La tormenta que desata la ley de licores en sus primeros cuatro meses

La tormenta que desata la ley de licores en sus primeros cuatro meses

Aumento de precios redujo las ventas y están cambiando los patrones de consumo.

Ley de licores

Hasta ahora el consumidor no se ha mostrado dispuesto a pagar más por una botella de licor o de vino.

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Abel Cárdenas - Archivo / EL TIEMPO

14 de mayo 2017 , 12:00 a.m.

El termómetro que desde varios ángulos le han puesto a la ley de licores, después de un cuatrimestre de su aplicación, señala la alta temperatura que hay en el debate alrededor de este segmento clave del mercado, de cuyo rendimiento depende el nivel de las arcas públicas para financiar la salud en las regiones.

Todos los actores de esta cadena dicen estar experimentando un fuerte traumatismo, pese a que el Ministerio de Hacienda argumenta que los resultados de incrementar los impuestos a los licores nacionales y extranjeros y fijar nuevas reglas al monopolio rentístico de los departamentos son positivos.

El gremio de comerciantes, Fenalco, está en la posición de sustentar que, al igual que sucedió en los primeros meses del año, el recaudo para la salud, proveniente de los licores importados, podría seguir cayendo. Tras la cascada de alzas en impuestos y, por consiguiente, en los precios del producto, hasta ahora el consumidor no se ha mostrado dispuesto a pagar más por una botella de licor o de vino. Mientras tanto, el contrabando estaría en auge, pues las personas no han dejado de consumir estos productos. “¿Cómo es que suben el impuesto y baja el recaudo?”, advierte Guillermo Botero, presidente de Fenalco.

En medio de esa polaridad, las cifras de cada involucrado en la cadena son el nuevo ingrediente en este debate que, según la Federación de Departamentos, aún es prematuro, pues el comienzo de año, por suceder a la temporada navideña del año anterior, que es de alto consumo de licor, es atípico y puede causar distorsiones en los resultados.

Ventas, el otro eslabón

Una muestra de la realidad que se vive en el sector de licores la aporta Ernesto Patiño, gerente de la cadena de almacenes Alkosto, en Pasto, Nariño. En los anaqueles de esta gran superficie se evidencia que los precios se impulsaron en un 42 por ciento. Como consecuencia, la gente está migrando al consumo de otro tipo de licor. “Los impuestos en este departamento fronterizo, ahora son los más altos de Colombia, tanto por la ley, como por otras medidas locales. Por lo tanto, la gente busca el licor en Ecuador, el país vecino, o en los demás departamentos. Se pierden ventas porque las personas consumen el licor que paga impuesto más bajo o que no paga ninguno”.

Para la industria nacional el panorama en precios no es distinto. Luis Roberto Rivas, gerente de la Industria Licorera de Caldas, señala que “los cambios de precios fueron desde un 12 por ciento en unos productos hasta cerca de 30 por ciento en los ‘premium’ ”.

Estas aseveraciones van en línea con las cifras más recientes que registró el Dane, según las cuales, las ventas a febrero crecieron menos. Mientras en los dos primeros meses del 2016 se expandían en 16,7 por ciento, en igual periodo del 2017 solo lo hicieron en 2,1 por ciento.

Por el lado del recaudo para el sector salud, la viceministra de Hacienda, Ximena Cadena, expresa que por licores, vinos, aperitivos y similares, tanto nacionales como extranjeros, la variación a abril es de 23,8 por ciento. No obstante, al desagregar la cifra, el segmento de licores importados muestra una caída del 17 por ciento y, por esta vía, el ingreso a la bolsa de la salud es mucho menor, pues la ley estableció que solo un 37 por ciento del recaudo por estos licores se destinaría a ese tema.

Es así como en los datos del Fondo Cuenta de la Federación de Departamentos, que administra este recaudo, se aprecia un declive. El mayor impacto fue en el primer mes del año, en el cual, por consumo de licores importados, los recursos fueron 4.653 millones de pesos, frente a 9.442 millones en el mismo mes del año anterior. La transferencia de este segmento, que según la viceministra Cadena, solo es el 20 por ciento del consumo en el país, pasó de 3.558 millones de pesos en enero del 2016, a 1.753 millones en el primer mes de este año.

En cuanto a la reducción del contrabando, que era otro fin de la ley, si bien los datos de la Federación de Departamentos muestran reducción, la percepción de los importadores es otra. El gremio departamental establece que en el primer cuatrimestre del 2016 las aprehensiones iban en 75.521 litros (2.849 millones de pesos) y en igual lapso del 2017 van 65.020 litros ( 1.098 millones de pesos). Pero Luz María González, presidenta de Asovinos, estima que “estamos entrando al contrabando del vino, algo que no existía. Y en whiskies tradicionales, no solo el contrabando no se había logrado erradicar, sino que ahora se potencializa en productos líderes”.

Incertidumbre

Ante este panorama, la incertidumbre es total. Andrés Musalem, analista sénior en Euromonitor International, firma que presentó el viernes pasado un estudio sobre bebidas alcohólicas, estima que tras el saludable crecimiento de los destilados (más de 20 ° de alcohol), en 7 por ciento en el 2016, para este año se espera un impacto.

“Estaba dándose un cambio hacia una mayor sofisticación en preferencias dentro de este segmento, pero el alza de impuestos, que impacta la estructura de precios, dará un golpe a esta categoría”.

Y hasta en la inflación tuvo que ver la ley de licores. Según las Minutas del Banco de la República, “la disminución en la inflación de bienes transables (sin alimentos ni regulados), a abril, sugiere que el efecto alcista de la reforma tributaria y de la ley de licores se habría dado, en su mayoría, en los primeros meses del año”.

Lío con medición del Dane

Para muchos distribuidores, el punto más álgido de la ley es el que le da al Dane la potestad de certificar el precio para calcular el componente ‘ad valorem’, uno de los dos que forman parte del impuesto al consumo.

“Esto enloqueció toda la ley porque al calcularse el precio con base en el que le dan al Dane las cadenas de distribución, que tienen que incluir un margen de ganancia, los importadores no solo estaríamos pagando IVA e impuesto al consumo, sino la ganancia de un tercero”, advirtió Luz María González de Bedout, de Asovinos.

MARTHA MORALES MANCHEGO
Redacción Economía y Negocios

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