La puja que sacude al sector de las estaciones de gasolina

La puja que sacude al sector de las estaciones de gasolina

Biomax se ha ampliado, lo que hace atractiva su venta. Ya hay tres firmas extranjeras interesadas.

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La firma es controlada por inversionistas centroamericanos que le apuestan a la expansión a nivel de Latinoamérica.

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Archivo particular

01 de agosto 2016 , 07:12 a.m.

Mientras un sector de los gremios de los distribuidores minoristas de combustibles se trenzan en una polémica por temas de competencia y tarifas, dentro del mercado se gesta una movida empresarial importante, que es otro de los grandes negocios del año: la venta de Biomax, el segundo operador del mercado, que viene creciendo a través de la compra de redes de otros operadores.

Luego de informar la compañía, el 21 de julio, que Latin American Petroleum International Company, a través de su subsidiaria Uno Colombia S.A.S., accionista mayoritario de Biomax, está analizando posibles alternativas estratégicas de sus negocios internacionales, incluyendo Colombia, se conocen algunos avances del proceso.

Según pudo establecer EL TIEMPO con fuentes cercanas a la operación y con personas ligadas al mercado, serían tres los inversionistas que inicialmente se interesaron en el negocio, cuya estructuración y valoración está a cargo del banco de inversión JP Morgan.

El primero de ellos, y uno de los más interesados, es la firma Vitol, europea con más de 50 años, fundada en Holanda, cuya casa matriz está en Suiza y que opera alrededor de 2.300 estaciones de servicio en países de África y en Australia.

Esa firma es un protagonista de la comercialización de petróleo, al punto de que el año pasado compró el 10 por ciento de todo el crudo que exportó Colombia.

Los otros dos interesados serían un inversionista chileno con negocios bancarios y el también austral SCL Energía Activa, un fondo de inversiones que es conocido en el país por tener participaciones en Termocandelaria, Termovalle, Termoyopal y Tebsa.

No obstante, fuentes de este fondo negaron tener interés en el negocio y que hubieran sido parte del proceso en el que se hicieron unas ofertas preliminares, que no eran vinculantes.

Además, este inversionista, que también tiene presencia en la nueva planta de regasificación de Cartagena, a través de la Sociedad Portuaria El Cayao, tuvo que sacar, al igual que los demás socios del proyecto, importantes recursos para apalancar su construcción, ante el cierre del crédito debido a la crisis del sector térmico tras el fenómeno del Niño.

Entre tanto, una fuente cercana al proceso indicó que Vitol tuvo un fuerte interés inical, el cual se encuentra en evaluación luego de la valoración que hizo JP Morgan de la compañía.

Se calcula que si se materializan las posibilidades de negocio en otras líneas como el gas natural y el gas licuado del petróleo (propano), el valor estimado de Biomax estaría máximo en aproximadamente 300 millones de dólares.

No obstante, el precio de venta partiría de los 200 millones de dólares, ya que estas opciones aún no son tangibles y teniendo en cuenta que el año pasado, y durante el primer trimestre del 2016, la empresa tuvo un desempeño extraordinario en parte gracias al suministro de combustibles que necesitaron las termoeléctricas para cumplir sus entregas de energía.


Consolidando el negocio
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estaciones de gasolina puja por ventas

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Mientras se concreta el acuerdo con el nuevo inversionista que le apueste a Biomax, la compañía sigue afianzando su participación de mercado en la distribución minorista (gasolineras), ya que en julio pasado selló la compra de 26 estaciones de la marca Gulf (franquicia de la firma Prolub) y actualmente está negociando la adquisición de la red de estaciones de servicio de la firma Casa Motor –39 en total–, que opera bajo las banderas de Esso y Mobil.

Con estas compras, Biomax tiene el potencial, para su nuevo comprador, de estar consolidada como la segunda marca del mercado por número de estaciones, cuyo número ascendería a más de 830 puntos de servicio, además de tener una presencia importante en el segmento industrial y empresarial.

La compañía que controla Biomax es Uno Colombia S.A.S., con 80,3 por ciento, y detrás está el grupo hondureño Terra.

El objetivo de los centroamericanos es obtener el pago de contado de toda su inversión, para lo cual estarían buscando deslistar de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) las acciones de la compañía y que los demás accionistas de la firma vendan su parte, para que el negocio se haga sobre la totalidad del capital.

EL TIEMPO contactó al presidente de Biomax, Ramiro Sánchez Benítez, para consultarle sobre estos movimientos, pero no obtuvo respuesta.

ÓMAR G. AHUMADA ROJAS
Subeditor Economía y Negocios
En Twitter: @omarahu

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