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Abril 4 de 2008

Arquitectura que goza de buena salud

Aunque trabaja con la medicina tradicional, el diseño arquitectónico tiene los parámetros básicos de la medicina alternativa: los colores, la tranquilidad y la armonía energética.

Los directivos de la Clínica Montería decidieron romper algunos paradigmas de la Costa y le apostaron a edificar de otra forma. De la mano del arquitecto Antonio Sofán (quien dirigió la obra desde Estados Unidos), abandonaron el desorden urbano del centro y se fueron al borde de la ciudad donde tienen el espacio suficiente para atender, con comodidad, a 7.250 personas al mes.

Con una inversión de 15.000 millones de pesos, para un municipio de 400.000 habitantes y 160.000 desplazados, esta institución se convirtió en el ejemplo para mostrarle a la comunidad internacional durante el VIII Congreso de Hospitales y Clínicas, en el marco de Meditec 2008 (que finalizó ayer en Corferias).

Su fachada con varios cortes y diferentes tonalidades de rojo, da la bienvenida a pacientes y visitantes. "Los colores aplicados en la proporción indicada son curativos porque transmiten frecuencias y la energía de las sensaciones pero se trabajan muy poco en las instituciones de salud. El rojo, por ejemplo, transmite compasión y eleva el ánimo y se usa en la piel y las heridas que han estado infectadas", asegura Jorge Ospina, médico tradicional y director de proyectos de la Clínica Montería, quien explica que la teoría del color para causar sensaciones se ha usado desde los egipcios y la era del Rey Salomón.

Se dice que el azul atrae la tranquilidad porque tiene propiedades antisépticas y equilibra y calma la mente; además, ayuda a combatir el dolor y a bajar la presión sanguínea. Lo han fijado en los lavamanos que están en la entrada de todas las habitaciones para recordarles a los médicos, enfermeros y acompañantes que lavarse las manos es la mejor forma de controlar las infecciones, pues las bacterias se transportan en las extremidades.

Una lección muy valiosa en esta tierra cordobesa donde, tristemente, los males infecciosos por problemas de higiene son la primera causa de muerte. Hace tres años el agua llegaba 2 ó 3 veces a la semana, ahora el servicio se presta de forma permanente.

Con el verde, presente en las puertas y en algunos muebles, se trata la tensión propia de las personas hiperactivas, ayuda a eliminar las sustancias tóxicas del cuerpo y sirve para tratar problemas articulares y de los huesos. De hecho, las ventanas son horizontales y angostas para que los pacientes puedan ver el paisaje del río Sinú desde su cama.

Todo el personal pasa por una capacitación en humanidad, que incluye clases de yoga y autoreconocimiento, para entender que sólo cuando se tiene una vida propia en orden se puede ayudar a los demás en su proceso de sanación. El primer reto fue cambiar el argumento de "para qué le explico si no me entiende" de los especialistas por entender la importancia de cambiar el lenguaje para explicarles a los campesinos humildes cuál es su estado de salud.

Al parecer, estas técnicas de diseño funcionan pues -siguiendo rigurosos reportes y controles de calidad en 1,5 años de funcionamiento han logrado bajar la cantidad de días que permanecen los pacientes -en su mayoría provenientes de otra entidad-.

Pasaron del promedio nacional de 5 días a tener 3,4 días para dar de alta a quienes se infectaron con neumonía porque necesitaron ventilador mecánico; del estándar de 10 días, los neonatos permanecen 9; y las infecciones intrahospitalarias son de 1,5 por ciento mientras lo 'normal' es el 5. "Entre menos tiempo tengamos a los pacientes hospitalizados es mejor para ellos porque hay menos riesgo de contagio y de depresión", agrega Ospina, quien indica que el programa de hospitalización en casa es una de las opciones más buscadas.

Estos indicadores son similares o mejores que los de las 14 clínicas certificadas que hay en el país. Allí se atienden desde pacientes particulares hasta humildes campesinos afiliados al régimen subsidiado, a pesar de que la Gobernación les debe más de 1.500 millones de pesos. Una noche vale cerca de 95.000 pesos mientras la hospitalización en casa no supera los 67.000 pesos.

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