Bruselas busca cómo suplir € 11.000 millones que pierde por ‘brexit'

Bruselas busca cómo suplir € 11.000 millones que pierde por ‘brexit'

La Comisión augura recortes en el presupuesto comunitario, que es el 1 % del PIB europeo.

Reino Unido

La salida del Reino Unido deja un agujero difícil de cubrir en las cuentas de la Unión Europea (UE).

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AFP

29 de junio 2017 , 08:57 p.m.

El brexit deja un agujero difícil de cubrir en las cuentas de la Unión Europea (UE).

La Comisión Europea cuantificó este miércoles la dimensión de esa brecha.
El presupuesto europeo, que financia desde la política agraria hasta las becas Erasmus, perderá entre 10.000 y 11.000 millones de euros netos cada año (descontado el costo del famoso cheque británico de compensación) por la salida del Reino Unido, uno de sus principales contribuyentes.

“No podemos hacer como si no ocurriera nada. Habrá que aplicar recortes, pero solo con recortes no se cubre la laguna”, advirtió el comisario europeo encargado del presupuesto comunitario, Günther Oettinger.

Europa afronta un círculo difícil de cuadrar. Por una parte, va a perder un 16 por ciento bruto de ingresos presupuestarios porque Londres dejará de contribuir.
Por otra, los desafíos crecen, y las cuentas de la Unión Europea deben adaptarse para gastar más en partidas como la migración y la defensa.

Con estos retos en mente, el Ejecutivo comunitario ha elaborado un documento de reflexión para que los Estados aporten soluciones.

La Comisión elaborará un documento de reflexión para que los Estados aporten soluciones

Porque hasta el 2020, el actual marco financiero europeo aún percibirá los aportes que Londres comprometió antes del referéndum (la cuantía exacta será objeto de negociación en el brexit).

Pero a partir del año 2021, el problema será insalvable y los Estados tendrán que acordar quién pone más y quién recibe menos para equilibrar las cuentas.
Aunque el debate está abierto, la Comisión deja clara su postura.

“Queremos disponer de más recursos propios”, manifestó el comisario alemán. Como un ejemplo de que la Unión Europea se maneja con poco dinero –apenas el 1 por ciento del producto interno bruto (PIB) europeo, alrededor de un billón de euros para un periodo de siete años–, Günther Oettinger hace alusión a la situación en los Estados Unidos.

Si un contribuyente aporta al Estado 50 de cada 100 euros que percibe, las arcas nacionales se llevan en Europa 49 y las comunitarias, un euro.

En Estados Unidos el Gobierno federal percibe 30 de esos 50 euros, según una estimación de Bruselas.

“Eso no va a nuestro favor”, sentencia Oettinger.

Impuestos

Bruselas lanza algunas propuestas en ese documento de reflexión, adelantado por El País.

Entre ellas, aumentar los recursos actuales (contribución directa de los Estados en función de su riqueza nacional, así como porcentajes del IVA y de derechos de aduanas).

También, añadir otros como la tasa sobre las transacciones financieras que no acaba de llegar o impuestos de corte medioambiental (sobre la electricidad, los carburantes o el CO2).

Nadia Calviño, directora general en el departamento de Presupuesto de la Comisión, anima a aprovechar los cambios que necesita el presupuesto europeo por la salida del Reino Unido para aplicar reformas de más calado.

“Es evidente que de cara al futuro no se puede cubrir todo con recortes. ¿Tenemos suficiente con un presupuesto que representa el 1 por ciento del PIB europeo? La salida del Reino Unido también supone una oportunidad para reformarlo”, argumenta la experta.

En esa reflexión endiablada sobre cómo hacer más con menos, Bruselas introduce un elemento controvertido.

El documento presentado este miércoles dice hacerse eco del debate público para “establecer un vínculo entre la caída de los fondos europeos y el respeto al Estado de derecho en los Estados miembros”.

El texto alude, sin citarlo, a las quejas expresadas por algunos países (entre ellos Alemania, Austria e Italia) sobre la falta de solidaridad de los nuevos socios respecto a problemas comunes como la acogida de refugiados.

Para evitar rencillas –y teniendo en cuenta que los presupuestos europeos se aprueban por unanimidad–, Bruselas lo presenta más como un incentivo positivo que negativo.

Pero observar cómo Polonia, Hungría y República Checa, tres de los principales receptores netos de fondos, se niegan a aplicar la política de acogida de refugiados ha dejado una sensación muy amarga en las instituciones comunitarias y en los países que más aportan al presupuesto.

“La solidaridad debe ser recíproca”, admitió la comisaria europea de Política Regional, Corina Cretu.

LUCÍA ABELLÁN
Ediciones EL PAÍS, SL 2017.

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