‘Yacimientos en roca generadora, camino para el desarrollo’

‘Yacimientos en roca generadora, camino para el desarrollo’

La estimulación hidráulica revolucionó la industria petrolera; Colombia no es ajena a realidad.

Estimulación hidráulica

La estimulación hidráulica permite mejorar las propiedades de flujo y la capacidad de producción de los yacimientos y la extracción de los hidrocarburos.

Foto:

Lucy Nicholson / Reuters

19 de junio 2017 , 12:00 a.m.

El entorno del petróleo suele estar castigado por mitos, teorías, verdades a medias, mentiras y desaciertos que degradan el ejercicio de una actividad motivo de orgullo y reconocimiento para más de 9.000 ingenieros que ejercemos, con gallardía y rigor técnico y científico, dicha profesión.

Pese a ello, el gremio ha demostrado cómo el uso adecuado de la ingeniería, las buenas prácticas, el conocimiento y la experiencia permiten que la actividad se ejerza en favor del desarrollo económico, social y ambiental del país, buscando siempre contribuir a una perfecta armonía con el medioambiente.

No es mi objetivo desmentir discursos basados en la interpretación de supuestos; lo es trasmitir la verdad de acuerdo a las realidades del ejercicio diario, apoyados, por supuesto, en la innovación de las herramientas que tenemos a nuestro alcance.

Quiero referirme puntualmente a la explotación de los yacimientos en roca generadora, es decir, a aquellos depósitos en rocas no permeables y apretadas, en los cuales por millones de años se generaron hidrocarburos líquidos y gaseosos que hoy en día en el mundo están siendo explorados como una alternativa sostenible mediante diferentes técnicas, entre ellas la estimulación hidráulica, conocida como ‘fracking’.

Este término, que equivocadamente se ha querido satanizar, obedece a una tecnología con la aplicación de los más altos estándares de ingeniería y control de operaciones, y permite mejorar las propiedades de flujo y la capacidad de producción de dichos yacimientos y la extracción de los hidrocarburos.

La tecnología no es nueva en el mundo ni en Colombia. Desde los años 50 ha sido dirigida y aplicada por los ingenieros permitiendo mejorar, de forma sostenible, los procesos de extracción (apoyados en las nuevas tecnologías), facilitando el progreso de países y de las comunidades en los cuales se ha utilizado.

La estimulación hidráulica en yacimientos en roca generadora ha revolucionado la industria petrolera mundial, y Colombia no es ajena a esta innovación y realidad.

Como gremio especializado, nos atrevemos a afirmar que nuestro país está preparado, desde el punto de vista regulatorio, técnico y ambiental, teniendo claros los riesgos asociados y cómo mitigarlos para beneficiarse sosteniblemente de esta tecnología, que ha aportado significativamente a países como Argentina, Canadá y Estados Unidos.

Colombia no es un país petrolero; sin embargo, contar con los potenciales recursos y no usarlos es negarnos la oportunidad de aumentar nuestra autosuficiencia, hoy comprometida en un lapso de cinco años. Pasaríamos a depender de su importación y a tener que disponer de los recursos de otras fuentes de exportación como el café, las flores, el carbón, el oro, etc., para cubrir la onerosa factura que significaría para el país perder tal condición.

Lo digo con absoluta preocupación: todos los colombianos tendríamos que asumir el costo de la renta que significaría importar en forma permanente petróleo y sus efectos sobre los servicios públicos, los combustibles, las tarifas de transporte y, en general, sobre el costo de vida y los programas de inversión social del Estado.

El país tiene un gran potencial. Los yacimientos en roca generadora podrían aportar más de 5.000 millones de barriles de crudo liviano de mejor calidad del que hoy se explota, aumentando nuestra autosuficiencia energética en 16 años.

Dicho potencial está principalmente en áreas cercanas a la infraestructura vial, de oleoductos y de refinación, en donde la refinería de Barrancabermeja se alimentaría prioritariamente de hidrocarburos para los que fue diseñada, haciendo viable su continua actualización y mantenimiento, garantizando así la estabilidad económica y social del valle del Magdalena Medio y de todos los colombianos.

Por ello, desde la organización gremial de la ingeniería de petróleos nacional, consideramos que este es un proyecto de país y hacemos un llamado a una discusión técnica, amplia, objetiva, transparente y responsable, donde todos aportemos y expongamos nuestros puntos de vista, siempre teniendo claro que el país requiere evaluar dicho potencial y que no podemos perder esta oportunidad.

JULIO CÉSAR VERA DÍAZ
Presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos (Acipet).

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