No podemos seguir quedándonos con 'lo que da la tierrita': SAC

No podemos seguir quedándonos con 'lo que da la tierrita': SAC

El presidente del gremio, Jorge Enrique Bedoya, pide visión empresarial para el campo.  

Jorge E. Bedoya

Jorge E. Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

19 de abril 2017 , 08:43 a.m.

Jorge Enrique Bedoya, ya conocedor del sector agrario, pues por ocho años fue presidente del gremio de los avicultores (Fenavi), dejó entrever que ve un campo agrario aún bajo el concepto rural de ‘lo que da la tierrita’ y con serias falencias de profesionalización, tecnología y  sentido de pertenencia.

En diálogo con EL TIEMPO, el nuevo presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) comentó algunas de las pautas de lo que será su gestión al frente del llamado ‘gremio de gremios’.

¿Cómo recibe el sector agrario?

Encuentro un sector con muchas oportunidades, particularmente para las exportaciones de este tipo de bienes.

Hoy dependemos de café, flores, banano, azúcar y palma, mientras hay esfuerzos con otros productos como aguacate, uchuva y otras frutas, pero hay que establecer una agenda exportadora.

El Gobierno ya tiene prioridades. ¿Hablan el mismo idioma?


No llegué a reinventar las cosas; si la política agraria está dando sus frutos, lo que debemos hacer es sumar esfuerzos para tener más casos de éxito. Lo importante es que no podemos seguir dependiendo de los tres productos básicos que exportamos.

¿Su objetivo de trabajo como líder gremial?

Meterle empresa al campo, pues seguimos manteniendo el concepto de que el agro es de productores individuales que siembran, cosechan y venden.

Esto debe transformarse, evolucionar a lo que se llama un sector agrario y de agroindustria.

Desde hace más de una década se habla de agricultura por contrato y crédito asociativo. ¿No es lo mismo?

Al parecer no han sido efectivos esos temas y no funcionan en todo lado; hay casos de éxito particulares pero no generalizados.

No llegué a reinventar las cosas; si la política agraria está dando sus frutos, lo que debemos hacer es sumar esfuerzos

En la estructura del sector rural se encuentran diferencias entre los subsectores y los mismos productores.

¿El sistema cooperativo ha funcionado?

Las que funcionan en los Estados Unidos y en Brasil se hicieron para generar riqueza, dar utilidades, mientras que las colombianas no están hechas para eso.

¿La solución es hacer empresa?

El hecho de tener una empresa formaliza el trabajo, ofrece economías de escala y ofrece favorabilidad a la hora de adquirir financiamiento.

Hacia allá es a donde debe evolucionar el sector agropecuario y agroindustrial del país, porque no podemos seguir con la concepción permanente de ‘lo que da la tierrita’; tenemos que ir hasta la mesa de los consumidores.

¿Tiene alguna propuesta particular?

Para empresarizar, el sector debe ajustar la visión del campo. No podemos seguir (con) producir para vender, debemos vender para producir, pues hoy los productores están dejando la cosecha en la puerta de la finca y no le están llegando al consumidor.

¿Hay que marginar a algún eslabón de la cadena?

No es necesario. Debe pensarse en el potencial del los mercados, tanto el local como el de exportación, y cómo generar valor agregado a lo que se produce.

¿Otras herramientas?


Beneficiarse de entidades como el Sena para capacitar a la gente, que se queden a trabajar en el campo; las universidades también deben hacer el mismo papel. Una tercera está en los instrumentos de política de los ministerios de Agricultura y de Comercio, así como el sistema de crédito agropecuario.

Hoy vemos problemas de escasez de mano de obra para la recolección del café y del arroz, entre otros cultivos. Esa tendencia, de todos modos, no es exclusiva de Colombia, pues también sucede en zonas como el ‘cordón cerealero’ de los Estados Unidos.

¿Qué debe hacer el sistema financiero?

Tiene varias alternativas, como potencializar las líneas de crédito y otras herramientas (subsidios y garantías) que permitan motivar el acceso al crédito para la generación de valor agregado, mercadeo y comercialización.

¿Y los mismos productores?

Ponerle valor agregado a sus cosechas; vemos, por ejemplo, los temas de los alimentos orgánicos, que ya son tendencia desde hace casi una década. Hoy no sabemos cuántos agricultores están en este subsector, no solo para satisfacer el mercado local, sino también el externo.

¿Frente a los problemas de escasez de tecnología, qué hacer?

El costo de acceso a esta es cada vez menor, pero sigue siendo algo costosa para economías como la nuestra.

Con las economías de escala, fondeadas con varios productores, resulta menos onerosa.

¿Qué opinión le merece el nuevo ordenamiento jurídico que comenzó a plantear el Gobierno tras los acuerdos de paz?

Hemos tenido un diálogo franco y abierto, y nuestras sugerencias técnicas han sido tenidas en cuenta para la redacción de los proyectos de ley que va a llevar al Congreso.

Más allá de esa cascada de proyectos, creemos que estos deben apuntar a la generación de más oportunidades para todos en el campo.

Esto no es un tema de pequeños, medianos o grandes, sino cómo el sector agrario y agroindustrial tiene la oportunidad de aprovechar las leyes y lograr una transformación como consecuencia del trabajo de los mismos productores del sector rural. Previamente, hay acuerdos que deben honrarse, pero la redacción de los proyectos y las discusiones en el Congreso han tenido relación directa con los empresarios, para comentarlas y ajustarlas con lo que más le conviene al sector, no a un grupo particular.

Respuestas cortas

Jorge Bedoya resumió en pocas palabras lo que representan algunos de los subsectores del agro.

* Cacao: enorme potencial de exportación y diferenciación en los mercados.
* Banano: tradicional, pero con mercado importante como lo es el europeo.
* Avicultura: jalonador de la industria de la proteína animal del país.
* Porcicultura: le está cogiendo el paso a la avicultura.
* Ganadería bovina: la buena competencia que ha hecho que los consumidores se
beneficien más.
* Especies menores: nichos de mercado específicos.
* Palma: potencial de exportación y biocombustibles.
* Papa: potencial de industrialización.

JUAN CARLOS DOMÍNGUEZ
Redacción Economía y Negocios

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