Cada peso que minería no produce, $ 2,4 que otros sectores no reciben

Cada peso que minería no produce, $ 2,4 que otros sectores no reciben

Solo el año pasado el efecto combinado del bajón del sector fue de $ 1,3 billones.

Minería sector minero

Las consultas presionan nueva inversión en el sector.

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AFP / Archivo

03 de mayo 2018 , 09:24 p.m.

En un año complejo en el que muchas decisiones de inversión están a la espera de las definiciones de la contienda electoral y con recursos potenciales de inversión por cerca de 7.000 millones de dólares en los próximos cuatro años (del 2014 al 2017 sumaron 2.600 millones de dólares), el sector minero está a la espera de señales jurídicas claras para traer estos recursos.

Y aunque la minería no es renglón que genere un nivel de empleos directos similar al de otros sectores de la economía como la construcción o la industria, el impacto de las inversiones aplazadas sí lo sienten varios de las actividades económicas derivadas de la cadena, a través de los encadenamientos productivos.

Un estudio de Fedesarrollo, presentado este jueves en el primer día del Congreso Nacional de Minería, que se realiza en Cartagena, muestra que a nivel fiscal y de desarrollo productivo, el costo de postergar las inversiones necesarias para pasar a fase de producción o incrementar la de proyectos que están andando es representativo.

El análisis, liderado por la economista Astrid Martínez, investigadora asociada de este centro de estudios económicos, encontró que por cada peso que deja de producir el sector minero, especialmente en carbón, oro y otros minerales, otros renglones de la economía dejan de recibir 2,44 pesos.

En números redondos, esto significa que el año pasado, cuando la producción de carbón, la extracción de minerales metalíferos y la de no metalíferos tuvieron variaciones negativas de 0,4 por ciento, 16 por ciento y 1,9 por ciento, para un descenso acumulado de 391.000 millones de pesos en el valor agregado de su PIB, esto implicó que las otras ramas de la economía que se encadenan a la actividad no percibieron más de 954.000 millones de pesos.

Esta es una forma de medir el costo económico de la inestabilidad normativa en la gestión de proyectos mineros, cuyo potencial de recursos para nuevas iniciativas sigue ahí a la espera de que las cosas se recompongan para el panorama inversionista, por ahora frenado a la espera de los resultados de la contienda electoral hacia la Presidencia de la República

“Carbón y minerales son los que más jalonan a otros sectores, por ejemplo en transporte, maquinaria y equipos, comercio y financiero, cuando producen y están fase de extracción”, explica Martínez.

Y aunque el efecto de la producción de petróleo es menor en la transmisión de recursos hacia otros sectores (por cada peso que se deja de producir la economía no recibe 1,65 pesos), los 905.000 millones de pesos que bajó el PIB petrolero el año pasado privaron al resto de la economía de recibir otros 1,45 billones de pesos.

Impulso al PIB

De acuerdo con Martínez, si el sector minero energético, incluyendo petróleo y minerales, aumenta cada año un 30 por ciento su inversión, esto implicaría un aumento de 1,09 billones de pesos en maquinaria y equipo y de más de 5,6 billones de pesos en obras civiles a precios del 2015, lo que incluye el montaje de infraestructura petrolera, así como la construcción y montaje de minas para nueva producción de oro y cobre.

En este caso, el escenario contempla, en el caso de la minería, además de los 700 millones de dólares de inversión que aportaría el proyecto La Colosa en el Tolima (hoy frenado por Anglogod Ashanti tras una consulta popular en Cajamarca), los proyectos Gramalote, que haría inversiones por 1.000 millones de dólares en dos años y el de producción Quebradona (cobre), en Jericó (Antioquia), con 500 millones de dólares en su primera fase, ambos también de esta minera sudafricana.

Esta inversión minera y petrolera adicional tendría, según Fedesarrollo, impactos macroeconómicos importantes, pues el PIB subiría en promedio un 0,32 por ciento entre el 2017 y el 2020, mientras el consumo agregado tendría un impulso del de 0,34 puntos porcentuales, mientras la tasa de inversión total subiría un 1,86 por ciento y el desempleo caería 0,07 puntos porcentuales en este mismo período.

“Los impactos se pueden desagregar entre los dos choques, donde la inversión en petróleo y carbón contribuye con 85 por ciento del impacto total y la inversión de los proyectos productivos en oro y cobre con el 15 por ciento restante”, resalta el documento.

Alivio al presupuesto

Con un aumento del 30 por ciento en la inversión minera y petrolera del país, los ingresos fiscales para el Gobierno Central como porcentaje del PIB tendrían valores por encima del 0,7 por ciento cada año entre el 2017 y el 2020, es decir, más de 550.000 millones de pesos provenientes de la minería y de 3,8 billones incluyendo este factor, sumando los dividendos de Ecopetrol y el impuesto de renta al sector petrolero.

Fedesarrollo estima que si la inversión minera y petrolera repuntan en este nivel porcentual (30 por ciento), el recaudo fiscal del sector equivaldría a casi el 5 por ciento de los ingresos del Gobierno Nacional Central.

Y si se mira para qué planes estatales alcanzaría, este aumento del recaudo producto del crecimiento del 30 por ciento en la inversión del sector minero energético alcanzaría para cubrir el 13,1 por ciento del gasto anual del país en salud, y sería el 15 por ciento del presupuesto anual del sector educativo.

OMAR G. AHUMADA
SUBEDITOR DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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