No son días fáciles para Germán Efromovich, el dueño de Avianca

No son días fáciles para Germán Efromovich, el dueño de Avianca

Pleitos con socios, incertidumbre en Argentina y la llegada de Qatar a Colombia, algunas razones.

Germán Efromovich

Germán Efromovich nació en Bolivia, pero tiene nacionalidad colombiana. Es accionista mayoritario de Avianca desde el 2004.

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Claudia Rubio / EL TIEMPO

19 de marzo 2017 , 12:13 a.m.

Las recientes jugadas del empresario Germán Efromovich, accionista mayoritario de Avianca Holdings, parecían diseñadas para emprender un 2017 de alto vuelo. Una alianza estratégica con United Airlines, su entrada al mercado interno de Argentina y un negocio de gran envergadura con una aerolínea de México marcaban la ruta del que podría ser un gran año para él y su marca insignia. Sin embargo, las controversias en las que se ha visto inmerso a raíz de esos negocios –con excepción del caso mexicano, del que hasta ahora se conocen pocos detalles– dan la impresión de que hasta ahora ha sido la turbulencia la constante de sus días.

De hecho, esta semana un nuevo remezón se sumó al conocerse que la Aeronáutica Civil está haciendo ofertas a Qatar Airways –dueña del 10 por ciento de Latam, la empresa líder en América Latina– para que entre al mercado colombiano. Fue la propia Avianca, por intermedio de su presidente, Hernán Rincón, la que dirigió una carta al mandatario Juan Manuel Santos en la que le decía que no se oponía a la competencia, siempre y cuando se garantizara un equilibrio en ella y se evaluara su impacto en las aerolíneas que operan localmente.

El director de la Aeronáutica Civil, Alfredo Bocanegra, reconoció la negociación con Qatar, pero dijo que la intención no es perjudicar a ninguna empresa, sino aprovechar al máximo la capacidad del país para operar vuelos y democratizar el servicio. Lo curioso de este último dolor de cabeza para Efromovich es que las preocupaciones de Avianca son similares a las de varios diputados opositores en Argentina, que miran con recelo que la marca Avianca opere en su país, so pena de arrebatarle mercado a la estatal Aerolíneas Argentinas.

No obstante, en el país del sur el problema tiene mucho más fondo y se ha convertido en escándalo, al punto de que el presidente Mauricio Macri y el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, entre otros funcionarios, y el propio Efromovich, están siendo investigados por presunta “asociación ilícita, negociaciones incompatibles, defraudación contra la administración pública y tráfico de influencias”.

Argentina, en espera...

Desde el 2015 y durante todo el 2016, Efromovich negoció la compra de MacAir Jet, una empresa dedicada a los vuelos chárter en Argentina que era de propiedad de la familia Macri. Finalmente, el negocio se cerró en octubre por una cifra, según revela el diario La Nación, de 10 millones de dólares que incluyó todas la licencias para operar en Argentina, los cinco aviones que eran de propiedad de MacAir y el derecho a utilizar su hangar en Aeroparque, el aeropuerto para el tráfico nacional en Buenos Aires.

La compra la cerró Efromovich por medio de su grupo Synergy Aerospace, por lo que desde el principio fue una operación desligada de Avianca Holdings.

Sin embargo, el plan del empresario era que su nueva empresa, renombrada como Avian Líneas Aéreas S. A., volara con la marca Avianca tan pronto como fuera posible, y por eso solicitó 16 rutas (14 nacionales y 2 internacionales) en la audiencia pública que la Administración Nacional de Aviación Civil de Argentina (Anac) celebró el 27 de diciembre.

El 13 de febrero, la Anac anunció el otorgamiento por 15 años de todas las rutas pedidas por Avian, así como otras 119 otorgadas a las otras empresas solicitantes: FlyBondi (78), Alas del Sur (21), American Jet (13) y Andes (7).

Según le contó Efromovich a ‘La Nación’, con la buena nueva, su firma concretó la compra de tres nuevos aviones por 63 millones de dólares para reforzar su flota en Argentina y delineó un plan de inversión de 150 millones de dólares para el primer año.

La tormenta comenzó cuando los diputados Rodolfo Tailhade y Juan Cabandié denunciaron a Macri penalmente por el caso Avian, supuestamente por beneficiar al comprador de MacAir Jet. Y presionado por la polémica, el jefe del Gobierno argentino congeló la entrega de rutas a la empresa de Efromovich hasta que la Oficina Anticorrupción investigue el caso y resuelva si hubo o no un conflicto de intereses. También pidió al Congreso que debata y sancione una ley de responsabilidad empresarial en casos de corrupción.

En diálogo con EL TIEMPO, Gustavo Gómez Repetto, vocero del Ministerio de Transporte, asegura que “las rutas, como las muchas otras que fueron entregadas a otras aerolíneas, son parte de un plan para conectar a Argentina de forma aérea. Nuestro país tiene actualmente apenas 11 millones de pasajeros al año, y para ser del tamaño que somos estamos muy por debajo de nuestro potencial. Con el plan de estas rutas aéreas, la aspiración es llegar a 21 millones de pasajeros por año en el 2019”.

Lo cierto es que por ahora no existe una fecha concreta de cuándo podría haber un pronunciamiento que deje despegar a la marca Avianca en Argentina, justo en un momento en que, según el Centro de Estudios de Opinión Pública Cifra, la desaprobación de Macri está en 60 por ciento, imagen golpeada además por otros escándalos como el de su posible partición en sociedades ‘off shore’ derivada de los Panama Papers.

Efromovich se declara víctima de una vendetta de la política interna: “¡No tenemos nada más para mostrar! El Gobierno tiene que entender: tenemos aviones parados y tripulaciones entrenadas para este trabajo. Eso cuesta mucho dinero”.

Alianza de la discordia

Todo esto se suma a la ya conocida batalla que libra el empresario con el accionista salvadoreño de Avianca Holdings, Roberto Kriete, de Kingsland Holdings, dueño del 14,46 por ciento de la empresa.

La alianza con United Airlines, anunciada por Efromovich en febrero, derivó en una demanda ante la Suprema Corte del estado de Nueva York, contra el acuerdo de Efromovich y la aerolínea norteamericana, argumentando que, de forma secreta, el empresario había negociado un préstamo de 800 millones de dólares, dando como garantía su participación en Avianca y en OceanAir (Avianca Brasil), para cubrir sus obligaciones con el fondo de inversión Elliott.

De acuerdo con la versión de Kriete, el accionista mayoritario bloqueó las beneficiosas ofertas de Delta Airlines y Copa Airlines, que implicaban una cesión del mando para Efromovich pero una notable valorización de la compañía (cercana a los 2.000 millones de dólares, según ‘The New York Times’).

Efromovich desmiente a su socio y hoy dice abiertamente que se equivocó cuando años atrás lo eligió como aliado. Aclara, además, que por confidencialidad no puede revelar el monto del acuerdo con United, pero agrega que es incorrecta la suma de 800 millones de dólares y que lo que él haga con su activo para conseguir préstamos no es problema de Kriete ni de nadie.

En reciente conversación con este diario, Efromovich adelantó que atenderá el proceso legal “porque la única manera de tratar con un individuo de la índole y del carácter de él (Kriete) sería a través de las cortes, y tendría el máximo gusto de desenmascararlo”. La posición del empresario ha sido clara: dará la batalla en todos los frentes.

DIEGO ALARCÓN
Redacción Domingo

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