La reforma tributaria: un mal necesario

La reforma tributaria: un mal necesario

La iniciativa debe ser estructural y no puede afectar el bienestar de los colombianos.

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Se espera que durante octubre el Gobierno presente la reforma tributaria.

Foto:

Archivo particular

12 de octubre 2016 , 01:28 a.m.

Octubre será un mes clave para la economía y el manejo de la política en el país. Hace un poco menos de dos semanas la derrota del 'Sí' generó un ambiente de incertidumbre política ante la expectativa sobre cuál será la hoja de ruta y las estrategias que emprenderá el Gobierno para continuar el camino hacia la paz.

Ante esta coyuntura la economía no ha sido ajena, y más teniendo en cuenta el pronunciamiento del expresidente Álvaro Uribe, posterior a los resultados del plebiscito, en el que desestimaba la necesidad de la reforma tributaria, noticia que generó diversos comentarios y que nos permite preguntarnos: ¿Por qué hacer o no hacer esta reforma?

En Colombia hay una verdad revelada y es que tenemos un déficit fiscal, es decir nuestros gastos superan los ingresos.

El déficit para el año 2015 cerró en 3.4% del PIB y se proyecta que para el año 2016 será de 3.6%. A esto se suma un déficit en la balanza comercial y una disminución significativa en los ingresos del Gobierno que fueron afectados, principalmente, por la reducción en la renta petrolera, resultado de la caída del precio del petróleo. Esta renta representaba en promedio el 20% de los ingresos de la Nación y dificilmente se volverá a ver en un mediano plazo.

Ante este panorama económico hay algo claro y es que se necesitan recursos en búsqueda de la sostenibilidad financiera del país. ¿De dónde saldrán?

El Gobierno podría obtenerlos por medio del endeudamiento, sin embargo las cifras nos indican que este se encuentra en un nivel en el que se debe tener prudencia. Al cierre de 2015, el pago por intereses representó el 13.4% de los gastos del Gobierno y a marzo el endeudamiento representó el 42.2% del PIB (US$114.202millones) de los cuales el 59% es deuda del sector público (US$68.409 millones).

Otra de las alternativas podrían ser los recursos de capital o rentas propias, sin embargo esta opción no se presenta tan viable dada la caída en los precios del petróleo y la poca flexibilidad de este rubro.

Una tercera alternativa podría ser el aumento de los ingresos tributarios. La manera más directa de aumentar los ingresos del país y al mismo tiempo la más impopular.

Los ingresos tributarios al cierre del primer semestre del año representaron 7.9% del PIB, una participación de 94.8% en el total de ingresos del Gobierno Nacional. Es decir, el camino que se ha seleccionado vía reforma tributaria es la alternativa directa para obtener mayores recursos que permitan el sostenimiento fiscal.

A todas luces, la reforma tributaria parecería ser la salida más fácil y rentable ante la situación económica actual. La pregunta que sigue es: ¿Qué elementos se deben incluir en la reforma tributaria?

Primero, existe consenso en que la reforma tributaria debe ser “estructural”, es decir, dado el déficit que tenemos, la solución no puede ser coyuntural; y segundo, si todos los colombianos somos los directamente afectados por los impuestos en términos del pago, el Gobierno no puede afectar el bienestar social y económico de los ciudadanos.

El Estatuto Tributario vigente requiere ajustes, a las personas de a pie nos cuesta comprender la diversidad de impuestos que existen, sus tasas y aplicación. Según la Comisión de Expertos para la equidad y competitividad tributaria, se requiere más estandarización en los impuestos que existen, lo cual comparto plenamente, ya que esto facilitaría la forma de entender la tributación en Colombia.

Como en toda reforma tributaria se realizan ajustes en los impuestos a las empresas, se estandarizaría este tributo, creando un solo gravamen y eliminando el CREE y la sobretasa. Este sería el impuesto a las Utilidades Empresariales que tendría una tarifa entre el 30 y el 35%. Por otro lado, un punto de gran discusión fue el del impuesto a los dividendos, se ha dejado atrás el mito de que esta clase de gravámenes desincentiva el mercado de capitales.

Con relación a las personas naturales, según la propuesta, se ampliaría la base para la declaración de renta, para lo cual es importante señalar que declarar no necesariamente significaría pagar. Un punto que no comparto es la continuación del impuesto al gravamen a los movimientos financieros de 4x1000, ya que es un impuesto anti-técnico y no debería mantenerse con la excusa de que aún no tenemos otro impuesto que en términos de recaudo lo pueda reemplazar.

Ante la inminente reforma tributaria, el Gobierno debe manejar bien sus gastos. Es por esto que el Ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas, debe recordar los principios para una tributacion equitativa que él mismo presenta en su famoso libro de Introducción a la Economía Colombiana. De los cuales quiero resaltar el hecho de que el beneficio debería ser proporcional a los recaudos fiscales y la tributación debe ser acorde a los ingresos de las personas, no desmejorar la situación de los ciudadanos.

NANCY RIVERA CUERVO
Jefe Área de Economía
Universidad de La Sabana

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