprendida entre la Autopista Norte y la carrera Séptima continúan dando fe de las teorías de este urbanista empírico que llegó a tener más dinero que el gobierno de su época y, cada vez que se necesitaba, financiaba al Estado.

Basta con ver la cantidad de casas que están cayendo para darles paso a los edificios de pocos pero exclusivos apartamentos, ideales para quienes disfrutan de la tranquilidad y de la buena ubicación.

Por ser un barrio tradicional, los dueños de las grandes casonas están haciendo alianzas con los constructores quienes les 'canjean' algunos de los futuros bienes por el valioso terreno que permite darle paso al nuevo urbanismo.

Una de las razones para cambiar de bien es que, ante la partida de los hijos, la casa se queda 'grande' para los abuelos. Eso sí, sin renunciar a los espacios generosos a los que están acostumbrados.

Además, ellos prefieren la seguridad que ofrecen los edificios y la posibilidad de compartir los gastos de la vigilancia privada y el mantenimiento del entorno con otros vecinos. Esta es otra enseñanza del hombre más rico de Colombia: el ahorro es un valor fundamental (aunque él ya lo llevaba al extremo de no tener el mínimo lujo y rayar en lo tacaño).

En Santa Bárbara, los ingenieros aplican la tecnología de punta para proteger y mantener el patrimonio de los residentes de la forma más económica: con sistemas electrónicos. El videocitófono, el ascensor privado con llave, el circuito cerrado de televisión, puertas con control de acceso, cerraduras controladas con la huella digital, puerta principal de seguridad y la infraestructura necesaria para instalar la automatización del hogar están a la orden del día.

Esto, de hecho, les da garantías a los adultos mayores para poder viajar o alejarse del hogar de forma prolongada y evita el costo de tener a una persona del servicio permanentemente.

Esto se nota en los diseños de las unidades privadas, que ya sólo ofrecen cuarto del servicio cuando se tienen áreas de más de 160 metros pues el tamaño de la familia lo requiere.

No obstante, los hogares recién conformados y los jóvenes ejecutivos también le apuestan fuerte al sector aunque no necesariamente para comprar. Para ellos hay proyectos de apartaestudios, uno de los preferidos de los inversionistas por la alta demanda de arriendos. Precisamente, Bernardo Jaramillo Sierra, nieto y biógrafo de don Pepe, explica que él pasó de ser un campesino muy pobre a un acaudalado terrateniente porque aprendió a rematar rentas.

Precisamente, los habitantes del sector son en su mayoría empresarios que ven como una opción interesante las salas de negocios -generalmente amobladas, dotadas con la tecnología necesaria para los negocios de hoy y ubicadas en el primer piso, junto a un lujoso lobby- para atender a sus clientes.

Esto es una gran ventaja para quienes no usan de forma permanente una oficina pues les evita los costos de sostener una propia.

En este punto hay similitudes y diferencias con el método de don Pepe. Sus residencias en Medellín y Bogotá eran amplias pero austeras y más dispuestas para tratar negocios que para lucirlas.
Cuenta su nieto que su despacho constaba de una sólida mesa de varios puestos, un cómodo sofá para la siesta y una desvencijada máquina de escribir para llevar sus cuentas con las cuales este prestamista era implacable.

"Esas negociaciones hoy serían vistas hoy como irregulares pero fue el débil sistema económico colombiano lo que dejó al Estado en manos de prestamistas como única forma de garantizar su funcionamiento.

"Entonces no existían medios como el control de cambios, ni un emisor sistemático y acreditado y sí graves problemas como una tasa de cambio entre el diezmil y el quincemil por ciento y fuerte inestabilidad política.

"La comercialización anticipada de los ingresos fiscales del Estado se mantuvo a disposición del mejor postor."

Don Pepe siempre tuvo claro que con una economía inflacionaria como la colombiana, lo único que engordaba eran los lotes de terreno y el ganado que pastaba en ellos...

Esta es otra de las opciones que tiene el comprador, gracias a la fiducia, son pocos los que utilizan el crédito.

Los proyectos tardan entre 12 y 24 meses para entregarse, lo que les da a los inversionistas un plazo prudente para pagar los apartamentos sin 'desocupar' los bolsillos ni recurrir a la banca.

Incluso, muchos compran sobre planos y los revenden al momento de la entrega o antes ganándose una valorización importante. Hoy, el metro cuadrado en Santa Bárbara oscila entre 3 y 3,2 millones de pesos dependiendo del piso elegido. 

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