Las pérdidas millonarias que produce la inequidad de género

Las pérdidas millonarias que produce la inequidad de género

Según organismos internacionales, la discriminación impide generar hasta 3,15 billones de euros.

India

Una mujer que trabaja en labores de la construcción, en Bangalore (India).

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AFP

19 de diciembre 2017 , 07:40 p.m.

Las cosas empeoran. Si todo sigue como hasta ahora, la brecha de género tardará exactamente 100 años en cerrarse en los 106 países de los que se tienen registros desde el inicio del informe del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés). Es un avance propulsado por las patas de un cangrejo: el año pasado, para lograr ese objetivo hubieran bastado 83 años.

Algunas de las desigualdades más inquietantes están en la esfera económica. Aquí, el informe describe una realidad lamentable para las niñas: en 2016 los países retrocedieron a niveles de 2008, y la brecha necesitaría de 217 años para sellarse. El debate sobre el empleo no remunerado recorre el mundo, pero el trabajo femenino sigue sin tenerse en cuenta; 82 países están peor que hace un año, solo 60 mejoran.
Y los lugares donde ellas pueden sentirse más libres siguen siendo un puñado de estados pequeños de Europa occidental,en particular los nórdicos (excepto Ruanda, situada en cuarto puesto, por su alta representación femenina en política).

“Se necesitan más esfuerzos para acelerar el progreso”, cree el WEF. No es solo una cuestión de derechos: la economía pierde, y mucho, si se estrangula el futuro de las mujeres. Una enorme variedad de modelos y estudios empíricos respaldan esa afirmación de que la paridad genera dividendos económicos importantes, aunque varían según los lugares y los desafíos de cada país. El mundo en su conjunto podría aumentar el PIB mundial en 5,3 billones de euros para 2025, estima el documento, si la brecha de género en lo que respecta a la participación económica mejorase un 25 por ciento durante el mismo periodo.

Si todo sigue como hasta ahora, la brecha de género tardará exactamente 100 años en cerrarse en los 106 países de los que se tienen registros desde el inicio del informe del Foro Económico Mundial.

El Instituto Europeo de Igualdad de Género (Eige) también pone números a esta realidad: “La tasa de empleo en la UE aumentaría significativamente si las mujeres disfrutasen de un mayor grado de igualdad en la oferta educativa y el mercado laboral”. Eso generaría un incremento de la contratación de entre 0,5 y 0,8 puntos porcentuales en 2030 y de entre 2,1 y 3,5 puntos en 2050. “Si se produjeran esas mejoras, el empleo rondaría el 80 por ciento en 2050”, analiza el Eige.

Puede que sea un sueño escrito en un papel, pero se crearían, en el escenario menos optimista, 6,27 millones de puestos de trabajo, de los que 4,5 millones estarían ocupados por mujeres. En las previsiones más esperanzadoras serían 10,5 millones de puestos adicionales en 2050 (los mismos que tienen, por ejemplo, los Países Bajos), y eso produciría un incremento del PIB per cápita de entre 6,1 y 9,6 por ciento, lo que equivale a entre 1,95 y 3,15 billones de euros, solo en Europa.

Elizabeth Villagómez, consultora para Naciones Unidas y experta externa del Eige, describe que la desigualdad tiene su raíz en la división social del trabajo, que sitúa a las mujeres como cuidadoras y encargadas de las tareas del hogar.

El debate sobre el empleo no remunerado recorre el mundo, pero el trabajo femenino sigue sin tenerse en cuenta; 82 países están peor que hace un año, solo 60 mejoran.

“En mi opinión, el empoderamiento de las mujeres, no solo económico, consiste en cambiar este paradigma, que sigue vigente en todas las sociedades europeas”. Cree que el hecho de que la mayoría de las graduadas universitarias sean mujeres es un fenómeno con un gran recorrido en el continente. “Se observa el crecimiento de hogares donde las mujeres tienen un ingreso mayor que el de los varones, que ha sido estudiado en profundidad incluso desde el punto de vista de los cambios en la dinámica del poder dentro de estos”.

Cambios, aunque lentos, que ya se están produciendo. “Pero es importante observar las variaciones en el mercado laboral de los varones. En algunos casos los avances no se dan porque las mujeres mejoren, sino porque los hombres han retrocedido”.

Explica que mientras la mayoría de los trabajos industriales bien pagados han ido desapareciendo, los de servicios han ido creciendo y las mujeres han ocupado a través de ellos más espacio público.

Otra de las conclusiones que arrojan los análisis del Eige tiene que ver con los nuevos estereotipos de la ‘supermadre’. La variable que mide el uso del tiempo deja claro que, con la incorporación al mercado laboral, el número de horas trabajadas frente a los hombres va en aumento si se incluyen las tareas no remuneradas en el hogar. “Y no se trata solo de cuidar a dependientes (hijos y mayores o enfermos), sino también a los que perfectamente podrían realizar muchas de las tareas por sí mismos”.

¿Qué hacer? “Desde luego, no sentarnos a esperar los 100 años que calcula el Foro Económico Mundial”, responde Ana Bujaldón, empresaria y presidenta de la Federación de Mujeres Directivas. “Hay que cumplir con las recomendaciones de la Unión Europea y la Ley de Igualdad de 2007, que aconseja que las mujeres ocupen el 40 por ciento de los puestos de responsabilidad en las empresas. Ese sería un clic muy importante en el cerebro empresarial: acabar con un mundo de decisión masculino”.

MARÍA FERNÁNDEZ
Ediciones EL PAÍS, SL 2017

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