Pese a las críticas, el efectivo también tiene sus defensores

Pese a las críticas, el efectivo también tiene sus defensores

El 85 % de los pagos en el mundo son en moneda tradicional, y su uso va en aumento.

Billetes

El 36 % de los que no usan internet para hacer sus transacciones tienen miedo al fraude, según estudio. 

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Hernando Herrera / Archivo EL TIEMPO

03 de julio 2017 , 12:00 a.m.

Con niveles de bancarización promedio de solo el 50 por ciento en países emergentes, la idea de acabar con el dinero en efectivo o tan solo reducir su uso sería muy inconveniente y generaría un problema mayor para aquellas economías donde las desigualdades sociales son enormes.

Este es tan solo uno de los argumentos de quienes creen que desterrar el efectivo de las economías no contribuye a solucionar los males que por años se le han atribuido a este, como la evasión fiscal, el crecimiento de economías subterráneas y la criminalidad en cualquiera de sus manifestaciones, entre otros.

Luis Oro, director de Innovación y Productividad de Prosegur Cash, firma especializada en el transporte y custodia de valores, es uno de ellos y está convencido de que sin efectivo, esos grandes males de los países no solo se mantendrán, sino que se les agregará uno más, pero concentrado en las poblaciones más pobres.

“Lo que se necesita es una supervisión fiscal más efectiva y que sea capaz de mirar todo activo en el que se pueda depositar valor, el efectivo es uno, pero no el único. También se requiere de una ley que se cumpla, sin recurrir a quitar opciones fundamentales como el efectivo”, dice el experto.

Plástico versus papel

En un análisis realizado por la firma se advierte que si bien los medios de pagos electrónicos vienen mordiéndole una tajada al uso del efectivo en el mundo, también muestra que este viene creciendo, incluso en economías desarrolladas.

El efectivo crece en valor absoluto y en proporción al PIB a una tasa del 6 por ciento en Estados Unidos, al 5 por ciento en el Reino Unido, al 9 por ciento en la zona euro y al 12 por ciento en Brasil. Así, se calcula que el 85 por ciento de las transacciones en el mundo se hacen en efectivo, solo el 9 por ciento es con tarjetas y un 5 por ciento corresponde a transferencias electrónicas.

África es la región del mundo donde más uso se le da al efectivo, pues el 99 por ciento de las operaciones son en dinero contante y sonante; en Latinoamérica son el 91 por ciento, mientras que en países desarrollados el promedio baja al 65 por ciento, y a 48 por ciento en Norteamérica.

Para el directivo de Prosegur, la idea no es generarle una guerra al efectivo al punto de su extinción, sino que no se les niegue esa alternativa de pago a las personas, que al final son las que deben decidir qué medio escogen según sus intereses.

“En la sociedad, mientras el consumidor tenga poder de elección y exista competencia entre los proveedores, por ver quién es más eficiente y ofrecer un mejor servicio, pues está bien, pero prohibir una alternativa es facilitarles las cosas a los demás y sabemos que los monopolios no son sanos”, dice Oro.

Plata en mano

Son seis las razones que esgrimen quienes abogan para que el efectivo se mantenga como una opción más de pago en las economías, sin importar su grado de desarrollo. La primera es la universalidad, pues dicen que es el único medio de pago accesible a toda la sociedad; la segunda, es que genera mayor confianza a las personas frente al fraude que pueda presentarse con otros sistemas.

Un tercer argumento es el de la privacidad que proporciona el efectivo, sobre todo en materia de hábitos de consumo, pues con los medios de pago electrónicos cada vez son menos las probabilidades de no ser bombardeados con publicidad de lo que se acostumbra a comprar con estos.

La eficiencia y menor costo también forman parte del listado de razones para mantener vigente el efectivo, así como el hecho de ser el medio más conveniente para la población en una catástrofe.

Por último, señalan que el efectivo continúa siendo la forma más eficiente de financiación para cualquier gobierno. “Es un refugio de valor”, dice Oro, tras advertir que, por ejemplo, “a Estados Unidos le es muy útil que a los demás nos tranquilice tener una parte de los ahorros en dólares porque eso les permite emitir billetes, tienen una forma de financiación gratuita y cuando viene una crisis la gente piensa en dólares y oro, eso no lo da un medio de pago electrónico”.

El experto dice, no obstante, que los medios de pago distintos al efectivo no son malos y son indispensables para transacciones de gran volumen, solo que las entidades deben trabajar en productos más asequibles para las personas tanto desde el punto de vista de su manejo como de costos, pues mientras las comisiones por el uso de los medios de pago electrónicos sean altas, seguirá siendo una necesidad el efectivo y ahí es donde se está ganando la pelea.

La preferencia por este incluso es fuerte entre los jóvenes, pues el 33 por ciento prefiere hacer pagos en efectivo y solo 9 por ciento, por medios electrónicos. De hecho, en promedio, la preferencia por el efectivo es de un 35 por ciento entre las distintas edades, frente a un 12 por ciento de los pagos electrónicos.

Aún le queda larga vida

Tanto defensores como contradictores del uso del efectivo coinciden en que a este medio de pago le queda una larga vida, entre otras razones, hasta que la des-
igualdad que hay no se reduzca o desaparezca. Mientras tanto, todos los medios de pago deberán convivir, por eso es indispensable que se les garantice a todos el acceso a estos.

Daniel Aguilar, vicepresidente de ventas para América Latina de Latinia, dice que es clave avanzar en materia de regulación, que permita reducir los costos de las comisiones para incentivar a los comercios a ofrecer otros mecanismos de pago.

“La banca colombiana ha mostrado en estos tres últimos años una tremenda capacidad de innovar en esta materia, pero tendrá que hacer un mayor esfuerzo con aquellas tecnologías que ya acechan a la vuelta de la esquina y de las que más bien se han tenido pocas noticias, como la biométrica o la inteligencia artificial, en forma de chatbots”.

Juan Carlos Arcila, presidente del Congreso Latinoamericano de Banca Digital, Innovación y Tecnología, señala que si se quieren equilibrar fuerzas con el efectivo, “la banca debe crear productos más sencillos para la base de la pirámide”.

ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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