Los cuatro escollos que frenan un repunte de la producción nacional

Los cuatro escollos que frenan un repunte de la producción nacional

Producción industrial y ventas minoristas acentuaron su caída en febrero, según el Dane.

Industria en Colombia

Problemas estructurales como costos de logística, energía y nómina, entre otros, les siguen pasando factura a la competitividad de la industria nacional.

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Guillermo Ossa / EL TIEMPO

18 de abril 2017 , 11:36 a.m.

El comercio y la industria completaron en febrero no solo dos meses consecutivos en terreno negativo, sino que, además, ambos renglones de la economía acentuaron su caída.

Datos del Dane indican que las ventas minoristas del país se desplomaron en el segundo mes del año un 7,2 por ciento, mientras que en febrero del año pasado hubo un alza de 5,3 por ciento.

A su vez, la industria reportó una caída de 3,2 por ciento en febrero, y según el Dane, 28 de las 39 actividades industriales registraron variaciones negativas en su producción para ese mes del año.

Problemas estructurales como costos de logística, energía y nómina, entre otros, les siguen pasando factura a la competitividad de la industria nacional.

La incertidumbre tributaria,
dadas las continuas reformas, también se ha convertido en otra barrera competitiva del negocio.

El centro de estudios Anif señala en un reciente informe que la situación de la industria colombiana no es tan clara como para que logre convertirse en el motor de la economía.

Por ello, considera que la revaluación solo es una de las cuentas del rosario de problemas del sector y no la madre de todos los males como se pensaba hace unos años.

En particular, dice, variables como los egresos laborales, que representan el 49 por ciento de los pagos no salariales; la energía, donde Colombia es superado por Perú, Brasil y Argentina; el transporte logístico, con el 15 por ciento; y la carga tributaria, con el 40 por ciento, constituyen el ‘Costo Colombia’.

Respecto a la energía, la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) señala que es un 20 por ciento de los costos de producción y es crítica en subsectores como pulpa y papel, cemento, textiles, siderurgia, fertilizantes, oxígeno medicinal, cerámica y vidrio.

A febrero del 2015, un kilovatio hora de luz costaba 238 pesos, y el equivalente en Estados Unidos era de 175 pesos.

Además, aunque el costo de la energía eléctrica sigue siendo una variable crítica para la industria, hay sectores que han optado por vender las plantas de autogeneración cuyo costo fue millonario.

Una de estas es Cementos Argos, que anunció que saldrá de estas y concentrará los recursos obtenidos en sus negocios de cemento y concreto. Esto no deja de ser una mala noticia, pues tras la crisis eléctrica de finales del 2015 y mediados del 2016, el Gobierno adoptó medidas extraordinarias para que los industriales que tuvieran excedentes de energía los pudieran vender al Sistema Interconectado Nacional (SIN), buscando quitar la fuerte presión que había sobre el sistema, que estuvo al borde de un racionamiento.

Sin embargo, según analistas, las empresas con grandes consumos de gas, que pueden autoabastecerse e incluso producir energía, no encuentran atractivo invertir en los proyectos mientras los costos de la electricidad sigan siendo una barrera para su competitividad.

La Andi agrega que muchas de las inversiones en eficiencia energética, que pasan por incorporar proyectos de cogeneración, se han parado porque las reglas de juego de cómo se inyectan los excedentes a la red no han sido claras.

Los sondeos de industriales en ese frente son paradójicos, pues la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (Eoic) indicó que en el 2016 los costos de transporte y logística y los de energía y gas solo preocupaban, respectivamente, al 13,2 y el 6,5 por ciento de los empresarios.

Los principales problemas para la industria fueron, entonces, la tasa de cambio, con el 36,2 por ciento, seguida por la falta de demanda (26 por ciento) y los costos de las materias primas (25,1 por ciento).

Los impuestos es otro de los factores que más les preocupaba. Esto último, según los empresarios, se debe a las continuas reformas impositivas y al hecho de que en el país los impuestos a la renta se cuentan entre los más altos de Latinoamérica, lo que, según agregan, hace que resulte más favorable hacer industria en otros países como Argentina y Perú.

“La economía mundial ha experimentado una desaceleración ocasionada, entre otros factores, por el menor ritmo del comercio; la caída de las materias primas; la desaceleración de China, principalmente en su sector de manufacturas, y la devaluación de la mayoría de las monedas de América Latina”, dijo María Claudia Lacouture, ministra de Comercio, Industria y Turismo.

Y estima que este año pueden verse los primeros frutos de incentivos a las empresas en materia de innovación y emprendimiento, transferencia de conocimiento y tecnología, capital humano, calidad, comercio exterior y financiación.

Mauricio Hernández, economista de BBVA Research, también es de los que ve signos de mejoría porque las cifras recientes de producción estarían ocultando la desacumulación de inventarios.

“Este indicador (los inventarios) anticipa que la industria deberá empezar a mostrar aumentos en la producción pronto. Nuestra expectativa es de un crecimiento del 2,6 por ciento este año, pero con una diferencia fundamental con respecto al 2016: este año será más homogéneo por ramas”, agrega.

También saluda que la carga tributaria, según lo estipuló la reciente ley, bajará al 33 por ciento entre el 2017 y el 2019.

Infraestructura es clave

El vicepresidente de Argos, Tomás Restrepo, llama al optimismo porque considera que Colombia siempre ha convivido con altos costos logísticos y de energía.

“Los planes que está impulsando y empezando a ejecutar este Gobierno en infraestructura y los proyectos de cuarta generación (4G) le apuntan directamente al mejoramiento de la competitividad frente a mercados internacionales”, sostiene.

Febrero, el peor mes para las ventas de los comerciantes

La caída del 7,2 por ciento en las ventas del comercio minorista en febrero pasado se convirtió en el dato más malo en la historia de este indicador, según los analistas de la firma Corredores Davivienda.

Las cifras del Dane muestran que para el segundo mes del 2017, 13 de los 15 subsectores que componen el comercio presentaron caídas.


En el bajonazo de 7,2 por ciento lo que más contribuyó fue la caída en las ventas de vehículos automotores y motocicletas, que puso 1,3 puntos de ese total.

Le siguieron los subrenglones de electrodomésticos, muebles y equipos de informática, con un aporte de 1,2 puntos, y el de repuestos y lubricantes, con 1,1 puntos.

Las altas tasas de interés reales junto con la entrada plena del aumento en el IVA en febrero han contribuido a deprimir la demanda. Dicho efecto podría prolongarse durante los próximos meses”, advierten los economistas de Corredores Davivienda.

En su cuenta de Twitter, Guillermo Botero, presidente de Fenalco, gremio de los comerciantes, escribió: “Lo habíamos previsto, febrero fue un mes desastroso para el comercio. Ventas cayeron -7,2 por ciento @Minhacienda no diga a empresarios que vamos bien”.

Lo habíamos previsto, febrero fue un mes desastroso para el comercio

En sus trinos, el vocero gremial deja ver su preocupación por los efectos del IVA sobre los alimentos y recalca en que hace falta un verdadero plan para la recuperación económica. “Hora de pasar de la semántica del pesimismo a las acciones. Gobierno, a despertar”, escribió.

Bebidas alcohólicas y libros y papelería fueron los únicos renglones con desempeño positivo en febrero, con crecimientos de 3 y 2,4 por ciento anual, respectivamente.
A su vez, hubo caídas notables en ventas de calzado, artículos de ferretería y productos de aseo personal, cosméticos y perfumería.

Analistas de Bancolombia señalan que en la medida en que la tasa de intervención real del Banco de la República salga del terreno contractivo y el costo del crédito caiga, la dinámica de la industria y el comercio será más favorable.

Sin embargo, agregan que la recuperación estará condicionada por la capacidad de trasmisión que tenga la política monetaria del Emisor en este ciclo.

ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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