La corrupción pone contra las cuerdas a la multilatina JBS

La corrupción pone contra las cuerdas a la multilatina JBS

El valor bursátil de la compañía brasileña se ha depreciado en 1.300 millones de euros.  

JBS

La primera productora de proteína de origen animal del mundo se hunde en la incertidumbre tras las crisis política en Brasil.

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EFE

05 de junio 2017 , 08:23 p.m.

El acuerdo de JBS con la Fiscalía brasileña sonaba a golpe maestro. “Crimen perfecto”, lo llegó a calificar el propio Temer.

Con graves acusaciones a sus espaldas, Joesley y su hermano Wesley lograban permiso para refugiarse en Estados Unidos, uno de los centros principales de un negocio que abarca ya 23 países y da trabajo a 230.000 personas. Pero JBS también comenzó a pagar un alto precio a medida que se iban conociendo los detalles del gran escándalo.

Al día siguiente de la primera revelación, la Bolsa de São Paulo incluso tuvo que suspender sus cotizaciones durante media hora. Ese día, las acciones de JBS se desplomaron 35 por ciento.

Desde entonces, el valor bursátil de la compañía se ha depreciado en 1.300 millones de euros.

“Y es posible que esto solo sea la punta del iceberg, hay que esperar a conocer todas las ramificaciones de la investigación”, explica Pablo Stipanicic Spyer, director de operaciones de la consultora bursátil Mirae Asset.

“La volatilidad es ahora lo que define a JBS. Y resulta muy difícil hacer un análisis sobre el rumbo de la empresa”, agrega.

En una década,
sus ingresos crecieron 4.000 % ciento, impulsados por adquisiciones

La alerta llegó de inmediato a las agencias de evaluación de riesgos. Moody's, seguida muy pronto por Fitch, rebajó la nota de la compañía de Ba2 a Ba3 por el aumento de los riesgos relacionados con los potenciales procesos judiciales futuros, así como con la gobernanza de la empresa y su liquidez.

El acuerdo de los hermanos Batista con la justicia brasileña implica además el pago de una fuerte indemnización.

Tras días de tira y afloja en la negociación, el pasado miércoles al fin se cerró el pacto: JBS tendrá que pagar la mayor multa de la historia del país, de 10.300 millones de reales (2.800 millones de euros), que deberá desembolsar en los próximos 25 años. Joesley además ha cedido, al menos nominalmente, el mando de la empresa.

Herederos de la compañía creada por su padre, que comenzó vendiendo carne para las empresas que construyeron Brasilia a finales de la década de los cincuenta, el grupo de los hermanos Joesley y Wesley logró cerrar el 2016 con una facturación total de casi 47.000 millones de euros.

Oriundos del estado rural de Goiás, con un estilo campesino y sin haber acabado ni la educación secundaria, los Batista crearon un holding que va mucho más allá de la carne: incluye compañías lácteas (Vigor), de celulosa (Eldorado Brasil), de productos de higiene y limpieza (Flora), calzado y vestuario (Alpargatas, fabricante de las sandalias Havaianas, una de las marcas brasileñas más conocidas en todo el mundo), energía (Ámbar), del sector de los agronegocios (Oklahoma y Floresta Agropecuaria), además del banco Original y de la emisora de televisión Canal Rural.

La enorme expansión de JBS no se explica sin el apoyo de una entidad pública, el Banco Nacional para el Desarrollo Económico y Social (BNDES).

Los gobiernos progresistas de Luiz Inácio Lula da Silva y su sucesora, Dilma Rousseff, impulsaron una política de campeones nacionales, empresas que, con el respaldo de dinero público en condiciones muy favorables, se lanzaron a una expansión tanto dentro como fuera de Brasil.

Ingresos disparados

En una década, la facturación de JBS creció un 4.000 por ciento, impulsada principalmente por nuevas adquisiciones, como las de las firmas estadounidenses Swift y Pilgrim's Pride. Todo esto se financió a crédito: la firma cerró el ejercicio 2016 con una deuda neta de 46.900 millones de reales (12.200 millones de euros), más de cuatro veces el ebitda. El BNDES y otra entidad pública, la Caja Federal de Ahorros, respaldaban esa expansión adquiriendo deuda del grupo y cambiándola por acciones: ahora controlan el 26,24 por ciento de las acciones del grupo, pero su participación llegó a 30 por ciento.

Según las confesiones de Joesley Batista ante la justicia, la compañía pagaba una comisión ilegal del 4 por ciento por cada préstamo a miembros del entonces gobernante Partido de los Trabajadores.

Heloísa Mendonça / Sandro Pozzi
Ediciones EL PAÍS, SL 2017.

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