Los caminos para que más gente acceda al sistema financiero

Los caminos para que más gente acceda al sistema financiero

Sexta entrega de la serie DIEZ RETOS ECONÓMICOS PARA EL FUTURO.

Pagos

El país está rezagado en la masificación del uso de los medios de pago electrónicos.

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EL TIEMPO/ Cortesía

12 de febrero 2018 , 09:54 a.m.

Colombia aspira a tener el 84 por ciento de su población adulta bancarizada al término de este 2018. Es el propósito trazado por el Gobierno en su Plan Nacional de Desarrollo para lograr menores niveles de pobreza, mejorar la distribución de ingresos y el recaudo tributario; formalizar más la economía y fomentar el desarrollo económico en general.

No será una tarea fácil de conseguir si se tiene en cuenta que hasta mediados del año pasado esas aspiraciones estaban aún 5,5 puntos porcentuales por debajo de la meta (78,5 por ciento), lo cual significa que apenas 26,3 millones de personas cuentan con algún producto financiero, aunque no todas los mantenían activos para ese entonces.

Cálculos del sistema indican que, en promedio, cada año ingresan al circuito financiero cerca de un millón de nuevos usuarios, por lo que alcanzar dicha meta significará incorporar a más de tres millones de personas, muchas de las cuales habitan hoy en zonas rurales apartadas, demandando un esfuerzo superior al que hasta ahora se ha hecho para vincular a quienes viven en las grandes, medianas y pequeñas poblaciones del país.

También están entre los objetivos trazados por el Gobierno y el sector financiero facilitar el acceso al crédito a la población y seguir generando las condiciones necesarias de educación y seguridad que permitan un uso masivo de las tecnologías para que se produzca una baja sustancial en el manejo del dinero en efectivo en el mediano plazo.

En ambos frentes el país está lejos de los estándares mundiales o siquiera de los niveles alcanzados por algunos de sus vecinos latinoamericanos.

En profundización financiera, que corresponde al peso que tiene el crédito otorgado en el producto interno bruto (PIB), Colombia marca una tasa del 49 por ciento, según cálculos recientes de la Superintendencia Financiera.

Un nivel que, en opinión de los economistas de la Asociación Bancaria (Asobancaria), es bajo, pues sus estimaciones señalan que el nivel de profundización óptimo, es decir, aquel que bajo las condiciones actuales maximiza el crecimiento de la economía, bordea el 58 por ciento del PIB, el cual se podría alcanzar en un horizonte de siete años (2025).

Una mayor profundización financiera con lleva a que la economía del país crezca de manera sostenida y ordenada, en tanto proporciona mejor bienestar a la población del país y contribuye a elevar la productividad por la vía del ahorro y la asignación eficiente tanto del capital como de la liquidez.

“La economía todavía mantiene una brecha de profundización respecto a su nivel óptimo, por lo que resulta imperativo eliminar las restricciones a la expansión crediticia, como el impuesto a las transacciones financieras (cuatro por 1.000) o los topes a las tasas de interés (tasa de usura). Así mismo, resulta imprescindible seguir avanzando en materia tanto de inclusión como de educación financiera”, dicen en el gremio.

Pero quizás el frente donde se requiere mayor trabajo es en la reducción del uso del dinero en efectivo, aspecto en el que el país tiene grandes atrasos, en la medida que solo el 5 por ciento de las transacciones que realizan las personas en Colombia se hacen con un medio distinto al efectivo.

Colombia no solo no ha avanzado en la reducción del efectivo sino que ha retrocedido años en ese frente, al punto de que hoy se utiliza más dinero físico que hace cinco décadas.

En Colombia, el volumen de dinero en efectivo frente al disponible en la economía (efectivo más depósitos bancarios) alcanza un nivel de 12 por ciento, mientras en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (Ocde) a es del 5 por ciento, y de 8,8 y 5,7 por ciento en naciones como México y Chile, respectivamente.

Mantener ese tope tan alto deja al país expuesto a problemas como la evasión de impuestos, el lavado de activos, la informalidad y la criminalidad. Por eso, el Gobierno se propuso la meta desde hace algún tiempo de llevar esa tasa hasta el 8,5 por ciento.

De lograrse ese objetivo, dicen los banqueros, la profundización financiera en el país llegaría a niveles del 54,9 por ciento, es decir, un incremento de 9 puntos porcentuales frente a los niveles actuales, lo que generaría un estímulo al crecimiento económico de entre 0,11 y 0,23 puntos porcentuales.

Financiación para las microempresas

Si bien el acceso al crédito por parte de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) viene en aumento –su saldo pasó de 0,37 a 1,34 % del PIB en la última década–, esa profundización es la más baja del sistema. Por eso, el Gobierno trabaja en un proyecto de decreto que les permitirá a esas empresas obtener recursos en el mercado de capitales para financiar su actividad productiva.

Lo que se propone el Ejecutivo es aprovechar las bondades que ofrece el llamado crowdfunding, para que las pymes puedan conseguir capital rápido, a largo plazo y de bajo costo.

Bajo ese esquema, estas empresas podrán ofrecer a inversionistas sus facturas en el mercado de capitales.

También podrán hacer emisiones pequeñas de bonos a un costo relativamente bajo, para lo cual se utilizará una plataforma que permitirá hacer todo el proceso de forma digital. Estos papeles se ofrecerán a inversionistas institucionales y a las personas que quieran participar en la financiación de las pymes, lo cual está previsto para este 2018.

Tareas para más crédito

El acceso al crédito es clave para dinamizar la economía y la productividad del país; por eso, desde hace varios años la banca viene insistiendo en que se mejoren las condiciones de mercado para que a las personas y a las empresas se les facilite la financiación formal.

En la Asobancaria advierten que para mejorar el tema de la profundización financiera es imperativo eliminar las restricciones de la expansión del crédito, como el impuesto a las transacciones financieras (4 por 1.000), los topes a las tasas de interés (tasa de usura), como también resulta imprescindible seguir avanzando en materia tanto de inclusión como de educación financiera, de tal manera que haya un mayor conocimiento, uso y cobertura de los productos y servicios financieros por parte de la población.

La banca está abierta a que se haya un espacio para el crowdfunding, pero advierte que su desarrollo debe darse bajo marcos regulatorios y de supervisión adecuados, tarea en la que ya trabaja el Gobierno.

Los retos para lograr más bancarización

Lograr que el mayor número de colombianos tengan acceso a la banca requiere del concurso de todos: Gobierno, banqueros y los propios consumidores.

El reto grande está en bancarizar a más de 8 millones de personas que viven en zonas rurales y apartadas, razón por la cual la tecnología es el aliado en ese propósito.

Sin embargo, esta no es suficiente, pues es necesario además un marco regulatorio integral que se adecúe a las necesidades propias del mercado colombiano; la eliminación del 4 por 1.000, la creación de estímulos para usuarios y entidades y de productos y servicios acordes con las necesidades del consumidor actual, así como de mayor educación financiera en todos los niveles de la población.

Para la Superintendencia Financiera, esa labor demanda, aparte de la oferta de productos y de servicios enfocada a las características de la población colombiana y la adopción de tecnologías, un esquema sólido de protección del consumidor e igualmente el fortalecimiento de la regulación del mercado.

Logros que deben alcanzase en el mediano plazo

Colombia tiene rezagos importantes en inclusión financiera difíciles de corregir en el corto plazo. De ahí que cada punto porcentual que se avance en bancarización, profundización y reducción del uso del efectivo será una ganancia.

En Asobancaria dicen, por ejemplo, que si Colombia eleva 11 puntos porcentuales al 2025 el volumen de crédito, a 58 % del PIB, la economía crecería de forma permanente entre 0,04 y 0,39 % adicional por año, lo cual es bueno, teniendo en cuenta que esto representaría, por lo menos, un incremento en el crecimiento de la productividad multifactorial de más del 7 %.

Las ganancias de esos avances también serán por el lado de la formalización de la economía, la mejora del recaudo tributario, el control de la evasión y a las actividades ilícitas.

Cálculos del gremio indican que solo con reducir el uso del efectivo a 8,5 % –la meta de este año–, el PIB crecería 0,23 % adicional, se ganarían 9,9 puntos porcentuales en profundización y el margen de intermediación se reduciría en 0,19 %, a 6,63 %, mientras que los depósitos bancarios aumentarían un 36,6 por ciento.

EL TIEMPO*
Mañana: ‘Decisiones duras para que mayorías puedan tener una pensión’
*Este informe especial ha sido preparado por Mauricio Galindo, Martha Morales, Ómar Ahumada, Juan Carlos Domínguez, Carlos Arturo García, Simón Granja, Sebastián Londoño y Rolando Lozano.

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