‘Aún hay 9.700 subsidios a la tasa para el estrato medio’: Minvivienda

‘Aún hay 9.700 subsidios a la tasa para el estrato medio’: Minvivienda

La idea es impulsar las ventas de la oferta con precios entre $ 105 millones y $ 340 millones. 

Camilo Sánchez

Camilo Sánchez, ministro de Vivienda.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

06 de julio 2018 , 05:34 p.m.

Las ventas de inmuebles residenciales en el estrato medio no estuvieron bien durante este comienzo de año y, por eso, algunas de las estrategias trazadas por el Gobierno están enfocadas en revertir esa tendencia.

Según la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), este indicador cayó 17,3 por ciento en el primer trimestre del 2018 frente al mismo periodo del 2017. Aun así, en charla con EL TIEMPO, el ministro de Vivienda, Camilo Sánchez, señaló que todo está dado para cerrar el año mucho mejor.

Además, destacó cómo la vivienda de interés social (VIS) ha logrado mantenerse, a pesar de la desaceleración y la incertidumbre generada, en algunos casos, por la inseguridad jurídica, y puso las cartas sobre la mesa, cuando al gobierno Santos le queda un mes.

Para el 2018, el estrato medio tenía 20.000 subsidios a la tasa disponibles, ¿cómo ha estado la demanda?

Vale recordar que para el próximo año hay otros 20.000 subsidios, con los cuales se quieren impulsar las ventas de ofertas entre 105 millones y 340 millones de pesos. De los 20.000 destinados para este año, la gente ha gestionado 11.300, es decir, quedan 9.700.

Algo para destacar es que, así la gente tenga una vivienda, este beneficio le permite acceder a otra...

Sí, esa es una de las ventajas. Y, claro, de todas formas se deben cumplir algunos requisitos, entre ellos, no haberse beneficiado con un subsidio anteriormente.
Es una apuesta en la que también está alineada la próxima administración, ¿cierto?
Queremos que el nuevo gobierno quede con recursos y que, además, los constructores sepan que habrá subsidios, no solo para el estrato medio sino para respaldar los segmentos de vivienda de interés social (VIS) y de interés prioritario (VIP), que –vale recordarlo– han logrado cifras al alza.

¿Cuántos subsidios a la tasa hay para estos segmentos?

Cerca de 60.000, que forman parte del programa Mi Casa Ya.

¿Se ha logrado reducir el déficit habitacional, que es lo que, al final, se busca con este tipo de acciones?

La meta inicial en el 2017 era dejar el déficit habitacional en 5,5 por ciento; sin embargo, lo gestionado con las viviendas gratis y los demás programas, nos permitió reducirla a 5,2 por ciento. Incluso, al cierre del 2018 es posible que quede en 5 por ciento. En esta tarea es importante mantener la política de vivienda.

A propósito de las viviendas gratis, ¿cómo cierra ese programa?

Con 275.000. En la primera fase se proyectaron 100.000 y de la segunda 30.000. Sin embargo, se gestionaron 133.765. Algo para destacar y que aumenta la cifra del programa, son las 139.000 otorgadas por el Ministerio de Agricultura y el Fondo Adaptación.

En términos generales, con estas, el programa Mi Casa Ya en sus diversas modalidades como las VIS con auxilios de las cajas de compensación y la oferta de rangos medio y alto (no VIS), presenta un balance total de 1,7 millones de unidades que iniciaron obra.

Usted dijo que la vivienda regalada debería complementarse con otras acciones, ¿cuáles son?

Sabemos que hay gente que no tiene los recursos para comprar una vivienda; de esa problemática, precisamente, surgió el programa de gratuidad. Sin embargo, sí pueden aportar horas de trabajo para pintar, pulir las paredes de sus inmuebles y realizar otras labores que refuercen, aún más, el sentido de pertenencia.

De hecho, hay labores complementarias de acompañamiento y entrega de equipamientos, con las cuales se ha llegado a los proyectos de este programa...

Este tema es muy importante por su impacto social. De hecho, con la idea de construir ciudades dentro de las ciudades, hemos invertido casi un billón de pesos en parques, bibliotecas y zonas verdes. Incluso, en algunos casos los proyectos se entregan con los servicios de gas e internet.

Algo en lo que se ha mejorado es en el área de construcción: al pasar de 30 o 35 metros cuadrados –de hace algunos años– se ha llegado a más de 50. Y sí, hay una tarea paralela que consiste en crear tejido social para que las familias sepan de convivencia, propiedad horizontal y otros temas.

¿Qué ha pasado con la gente que accedió a una casa gratis y, por ejemplo, la está arrendando?

Es importante impulsar una legislación sobre las revocatorias para quienes deseen arrendar las viviendas gratis, ya que los beneficiarios deben cumplir obligaciones que, además de no alquilarlas, incluyen no utilizarlas para actividades ilícitas, habitar la vivienda mínimo diez años y no venderla.

Bogotá es un tema obligado. En días pasados se lanzó Mi Casa Ya para la capital...

Sí. En la ciudad no se estaban vendiendo ni viviendas sociales ni prioritarias, porque la gente no lograba el cierre financiero. Por eso, junto con la Administración Distrital lanzamos esta iniciativa, con la cual se beneficiarán 2.000 familias, quienes aumentarán el monto del subsidio, según sus ingresos. Para ello, nosotros destinamos 18.000 millones de pesos y el Distrito, 15.000 millones.

Se ha hablado varias veces de una iniciativa para atraer a los constructores, con el fin de que hagan vivienda para arrendarla, pero hay resistencia por la demora en la restitución de los inmuebles, ¿qué opina?

Entrar en ese negocio depende del músculo financiero de las compañías (algunas ya lo hacen), pero es cierto que la devolución de la vivienda por parte de los inquilinos cuando incumplen es un problema; por eso, los sectores privado y financiero, y el Gobierno deben estructurar mecanismos para que la restitución sea más fácil.

¿Cómo va el control a las curadurías urbanas?

Con la Superintendencia de Notariado y Registro les dijimos a los curadores que deben destinar el 5 por ciento de los ingresos que reciben por expensas para su autocontrol. Entre más transparencia, más posibilidad hay de evitar casos como los de Cartagena y Medellín, donde se desplomaron los edificios Blas de Lezo y Space, respectivamente.

GABRIEL E. FLÓREZ G.
Coordinador editorial Vivienda
En Twitter: @GabrielFlorezG

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