Marzo 7 de 2008
Negocios, por encima de consideraciones políticas y diplomáticas
La crisis diplomática entre Ecuador, Venezuela y Colombia también repercute en los mercados inmobiliario y de la construcción.
El sector ha tenido en los últimos días algunos golpes que menguan el impulso que viene teniendo y producen algo de incertidumbre -con la consecuente demora en la toma de decisiones y el perjuicio de consumidores y empresarios-.
Este año, me corresponde dirigir los destinos de la mayor organización mundial de los productores de ciudad, compuesta por inmobiliarios, constructores, financiadores, arquitectos, abogados, urbanistas, planificadores y en general todos aquellos profesionales dedicados a la construcción urbana que se reúnen en la Fiabci.
Esa responsabilidad me obliga a comunicarme con distintas partes del mundo a diario y, debido a las reacciones de los dos países vecinos, el trabajo se intensifica pero -por fortuna- los apoyos también.
Desde el lunes, he venido recibiendo llamadas que van desde el mismo Venezuela hasta La Patagonia, claro con distintas preocupaciones y con mensajes de solidaridad y apoyo. Otras, desde Paris, Madrid y Ámsterdam, que indican que entienden poco la actitud de los vecinos. Creo que es de alta importancia que los colombianos conozcan las opiniones de empresarios de diversas regiones y países.
La primera conclusión que se puede sacar es que para el hombre de negocios lo importante son los negocios.
La segunda es que hay consenso en dos aspectos importantes entre los empresarios de 'a pie' y que parecen calcados del discurso del embajador ante la Organización de Estados Americanos, Camilo Ospina. La pregunta es por qué no hay condena a una nación vecina que alberga al insurgente dentro de su frontera.
He hablado con colegas de importancia local de Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Ecuador, Panamá y la mismo Venezuela concluyendo que la visión del empresario está por encima de los factores políticos y diplomáticos que han sido noticia. Ellos expresan que están dispuestos a seguir trabajando a pesar de las dificultades que las circunstancias imponen.
El rechazo a la actitud de la insurgencia es claro y podríamos anotar que hay una fuerte tendencia a no apoyar al presidente Chávez, incluso algunos empresarios venezolanos han pedido disculpas por las molestias que generan los duros comentarios de los mandatarios.
También hay cierto respaldo al presidente ecuatoriano, descontando la virulencia diplomática, y por ejemplo los holandeses expresan que no es correcto pasar los límites fronterizos sin autorización pero comprenden la situación.
Sorprende que el sector empresarial, por lo menos el inmobiliario, tenga tan buen conocimiento del conflicto y agrada que se mantenga alejado y en búsqueda de soluciones para el problema de cada cual.
Luis Fernando Correa
Especial para EL TIEMPO
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