¿Por qué el Nobel de Economía lo recibió un profesor universitario?
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¿Por qué el Nobel de Economía lo recibió un profesor universitario?

Richard Thaler enlazó la psicología y la economía para entender a consumidores y empresarios.

Richard Thaler

El economista estadounidense Richard H. Thaler pronuncia unas palabras en el auditorio principal de la Universidad de Zurich (Suiza), el 17 de septiembre de 2017.

Foto:

EFE / Universidad de Zurich

16 de octubre 2017 , 11:00 p.m.

¡Nobel, al tablero! La Universidad de Chicago vuelve a la palestra mundial con una buena noticia, o mejor, con ‘excelentes calificaciones de desempeño’. Uno de sus profesores, Richard Thaler, fue galardonado por la Academia Sueca –aunque en realidad el galardón lo otorga el “Banco de Suecia en ciencias económicas en memoria de Alfred Nobel”- con el Nobel de Economía 2017.

Thaler sigue el legado de otro colega suyo, también profesor de esta Universidad norteamericana, James Heckman, quien obtuvo este mismo premio hace diecisiete años –en compañía del economista Daniel McFadden-. Dice el texto del comité sueco que este premio le fue otorgado a Thaler por haber construido un puente entre el análisis económico y la psicología en el proceso de toma de decisiones, explorando de esta forma cómo la racionalidad limitada, las preferencias sociales y la falta de autocontrol, afectan tanto a las decisiones de las personas como a resultados de sus actuaciones en los mercados.

Sorprende gratamente ver cómo, de alguna manera tácita, el comité de asignación de los premios Nobel se apartó de una tendencia, ya larga, de premiar trabajos de la órbita cuantitativa macroeconómica exaltando un trabajo de carácter microeconómico y más bien humanista.

El aporte de Thaler

El problema de investigación que ha animado la obra de Thaler está enmarcado en encontrar soluciones a la paradoja de por qué los humanos tenemos escogencias irracionales, a pesar de que contamos con una aparente y rigurosa racionalidad.

Este autor, que nació apenas diez días después de que se acabara la Segunda Guerra Mundial, se ocupa de la racionalidad de los agentes económicos. Las paradojas en la racionalidad económica surgen debido a que, en los procesos de pensamiento y racionalidad de los seres humanos, están presentes tanto emociones como vínculos sociales. Este par de condiciones hacen que se den juicios sesgados o asimétricos. Es decir, cuando las personas toman decisiones, además de aspectos puramente monetarios toman en cuenta otros aspectos, derivados tanto de su mundo interior, como de su vida social.

En lo referente a la interioridad de los seres humanos, uno de los aportes más importantes de Thaler radica en la crítica que hace a la corriente de pensamiento tradicional. Sostiene que todas las personas tienen acceso óptimo a la información, que puede procesarse sin problemas haciendo que se tomen decisiones correctas. El acceso a información completa en los mercados es algo totalmente cuestionable. En sus experimentos este autor comprueba varios de los asertos de la llamada teoría de la contabilidad mental, en la cual la gente simplifica sus decisiones financieras.

Con respecto a la vida de relación social, el Nobel analiza extensamente la temática de la cooperación. Las sociedades humanas para poder sobrevivir siempre han trabajado colaborando entre sí. Esta cooperación estará siempre afectada por las emociones de nuestros semejantes. En un mundo que acepta la creación de valor por trabajos en red, resulta incomprensible desconocer la dimensión de la cooperación.

La ‘racionalidad’ económica

En síntesis, el argumento más importante de Thaler, galardonado con al menos 1,1 millones de dólares por el Nobel, descansa en consideraciones sobre la racionalidad económica de los seres humanos. El tema de la racionalidad económica ha estado presente como hilo unificador del Análisis Económico, desde los primeros desarrollos de la economía, aceptando la creencia de que las personas siempre tomarán las mejores decisiones dentro de un conjunto de decisiones posibles. Pero en la vida real las cosas no siempre se dan así, porque es difícil desvincular del pensar no sólo la emoción, sino las influencias sociales.

La problemática de la racionalidad económica seguirá planteando interrogantes a la ciencia de la economía. Uno de las tendencias analíticas de la teoría económica enfatiza la circunstancia de encapsular la diversidad de la conducta humana en modelos matemáticos simplificadores, que reducen a estándares y patrones uniformes (homo oeconomicus), el comportamiento de todos los seres humanos.

Este reconocimiento a Thaler, al final, debe servir para promover el estudio de los principios psicológicos establecidos. Sólo a manera de ejemplo interesa citar el caso de Reino Unido, donde el gobierno -para aumentar el recaudo de impuestos- recuerda a los morosos que la mayoría de sus vecinos ya han pagado sus impuestos y, por este psicológico efecto de comparación, ha conseguido réditos positivos en aumentos de los recaudos tributarios.

ÁLVARO TURRIAGO HOYOS
*PhD. En Economía
Profesor de la EICEA
Universidad de La Sabana

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