La música late con fuerza en el corazón de la Nando Marín

La música late con fuerza en el corazón de la Nando Marín

Este semillero, ubicado en Valledupar, se dedica a encontrar y cultivar talentos excepcionales.

Nando Marín

En la Nando Marín, las notas ahuyentan las penas y hacen que los niños de la urbanización sueñen con un futuro menos hostil.

Foto:

Ministerio de Vivienda

15 de junio 2017 , 11:13 p.m.

Al mejor estilo de El Barrio, en Harlem, Nueva York –donde la salsa cobró vida y resignificó un lugar tradicionalmente difícil como la cuna de uno de los ritmos más sabrosos del mundo–, la urbanización Nando Marín, estigmatizada como un sector peligroso de Valledupar, en tan solo cuatro años se ha apuntalado como un semillero de talentos excepcionales.

Allí, donde las casas gratis del gobierno de Juan Manuel Santos les devolvieron, en parte, la dignidad a más de 3.000 colombianos azotados por la violencia, la música se convirtió en su bandera, una que es izada con alegría, orgullo y satisfacción.

Claudia Semanate es una de los 40 niños que ensayan cada semana con la Fundación Batuta en esta unidad residencial, que, a manera de premonición, fue bautizada con el nombre de uno de los vallenateros más reconocidos y talentosos de la capital del departamento del Cesar: Hernando Marín.

Sin haber cumplido la mayoría de edad, Claudia dice que “se siente como Shakira”. Lo hace al recordar el día que grabó un disco junto con otros compañeros de la urbanización.

Para Karol Rodríguez, otra de las talentosas, el recuerdo vivo es ese en el que cantó frente a cientos de personas en un teatro llamado Colón, en la capital del país. “Cuando me dijeron que era un premio de ir en avión a Bogotá, yo me emocioné mucho. Tenía mucho miedo, yo no sabía qué era un avión ni volar”, cuenta la niña que sueña con ser directora de violines porque “suenan muy bonito”.

Andrés David Jaime viajó un poco más lejos. Hasta Turquía llegó su voz armoniosa. Su mamá, Jennifer Angarita, todavía le agradece al vecino que le contó del programa musical. “Allá en Batuta descubrieron su voz y comenzó una felicidad muy grande. Con la noticia del viaje fue como si me hubieran dicho: la mamita de Andrés se va a conocer Europa, es uno de los mejores regalos que hemos tenido”, señala la mujer orgullosa.

Pero el orgullo no es solo de ella. Samuel Cano es docente en Batuta y no puede evitar que le brillen los ojos y se le hinche el pecho cuando habla de sus alumnos en la Nando Marín.

Para nosotros ver a esos niños que tienen esas dificultades tan grandes, que han pasado por toda esa cantidad de situaciones difíciles, es algo muy gratificante”, asegura Samuel.

Tal vez de la Nando Marín no salga completa una Fania All Stars, pero está todo el potencial para nuevos Rubén Blades y Celia Cruz.

EL TIEMPO

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