Impuestos a las empresas en el país, ¿qué tan pesados son?

Impuestos a las empresas en el país, ¿qué tan pesados son?

A propósito de la reforma que viene para bajarles la carga, un vistazo a los 12 pagos anuales.

Impuestos

La complejidad de la próxima reforma tributaria está entre la necesidad de más ingresos y de una mayor competitividad de las empresas.

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Archivo / EL TIEMPO

24 de julio 2018 , 08:34 p.m.

Qué tantos impuestos pagan las empresas colombianas es el gran interrogante previo al inicio de la administración del presidente electo, Iván Duque, quien tiene como prioridad, a partir del 7 de agosto, tramitar una reforma tributaria para aligerarles la carga impositiva a las compañías, de manera que puedan generar más empleo y, en general, impulsar el desarrollo del país.

Alrededor de la tributación empresarial, como muchas otras verdades relacionadas con el pago de impuestos en Colombia, continúa habiendo una cierta nebulosa, toda vez que, según el informe ‘Paying taxes 2018’, del Banco Mundial y PricewaterhouseCoopers (PWC), la tasa total de impuestos y contribuciones que pagan las empresas en Colombia está en 69,8 por ciento: 22,2 por ciento recaen directo sobre las ganancias; 18,6 por ciento están ligados a impuestos laborales y 29 por ciento se pagan por otros impuestos.

En esa carga se incluyen 12 pagos que las empresas realizan al año, entre los cuales pesan más los de renta (con 16,3 %); el local de industria y comercio ICA (19,5 %) y las contribuciones a la seguridad social, que pesan 14,12 por ciento.

No obstante, hay que precisar que la medición de PWC, que según Carlos Mario Lafaurie, director de impuestos de esa firma, “parte de una empresa tipo”, no refleja aún algunas reducciones que expone el portal Gobierno en Línea, entre las que se destacan la rebaja de impuestos a la nómina o parafiscales, desde el 29,5 por ciento en 2012 a 16 por ciento en el 2018; disminución del impuesto de renta del 40 por ciento, a 34 por ciento en este año y a 33 por ciento en el próximo. Más aún si dicho porcentaje, según se aprecia en las estadísticas de PWC, termina siendo inferior a esa tasa (por algunos beneficios).

Otras rebajas

De igual manera, el impuesto al patrimonio fue tumbado para las personas jurídicas, sin contar con la eliminación de aranceles para más de 3.000 materias primas y bienes no producidos en el país.

De hecho, Bruce Mac Master, director de la Andi, uno de los gremios que más aboga por seguir utilizando la rebaja de impuestos para estimular la productividad de las empresas, señala: “La baja se ha dado y la carga se estará aliviando aún más en los impuestos del próximo año, pero la imposición tributaria sigue siendo muy alta”.

Y agrega: “El problema es que las empresas, con una carga alta, son poco competitivas frente a las de economías con las que nos medimos”.

El director en América Latina de la Ocde, Ángel Melguizo, quien presentó en la Universidad del Rosario el informe ‘Perspectivas Económicas 2018’, expresa ser partidario de un ordenamiento general de las instituciones en Colombia, encaminado a “crear un Estado con recursos suficientes, como ha funcionado en los países Ocde”.

Esto implica que se requiere más que una reforma de los impuestos. Por ejemplo –explicó–, la demanda de gasto en el país, por diferentes exenciones, equivale a 4 por ciento del PIB (producto interno bruto), por consiguiente, “ahí hay campo para mejorar”.

En las cuentas de Horacio Ayala, exdirector de la Dian, hay cifras distintas de la tributación empresarial. Según sus cálculos, basados en la Superintendencia de Sociedades, “la provisión para impuestos en el 2016 estaba en 40 por ciento, antes de la reducción incluida en la reforma tributaria del 2016. El gran problema son las numerosas exenciones”.

Al respecto, Lafaurie agrega que el 69,8 por ciento de tributación empresarial no recae sobre toda compañía, puesto que “no todas pagan. Es una ponderación que parte de una empresa tipo”. Pero sin duda, el impuesto que más distorsiona es el ICA, porque “se aporta sobre el ingreso bruto, motivo por el cual pesa más que la carga por renta”.

La disyuntiva

Así las cosas, la complejidad de la próxima reforma tributaria está entre la necesidad de más ingresos y de mayor competitividad de las empresas.

Sebastián Nieto, jefe adjunto del Centro de Desarrollo de la Ocde, señala que, si bien el sistema tributario tiene campo para mejorar en recaudo, pues este solo llega al 20 por ciento del PIB, frente a 34 por ciento en los países de la Ocde, la llegada de una nueva administración pública es el momento indicado para fortalecer la estructura impositiva que se sostiene en impuestos directos, los cuales restan progresividad al esquema sano: que pague más el que más tiene. “Las empresas siguen con una carga muy elevada”, anotó.

Lafaurie, por su parte, no ve espacio para que el Estado deje de percibir ingresos por rebajas tributarias a empresas, teniendo en cuenta que el recaudo, que se utiliza para financiar gastos sociales y poner a funcionar el sector público, ya es deficitario. “En este momento no veo posibilidad de maniobra. Para rebajar impuestos habrá que buscar una fórmula según la cual cada punto en renta que se rebaje se debe compensar con el equivalente en ingreso por disminución de la evasión, por ejemplo”.

MARTHA MORALES MANCHEGO
marmor@eltiempo.com

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