Septiembre 7 de 2007
En Rosales, en el norte de Bogotá, se vende el metro cuadrado entre 3'2 y 6'5 millones de pesos
Este tradicional y lujoso sector está ubicado entre las calles 68 y 80, y la carrera Séptima y los Cerros Orientales. Conecta, además, con el eje de la Av. Circunvalar que conduce a La Calera.
Esto le otorga uno de sus mayores valores agregados: la posibilidad de estar en minutos en cualquier parte del norte de Bogotá.
La otra cualidad es que es eminentemente residencial aunque en sus inmediaciones cuenta con algunos comercios consolidados con las marcas más reconocidas del país y del mundo como El Andino, Atlantis Plaza y el Centro Comercial Granahorrar, que está sobre la zona financiera y aseguradora más importante de Colombia.
Precisamente por ello, diplomáticos, extranjeros y altos ejecutivos de multinacionales buscan rentar propiedades de áreas generosas en este sector.
Otra de las ventajas es que por estar en las faldas de los Cerros Orientales, y a mayor altura que la mayoría de La Capital, la vista es un espectáculo sin igual. De hecho, se disfruta aún más gracias a la altura de los edificios que se diseñan con elementos arquitectónicos como ventanas corredizas y de piso a techo que llevan a terrazas y balcones desde donde se pueden apreciar tanto la panorámica urbana como el paisaje de los Cerros.
Todo esto se complementa con las nuevas técnicas de construcción que se apoyan en la electrónica para mejorar la calidad de vida de los residentes. Así, el cableado estructurado para la seguridad electrónica (alarmas y cámaras de vigilancia a las que se puede acceder, desde cualquier parte del mundo, por internet), las conexiones a TV por cable, la automatización de iluminación y cortinas, la graduación del sonido, las plantas eléctricas de emergencia para zonas comunes y demás están a la orden del día en los nuevos proyectos.
Incluso, para el ingreso y la apertura de puertas las llaves son cosa del pasado. Ahora, las cerraduras electrónicas sólo se abren con la huella digital que el dueño de casa y la administración han autorizado; así, cuando se cambia el personal o los inquilinos se van no es necesario cambiar guardas ni chapas, basta con borrar las huellas e ingresar las nuevas.
¿Quién compra en Rosales?
Según las asesoras de ventas consultadas, la mayor parte de inversionistas buscan bienes en Rosales como una opción para tener renta segura durante periodos de tiempo importantes mediante contratos de arrendamiento con multinacionales que traen a sus directivos al país.
Con esta modalidad, la ventaja es que la rotación de inquilinos es baja y que el respaldo de las grandes empresas es garantía de recibir los ingresos mensualmente y los bienes en buen estado.
El otro perfil de inquilino son los altos ejecutivos que no le apuestan a la compra porque prefieren poner el dinero a producir en sus empresas; la otra cara de la moneda son quienes aún no cuentan con el capital para adquirir el bien de sus 'sueños' o quienes piensan salir del país en pocos años y no quieren 'atarse' a una propiedad.
La oferta confirma la tendencia. Las ventanas de los edificios a punto de finalizar están llenas de avisos de "Se arrienda".
Por otro lado, gran parte de quienes compran los apartamentos para habitarlos son profesionales que pertenecen al sector de la salud (médicos y cirujanos) y muchos gerentes de constructoras.
Curiosamente, el área determina la conformación de las familias y no tanto por la cantidad de miembros sino por la edad. Los bienes de áreas generosas (más de 200 metros más terrazas de tamaño importante) son comprados por jefes de hogar de mediana edad -algunas veces con hijos adolescentes- que normalmente han sido vecinos del sector y son ejecutivos o empresarios.
Claro, es que se requiere cierto tiempo para capitalizar lo necesario para pagar metros cuadrados que oscilan entre 4,3 y 6,5 millones de pesos. Muchos de ellos pagan la totalidad del precio durante la construcción de la obra y otros buscan financiación del 50 por ciento con el banco de su preferencia pues, aquí, los constructores no trabajan con una entidad específica.
Los hogares jóvenes, recién conformados, están compuestos por profesionales entre los 25 y 35 años y, en algunas ocasiones, hijos muy pequeños. Ellos buscan bienes donde el metro bordee los 3,2 millones de pesos (en pisos bajos) y cuya cocina sea un ambiente abierto e integrado a la zona social.
Este grupo prefiere las cocinas cerradas pues explican que los ambientes abiertos demandan mucho orden y tiempo para mantenerlas en excelentes condiciones.
De puertas para adentro
Además de los diseños de vanguardia donde la luz natural es la base de la decoración de los ambientes, los acabados son el plus de Rosales.
Se puede elegir entre madera, alfombra o porcelanato para recubrir los pisos de los diferentes ambientes, estos materiales contrastan con el 'aire' ligeramente rústico que da la pintura blanca aplicada directamente sobre el pañete.
La chimenea es un elemento infaltable en la zona social y la ventanería en aluminio tiene un sistema que insonoriza los espacios que limitan con las avenidas principales (como la Circunvalar).
Las maderas de las puertas que, sin dintel, tocan el techo le imprimen un estilo muy contemporáneo a los ambientes. Ni hablar de los muebles y la carpintería empotrada que realza de una forma definitiva la calidez y la elegancia de los espacios.
En cuanto a los baños, se consolida la tendencia del spa casero con los jacuzzi dobles en el cuarto principal y las torres de ducha con hidromasaje en las demás zonas húmedas. Continúan los mesones en mármol, aunque llegan con fuerza los de madera que sirven como base de los lavamanos de formas vanguardistas en cerámica blanca o vidrio de colores.
La novedad son los puntos de conexión para el TV LCD que se pone sobre la tina. En cuanto a pisos, definitivamente el porcelanato tiene el liderazgo.
En la cocina, además de un diseño para hacer más eficientes las tareas, se entregan electrodomésticos como la torre de hornos, el lavavajillas, el nevecón y la estufa en 'isla' con quinto puesto para wok. Eso sí, el comedor para el desayuno se hace imprescindible en esta zona.
En cuanto a las zonas comunales, los salones para empleadas domésticas por días están a la vanguardia. Allí se ponen sus uniformes y en un locker guardan sus elementos personales mientras hacen sus labores.
Este modelo es similar al de la sala de conductores, que ha funcionado durante la última década, para evitar que ocupen el lobby y permitir que descansen un poco mientras deben asumir sus labores nuevamente.
Como un homenaje al ocio y a la recreación, están los spa que se acondicionan con sauna y baño turco, gimnasio, piscina, salones de juegos, canchas de squash y, en contadas ocasiones, zonas verdes. Eso sí, la calidad del diseño y los acabados de la recepción define el éxito del proyecto.
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