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El 85 % de los adultos mayores no tendría pensión en el 2050

Miércoles 31 de agosto de 2016
Finanzas personales

El 85 % de los adultos mayores no tendría pensión en el 2050

Trabajadores colombianos cotizan apenas 15 de los 25 años requeridos como mínimo para pensionarse.

Por:  ALEJANDRO RAMÍREZ PEÑA | 

En Colombia solo el 23 por ciento de las personas en edad de jubilación recibe una pensión.

Foto: Archivo / EL TIEMPO

En Colombia solo el 23 por ciento de las personas en edad de jubilación recibe una pensión.

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El acceso a una pensión en Colombia es un asunto cada vez más espinoso. Las posibilidades de acceder a esta prestación comienzan a ser inalcanzables para un significativo sector de la población. De hecho, el estudio ‘Misión Colombia Envejece’, elaborado por Fedesarrollo y la Fundación Saldarriaga Concha concluye que, de no emprenderse acciones efectivas, en el año 2050 el 85 por ciento de las personas mayores de 65 años no tendrá pensión de jubilación.

El sistema pensional y la alta informalidad en el mercado laboral, dice el estudio, han propiciado una situación que tiende a salirse de control por cuenta de la falta de cobertura y de equidad en los subsidios, lo que, a la postre, genera más desigualdad y va en contra del bienestar de los adultos mayores.

“Mientras la población total del país tiende a duplicarse para el periodo 1985-2050, la que está entre los 60 y 70 años se multiplicará por seis y la de 80 años lo hará por 17 veces”, advierte Leonardo Villar, director de Fedesarrollo.

En la actualidad, solo el 23 por ciento de las personas en edad de jubilación reciben una pensión, y, en el caso concreto de las mujeres, un 85 por ciento no la tienen y menos del 10 por ciento accede a una en las zonas rurales.

A esa preocupación se suma el hecho de que, en promedio, los trabajadores colombianos cotizan apenas 15 de los 25 años requeridos como mínimo para esta prestación.

El problema con las pensiones, dicen los expertos, también obedece al desconocimiento y falta de interés de los propios ciudadanos, quienes ignoran conceptos básicos del sistema o no lo ven como la fórmula para prepararse para la vejez. “Se requiere una reforma pensional urgente, que tenga en cuenta la evolución en la esperanza de vida, la igualdad de las condiciones de acceso por sexo y el número de semanas cotizadas, además de medidas favorables para la mujer como un bono pensional por su papel de madres, entre otros. En Colombia las pensiones se van para las personas con los ingresos más altos. Hay que ayudar a los que ganan menos”, sostiene Soraya Montoya, directora de la Fundación Saldarriaga Concha.

Guarderías que junten a niños y ancianos

El 38 por ciento de las personas mayores en Colombia no solo tienen que enfrentarse a las dificultades propias de la vejez, sino que, además, deben velar por el cuidado de otros adultos. En muchos casos, se trata de personas enfermas e incluso de menores. La llamada ‘economía del cuidado’, como resalta el estudio ‘Misión Colombia Envejece’, debería llamar la atención del Estado, pues se trata de un segmento que no deja de crecer. En ese sentido, la exministra y exsenadora Cecilia López considera que se debe profundizar en los alcances de la contribución de los ancianos al cuidado de los menores y de los enfermos. Dice López que en el futuro el Estado y el mercado van a tener que asumir esos roles para mejorar la vida de las personas mayores: “No se trata de pagarles, si no de quitarles esa carga y de que haya, según el nivel de ingresos, guarderías para ancianos, talleres en donde ellos transmitan sus conocimientos. La propuesta de juntar niños con ancianos en algunas guarderías es una idea que ya se ha trabajado en otros países: no es desvincular a los adultos mayores de sus hogares, pero sí que estén activos, pues muy temprano los estamos condenando al retiro”, concluye Cecilia López.

Prevención, un aspecto clave para la salud

Si bien el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) ha logrado, desde su inicio hasta hoy, que el 94 por ciento de la población mayor esté asegurada sin diferencias entre zonas rurales y urbanas, y que los mayores de 60 años no enfrenten grandes dificultades para tener acceso, frente a otros rangos de edad, todavía hay aspectos por mejorar.

Las cifras indican que aún existe un 6 por ciento de esas personas mayores sin aseguramiento y un 1,5 más que no consulta porque sencillamente no confía en la calidad de la atención. Ellos manifiestan que “no les interesa afiliarse al sistema porque creen que no responde a sus necesidades ni se preocupa por su salud”.

Así lo revela el estudio ‘Misión Colombia Envejece’, que agrega que, más allá del sistema, al observar los determinantes de la salud y los factores de riesgo, también es evidente que hay mucho trabajo por hacer para disminuir la incidencia de enfermedades asociadas al consumo de cigarrillo, de alcohol y a la falta de ejercicio físico. De allí la prevalencia de males crónicos como la hipertensión arterial, la depresión, el cáncer, la diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Se hace vital promover conciencia entre la población de la responsabilidad con su salud a lo largo de su vida y su impacto en la vejez.

Una elevada informalidad laboral

Otro gran reto para el futuro del país es el panorama laboral para la población mayor de 60 años. En este segmento, la participación en el mercado se mantiene por encima del 30 por ciento, mientras que en los adultos de 80 años o más, que aún trabajan, se sitúa en el 7 por ciento, cifras que están muy por arriba de lo que muestran los países desarrollados.

Las alarmas se disparan cuando esos adultos mayores permanecen en el mercado no por placer, –como ocurre a menudo entre los profesionales con altos niveles de educación–, sino porque al no tener pensión ni ayuda familiar se quedan sin ninguna opción.

De ahí que la informalidad laboral sea tan alta dentro de esta población, y que en la zona urbana tenga un registro del 72,5 por ciento de los hombres y del 84,3 de las mujeres de más de 60 años en ambos casos.

Según Soraya Montoya, directora de la Fundación Saldarriaga Concha, coautora del estudio ‘Misión Colombia Envejece’, no se trata de ‘satanizar’ a las personas mayores que aún trabajan por gusto, pues, en general, se trata de ciudadanos con un alto nivel educativo que se sienten útiles y productivos.

El estudio sugiere que se deben diseñar estrategias de generación de ingresos para los mayores con menores niveles educativos, teniendo en cuenta lo que pueden aportar a la sociedad a través de la memoria histórica, del diálogo intergeneracional y de la sabiduría propia que la vida les otorga.

Las cifras, en esa franja de edad, son desalentadoras: el 61 por ciento no tiene ningún tipo de educación o no completó la primaria. Solo el 23,8 por ciento sí lo hizo; el 2,5 estudió hasta noveno grado, el 5,6 terminó el bachillerato y el 7,1 por ciento tiene educación superior o más.

Falta cultura del ahorro

Entre las personas mayores de 40 años que habitan en zonas urbanas y que participaron en el estudio ‘Misión Colombia Envejece’, más del 50 por ciento aún no hace nada de cara a la vejez ni en términos económicos ni de salud. Para muchos, la prioridad es la educación de sus hijos. La vivienda, a su vez, representa el 75 por ciento de sus activos y es la principal riqueza que acumulan las personas mayores durante su vida.

Por eso, el estudio sugiere promover mecanismos de ahorro voluntario que cobijen a más individuos, considerar opciones para implementar las llamadas hipotecas revertidas, que se luche contra el analfabetismo financiero y enseñar la cultura del ahorro desde la infancia.

ALEJANDRO RAMÍREZ PEÑA
Redacción Economía y Negocios

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