Febrero 29 de 2008
Las tasas de interés inquietan al sector constructor
La reciente alza de 9,5 a 9,75 por ciento, aunque era previsible, empieza a preocupar a algunos representantes de los sectores inmobiliario y de la construcción.
"Era algo anunciado, especialmente por el incremento de la inflación de 6 por ciento anual en enero y el deterioro de las expectativas de inflación en el corto y mediano plazo", asegura Beatriz Uribe, presidenta de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), quien agrega que desde entonces el Emisor ha moderado el impulso monetario mediante aumentos graduales en las tasas de intervención, como elemento contracíclico para mejoprar la meta de cumplimiento ante los excesos de demanda.
"Sin embargo, aunque se entienden las intenciones de control por parte del Banco de la República, el incremento, si es exagerado, es una amenaza", asegura Gustavo Cáceres Ferro, vicepresidente de mercadeo y ventas de Cáceres & Ferro Ltda., quien sugiere cautela con el tema.
"Basta recordar que en 1998 el alza en las tasas generó la crisis y desde cualquier punto de vista, así se hayan tomado medidas y hoy seamos más cautelosos, la tendencia alcista preocupa".
El consultor inmobiliario Óscar Gómez Villa coincide con Cáceres, pero considera que no es para alarmarse, por lo menos por ahora.
"El problema es que a los altos costos financieros están atados los incrementos en los precios y, por lo tanto, la disminución de la demanda de crédito y de vivienda, situación que ya es evidente.
"Algo que puede contrarrestar la proyección al alza es que, desde la crisis de 1999, la gente no está tomando mucho crédito hipotecario, especialmente en los estratos altos donde aún se compra de contado o sin recursos bancarios.
Estratos medios, a la expectativa
"Sin embargo, la situación sí afecta a la vivienda de los estratos 3 y 4, e incluso 5, donde se paga, generalmente, 30 por ciento de inicial y el resto, 70 por ciento, con préstamos de las entidades financieras", anota Gómez Villa, quien advierte -además- una disminución de la capacidad de compra y un alza en las cuotas de amortización mucho más de lo que suben los ingresos.
Recientes proyecciones de la Cámara Colombiana de la Construcción indicaban que "en aras de velar por la estabilidad macroeconómica, el Emisor debía continuar con sus esfuerzos antiinflacionarios" y todo apunta en esa dirección.
Precisamente, sobre las expectativas, la junta del Banco de la República dijo que si bien la demanda agregada ha moderado su ritmo de crecimiento gracias a las decisiones de la política monetaria de los meses anteriores, la información disponible muestra que aún sigue fuerte. Esto, de una u otra forma, sugiere que podrían presentarse más alzas.
Para la Federación de Lonjas de Propiedad Raíz (Fedelonjas), la situación es manejable. "Preocupa que las tasas estén subiendo de forma permanente y escalonada pero también es cierto que, en principio, esto es absolutamente marginal y no afecta los créditos hipotecarios de largo plazo para vivienda, más aún cuando se puede optar por tasa fija y en pesos", asegura Sergio Mutis, presidente de la entidad, quien considera que los argumentos del Emisor para controlar la inflación son válidos. "Las tasas hipotecarias por mandato de la ley y en la práctica siguen siendo las más bajas del mercado", agrega.
Para la Presidenta de Camacol, el sistema financiero cerró el 2007 con resultados destacados y aunque las recientes medidas del Emisor seguirán transmitiéndose sobre la disponibilidad de fondos y las tasas de interés -y seguramente la desaceleración en el ritmo de expansión se acentuará en los próximos meses-, el efecto no será tan contundente en el segmento hipotecario.
"De cualquier forma, en los próximos trimestres los ajustes a la baja en expectativas de inflación serán claves para asegurar la recuperación del crédito hipotecario que requiere recursos de más largo plazo y, por lo tanto, más certidumbre hacia el futuro", concluyó Uribe.
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