Caída de la inflación les da un gran respiro a los colombianos

Caída de la inflación les da un gran respiro a los colombianos

Reducción en los precios de los alimentos permitió un incremento de solo 0,11 por ciento en junio.

precioalimentos

Costo de los alimentos sigue siendo clave.

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Archivo / EL TIEMPO

09 de julio 2017 , 12:00 a.m.

Aunque el indicador que sirve para medir el costo de vida de las familias colombianas (IPC) completó seis meses consecutivos a la baja, la verdadera sorpresa se dio en junio pasado cuando la inflación marcó solo 0,11 por ciento, el dato más bajo registrado en lo corrido del año y de los últimos ocho meses, pues solo en noviembre del 2016 se observó un nivel similar.

A diferencia de lo que ocurrió el año pasado, cuando el elevado costo de los alimentos que componen la canasta básica familiar presionó al alza la inflación, en junio pasado fue este mismo rubro el que le dio una mano al costo de vida de los colombianos, según muestran cifras recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

El costo de los alimentos cayó 0,21 por ciento, el grupo de comunicaciones lo hizo en un tímido 0,05 por ciento, mientras que vivienda, educación, vestuario, salud, transporte y diversión crecieron entre 0,02 y 2,85 por ciento en el sexto mes del 2017.
Este último grupo (diversión) fue el que mayor variación tuvo (2,85 por ciento) debido, principalmente, a las finales del fútbol colombiano, dicen los analistas de Alianza Valores.

La baja en el costo de los alimentos “hace que en general el ingreso disponible de los hogares colombianos esté aumentando, en la medida en que el valor de los alimentos, que pesan casi el 30 por ciento de la canasta familiar, crece a un menor ritmo de lo que lo venía haciendo el año pasado y menos de lo que ha crecido el salario mínimo”, explica Camilo Durán, economista de Credicorp Capital.

Esto hace, en opinión de los expertos, que las personas tengan un ingreso disponible para gastar en otro tipo de bienes distintos a alimentos porque se tiene niveles de precios mucho más amigables con la realidad del consumo privado, el cual se ha visto afectando en los últimos trimestres por la alta inflación del año pasado, que en su pico más elevado marcó 8,99 por ciento (julio), y por el incremento del IVA de este año.

Las buenas noticias para las familias no paran ahí, pues no solo serán los precios de los alimentos los que tengan un ajuste adicional a la baja en julio.

Si como consecuencia de esto el Banco de la República mantiene su política de reducción de la tasa de intervención, hoy en 5,75 por ciento, sin duda el costo del crédito para los colombianos continuará respondiendo a dicho recorte, que ya completa 2 puntos porcentuales en lo que va del presente año.

Hoy, la tasa de referencia del mercado colombiano está en los mismos niveles de hace 18 meses y, según Juan José Echavarría, gerente del Banco de la República, ese efectos ya se siente con fuerza en algunos créditos del mercado.

De hecho, las apuestas del mercado en torno a un nuevo ajuste de las tasas del Emisor en su reunión de julio no se han hecho esperar luego del dato de inflación de junio. Algunas apuntan a un 0,25 por ciento, mientras otras no descartaron un nuevo recorte de medio punto porcentual.

“El resultado de junio y el esperado para julio favorecen la continuidad del ciclo expansivo. Aunque para julio la probabilidad de un recorte en tasa de 50 puntos básicos a 5,25 por ciento es relevante, en todo caso, en la medida que se acerca la pausa del mismo ciclo, los codirectores perciben un agotamiento del espacio para recortes pronunciados, más allá de los graduales 25 puntos básicos”, consideran los analistas del Banco de Bogotá.

Esperemos que a esa noticia que luce tan positiva no se le vaya a atravesar ningún paro en los meses que vienen

Lo que viene

Aunque la cifra de inflación de junio es positiva para buena parte del mercado, incluido el Gobierno, que consideró que “es parte del ajuste de nuestra economía, de su estabilización y (muestra de que) las políticas han dado los resultados esperados”, según Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, hay quienes hacen otra lectura.

Jorge Humberto Botero, presidente de Fasecolda, gremio de las aseguradoras, considera que si bien la inflación responde a un menor precio de los alimentos, también puede ocurrir que esté reflejando la fuerte caída que trae la dinámica de la economía.

“Esperemos que a esa noticia que luce tan positiva no se le vaya a atravesar ningún paro en los meses que vienen”, dice.

De cualquier forma, la inflación continuará dando sorpresas en lo que resta del 2017, pues el consenso del mercado es que la misma terminará por fuera del rango meta fijado por el Banco de la República de entre 2 y 4 por ciento, pese a que hoy, después de dos años, vuelve a ese cause (3,99 por ciento), lo que significa que vendrán alzas en el segundo semestre.

“Vemos que la inflación se mantendrá en el rango en los próximos dos meses, pero es muy probable que vuelva a niveles ligeramente superiores a este a finales del 2017 (último trimestre) y esperamos que retorne al rango en el primer trimestre del 2018, pero ya sin el efecto del alza del IVA”, dice Durán, de Credicorp Capital.

Los menores aumentos

Montería y Riohacha son, según el Dane, las ciudades donde en junio se pudieron conseguir algunos de los alimentos de la canasta familiar más baratos, pues allí, los precios de estos cayeron 0,89 y 0,69 por ciento en junio.

Naranjas, otras frutas frescas, tomate y cebolla se cuentan entre esos alimentos que redujeron su costo entre 8,41 y 6,46 por ciento en el sexto mes del 2017.
Por el contrario, se encarecieron la zanahoria, en 57,7 por ciento; el tomate de árbol, en 11,7 por ciento, y la diversión, en 10,1 por ciento.

Habría vaivenes en el segundo semestre

El cierre de año no tendrá un costo de vida tan bajo como el que se registró en el primer semestre del 2017. Es más, buena parte de los analistas del mercado lo ven rondando el 4,5 por ciento.

Pero ¿qué explica que una tendencia a la baja como la observada hasta junio se pueda revertir, más aún cuando ya no hay fenómeno del Niño, presiones inflacionarias ni paro camionero, como ocurrió en el 2016?

Para Ana Fernanda Maiguashca, codirectora del Banco de la República, entre junio del 2016 e igual mes del 2017 los precios aumentaron 3,99 por ciento, mientras que entre 2015 y 2016 lo habían hecho al 8,6 por ciento, poco más del doble.

Eso quiere decir que el aumento de precios que se da de un año a otro está retornando a niveles más normales, pero lo importante es que dichos aumentos sean moderados y estables.

Sin embargo, dice, como en la primera mitad del 2016 los precios subieron tanto, la comparación fue con un dato alto, por lo que era previsible encontrar aumentos moderados en esta primera mitad del 2017.

“En el segundo semestre del año pasado, ya los precios empezaron a descender y es probable que en el segundo semestre (2107), entonces, al compararnos con datos más bajos, el aumento anual otra vez sea superior a ese 4 por ciento. Tuvimos una buena noticia (en junio), pero nos falta que esos aumentos moderados sean también estables, lo cual probablemente ocurrirá a partir del 2018”, explica la codirectora.

Algo en lo que coincide Gerardo Hernández, también integrante de la junta directiva del Emisor, quien dice que “las proyecciones del equipo técnico (del banco) muestran que la inflación baja y luego sube un poco porque el punto de comparación del año pasado tuvo en el segundo semestre una caída muy pronunciada de los precios de alimentos, sobre los que habrá que estar atentos a ver qué sucede”.

Hernández sostiene que la inflación es el impuesto que más afecta a las personas de menores ingresos, en la medida que estas no pueden ajustar sus ingreso tan rápido a un cambio relativo de precios. “A los empleados los afecta porque si los precios suben por encima del ajuste que hicieron de su salario, su capacidad adquisitiva se merma”, explica.

En cambio, a los industriales les da una mayor certeza del precio de los insumos que usan en sus actividades productivas, mientras que los inversionistas pueden hacer sus proyecciones de inversión a mediano y largo plazo con una mayor seguridad.

Carlos Arturo García Mahecha
Redacción Economía y Negocios
En Twitter: @CarlosGarciaM66

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