China revisa si la exposición de los créditos de la banca es excesiva

China revisa si la exposición de los créditos de la banca es excesiva

Acciones de Wanda bajaron en la bolsa; Wang Jianlin perdió US$ 1.000 millones en una jornada.

Inversiones en la bolsa

La alta liquidez impulsa expansión exterior de firmas chinas.

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Jason Lee / Reuters

26 de junio 2017 , 12:00 a.m.

China revisará la exposición de sus bancos a determinadas empresas después de la compra masiva de bonos y préstamos que han realizado en el último año.

El objetivo son gigantes privados que han gastado miles de millones de euros en adquisiciones en el extranjero como Wanda, Fosun, HNA o Anbang, según informó Bloomberg.

Es un paso más de las autoridades para garantizar que no haya sustos de última hora en un año políticamente clave en el gigante asiático, marcado por el relevo de gran parte de la cúpula dirigente del país este otoño.

En la titánica tarea de minimizar cualquier riesgo financiero en un país de 1.300 millones de personas y un entramado de empresas y bancos donde reina la opacidad, el subdirector de la Comisión Reguladora de la Banca de China, Liu Zhiqing, aseguró que el regulador está preocupado por los riesgos sistémicos procedentes de las grandes empresas.

No quiso especificar cuáles son las compañías a las que investigan, pero señaló que temen que estos gigantes supongan un peligro sobre todo para las entidades más pequeñas si su exposición es excesiva.

Los bancos deberán proporcionar información sobre préstamos relacionados con adquisiciones en el extranjero por parte de estas empresas, especialmente en propiedades, hoteles, clubes deportivos o relacionadas con el espectáculo.

“Los bancos deben presentar su evaluación de los riesgos potenciales para tales inversiones y cualquier medida que tengan en su lugar para hacer frente a los riesgos”, según Bloomberg.

La reacción tardó poco en llegar a las bolsas de valores.

En China, cualquier indicio de que una empresa está en la mira de las autoridades es motivo de preocupación, porque tan importante es la solvencia financiera como estar políticamente bien conectado y protegido.

Una de las compañías más castigadas fue Wanda, el gigante del millonario Wang Jianlin, cuya división de películas cotiza en Shenzhen y su título fue suspendido cuando caía alrededor de un 10 por ciento.

Otra de las afectadas fue el conglomerado Fosun, cuya unidad de negocio internacional cedió en Hong Kong casi un 6 por ciento.

La debacle ocurrió después de que la revista de finanzas ‘Caixin’ informara que varias entidades financieras han decidido empezar a vender parte de los bonos que retienen de estas empresas.

En un comunicado, Wanda tachó estas informaciones de rumores y especulaciones y negó cualquier aviso oficial de los bancos.

Pero el caso, que durante todo el jueves fue el tema más comentado en las redes sociales chinas, supuso para la filial del imperio de Wang ver cómo se evaporaron, en una sola jornada, casi 1.000 millones de dólares en capitalización bursátil.

Estas empresas bajo el radar de las autoridades han sido de las más activas del país a la hora de expandirse en el exterior.

Solo HNA, que ostenta un 29 por ciento del capital de la cadena hotelera NH, anunció en el último año adquisiciones fuera de China por valor de 20.000 millones de euros. Fosun, Wanda y Anbang también han sido protagonistas de grandes desembolsos, en muchas ocasiones no directamente relacionados con su negocio principal.

Estas operaciones han planteado serias dudas en Pekín sobre si se efectúan por motivos puramente de rentabilidad o si simplemente se han usado como una vía para sacar dinero de China.

Desde finales del año pasado, las autoridades –que controlan a su voluntad los flujos transfronterizos de capital– han endurecido los controles a la inversión exterior para frenar las salidas de dinero.

El propio Wang admitió que no había podido adquirir la productora estadounidense Dick Clark, propietaria de los Globos de Oro, por los obstáculos que puso Pekín a la operación. En el caso de la aseguradora Anbang, además, llueve sobre mojado. Hace apenas diez días, su presidente, Wu Xiaohui, dejó sus labores en la empresa por sorpresa por “estar incapacitado para ejercer sus funciones”.

La prensa local aseguró que el influyente multimillonario está bajo custodia por sospechas de corrupción y dudas sobre el origen de algunos fondos usados para las compras de Anbang en el extranjero.

XAVIER FONTDEGLÓRIA
Ediciones EL PAÍS, SL 2017

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