Zonas vulnerables, mejor preparadas ante los sismos

Zonas vulnerables, mejor preparadas ante los sismos

Manual facilitará adecuación de viviendas que se han construido en los sectores informales del país.

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Los terremotos no matan a las personas, lo hace el uso inadecuado de materiales.

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Hernando Herrera

09 de noviembre 2016 , 10:40 p.m.

El 30 por ciento del área urbana de Bogotá está construida en sectores informales. Esto implica que las viviendas edificadas en estos terrenos no cuentan con intervenciones técnicas profesionales, lo cual redunda, a su vez, en una alta vulnerabilidad de estas infraestructuras a la hora de afrontar eventos sísmicos y desastres naturales.

Los porcentajes de estos terrenos vulnerables varían según las ciudades, pero el de Bogotá no es el caso más grave.
En Cartagena, por ejemplo, más del 50 por ciento de la ciudad está construida en sectores informales, es decir que más de la mitad de los ciudadanos estarían en riesgo latente frente alguna eventualidad telúrica.

Por esta razón, el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio lidera una Comisión Asesora Permanente para el Régimen de Construcciones Sismorresistentes de Colombia, y desde allí avaló el ‘Manual de evaluación y reforzamiento sísmico para reducción de vulnerabilidad en viviendas’, que puede aplicarse en todos los municipios del país, para edificaciones de hasta tres pisos. (Lea ta,mbién: Andalucía, Valle del Cauca, marca nuevo hito en viviendas gratis)

Se trata de una metodología alterna de evaluación y diseño de reforzamiento sísmico para edificaciones ya existentes.
“Se pensó como parte de una estrategia de asistencia técnica, para disminuir la vulnerabilidad de una gran cantidad de viviendas informales que existen –explicó el Ministerio–. Lo novedoso de esta guía es que busca actuar antes de que ocurra el sismo”.

Esta metodología, que fue elaborada por la organización estadounidense Build Change, en colaboración con la Fundación técnica de Cooperación Técnica Swisscontact, el Sena, facilitará el desarrollo de programas de vivienda y además ayudará al trámite de actos de reconocimiento en curadurías urbanas y oficinas de planeación, con el fin de adecuar las estructuras ya existentes para poder enfrentar mejor las consecuencias de los movimientos telúricos.
Colombia está clasificado en tres grandes zonas de amenaza: alta, intermedia y baja, dependiendo de la actividad de las fallas de cada región.

La zona Andina y la costa Pacífica son las áreas del país donde hay mayor amenaza sísmica. Esta última representa mayor preocupación debido a los posibles tsunamis que pueden ser generados por los movimientos telúricos.

Sin embargo, estas amenazas no implican restricciones en cuanto al uso del territorio –excepto en esas zonas donde hay amenaza de deslizamiento–; lo que sí implica es la necesidad de reglamentar el diseño y la construcción de las edificaciones de acuerdo con las fuerzas sísmicas a las que se puede ver sometida la estructura.

“Lo importante es saber que los terremotos no matan las personas, lo hace el uso inadecuado de materiales o el uso de técnicas de construcción empíricas sin criterios técnicos. Es por eso que desde el Ministerio de Vivienda estamos empeñados en desarrollar redes de asistencia técnica, difusión de herramientas y métodos sencillos para calificar las viviendas”, indicó la cartera.El Ministerio también señaló que espera integrar procesos de formación a profesionales y maestros de obra en los barrios, así como trabajar con los municipios, que desarrollan bajo su responsabilidad y recursos programas de mejoramiento de vivienda.

Evolución de la norma

Durante los últimos 32 años, luego del fuerte sismo de Popayán en 1983, el país ha estado atento a elaborar, verificar y actualizar normas que cumplan los criterios establecidos para reducir la vulnerabilidad ante la ocurrencia de sismos en el territorio nacional.

En 1984, mediante el decreto 1400, se generaron las primeras especificaciones, que con el tiempo fueron insuficientes.

Por esa razón, desde 1992 expertos en investigación trabajaron en la actualización de las normas de sismorresistencia y gracias a ello, en 1997, se creó la Ley 400, que fue modificada con un decreto en el 2010.

Por esto corren riesgo

Por lo general, las viviendas más afectadas por los sismos son las que se han edificado sin intervención técnica de profesionales, en procesos de construcción informal.

El caso de Haití es un ejemplo de ello, pero también eventos como el de Popayán en 1983 y el de Armenia de 1998.

La ausencia de cimentación y de columnas, la mezcla de materiales –especialmente ladrillo y bloque–, los voladizos sucesivos en las placas de entrepiso, el uso de concretos y aceros que no cumplen las condiciones de calidad son, entre otras, las principales causas de que las viviendas sean vulnerables ante eventos telúricos.

EL TIEMPO

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