Lyle Watters, vicepresidente de Ford, habla del futuro del automóvil

Lyle Watters, vicepresidente de Ford, habla del futuro del automóvil

‘El deseo humano de manejar un carro no va a cambiar’, menciona el empresario.

Lyle Watters

Watters empezó su carrera en la multinacional estadounidense en 1987.

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Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO

12 de octubre 2017 , 10:46 p.m.

Lyle Watters es un ejecutivo norirlandés que hace treinta años trabaja en la Ford, una de las compañías automotrices más prestigiosas del mundo.

Allí ha hecho una carrera brillante que lo ha llevado a trabajar para esta multinacional estadounidense en los mercados de Europa, América del Norte, Rusia, Turquía y –ahora– Suramérica. Hoy es vicepresidente del gigante y, además, responsable de las operaciones en toda la región.

Hace pocos días estuvo en Colombia, un país donde Ford no fabrica, pero sí comercializa productos de sus plantas de la región e incluso de otros continentes. Precisamente, vino al lanzamiento de un nuevo modelo de su vehículo Ecosport.
Watters valora el mercado colombiano no solo por su tamaño –casi 50 millones de personas y ventas anuales de 240.000 vehículos–, sino por su potencial. “Veo también que hay un ambiente importante para los tratados de libre comercio y, al final, esto beneficia al consumidor porque existe la competencia”.

EL TIEMPO habló con él de la actualidad de la industria y del futuro del mundo de los automotores.

¿Qué tan complicada es la competencia aquí con los ensambladores locales?

Obviamente, el ensamblaje local tiene ventajas como tener proveedores cerca. Sin embargo, en un mundo más globalizado, la competencia se vuelve más cerrada porque la gente quiere una gran oferta. Y en un mercado global, si uno tiene un gran producto, el ensamblaje local pasa a ser una variable menos importante. También si ensamblo localmente, pero en cantidades pequeñas, las economías de escalas no son las mismas que da tener una producción global.

¿Espera crecer mucho en ventas en Colombia en los próximos años?

Nunca hablo de negocios en términos de ventas. Me gusta hablar en términos de entregar productos de calidad que nuestros clientes deseen y amen. No necesariamente el objetivo es tener la empresa con más alta rentabilidad, sino tener un negocio saludable en crecimiento.

Usted dice que el mercado colombiano es muy abierto y se puede competir. Sin embargo, ¿le cambiaría usted algo?

Siempre se pueden hacer cambios en el mercado, pero nuestro objetivo no es estar pensando en ello. Realmente, el centro de nuestro trabajo es el consumidor: qué quiere, qué necesita. Esa es mi lucha diaria.

¿Y cómo le ayudaría a un consumidor colombiano?

Quedé muy impresionado con lo que está pasando en Bogotá. He tenido la oportunidad de ver su tráfico y la congestión tan grande, pero me pareció también muy activo el carril de ciclorruta que están implementando. En Ford estamos interesados en formar parte de estos trabajos que están haciendo ciudades como Bogotá. Hace poco compramos en Estados Unidos la compañía de minivans Chariot, para transportar, en una especie de economía colaborativa de alta tecnología, a las personas en la ciudad y así disminuir el impacto del transporte y de la congestión. Si ofrecemos productos y servicios que estén en el centro del interés de nuestro consumidor, creceremos como empresa y como negocio.

Vamos a los avances tecnológicos: ¿está preparado un mercado como el colombiano para recibir los carros híbridos y eléctricos?

Eso va a llegar. Es una tendencia mundial. El mercado está listo para aceptarlos. Sin embargo, hay temas por resolver: uno es el costo de entrada y otro, la infraestructura de estaciones de carga y demás. A pesar de que Colombia aún no esté al nivel en costo o infraestructura, como lo puede estar Europa o Estados Unidos, no hay nada que hacer: llegarán. Primero los híbridos y luego los realmente eléctricos. En Brasil ya tenemos el Ford Fusion, que es un híbrido, y tenemos un equipo con presupuesto de 4.500 millones de dólares dedicado a este tema.

¿Cuánto puede tardar eso?

En los próximos dos años, empezaremos a ver más híbridos y podríamos hablar de algo más de cinco años para carros totalmente eléctricos.

Otra gran expectativa son los carros autónomos o sin conductor. Un directivo de Ford puso una fecha para verlos en las calles: 2021. ¿Es eso realmente posible?

Puede ser muy pronto. Podemos en este momento estar en una etapa cuatro de desarrollo, porque estos vehículos necesitan una sistema de georreferenciación. No se trata de soltarlos en las calles de Bogotá y que empiecen a manejarse por sí mismos, sino que deben existir ciertas áreas demarcadas en las que se van a empezar a mover. Ahora, debo decir que ya hay tecnología de nuestros carros actuales que tiene elementos de los autónomos. Hoy, por ejemplo, se puede presionar un botón y un Ford puede parquearse solo.

¿Qué impacto puede tener realmente esta tecnología de los carros autónomos?

Le doy un ejemplo. Piense en el momento en que hay que quitarles las llaves a los padres porque ya no pueden conducir. Piense en lo que puede hacer esta tecnología por ellos.

¿En qué otros cambios está trabajando su compañía para beneficiar al usuario de sus vehículos?

Son muchos los aspectos en que trabajamos. Un simple ejemplo: en Europa los carros pequeños los usa una sola persona. En Suramérica son usados por familias. Con este análisis buscamos la manera de llegar al centro de sus necesidades y llenar sus aspiraciones. Pensamos en qué podemos cambiar en un carro pequeño para que lo disfruten todos y esté acorde a sus capacidades económicas.

¿Veremos cada vez más vehículos en los que la gente se sentirá tan cómoda como en su casa o su lugar de trabajo?

Sí. Piense que un carro es la segunda compra más importante en la vida de un ser humano. Piense en el tiempo que gastamos en los carros. La idea de una empresa como la mía es hacer que la gente realmente se sienta a gusto. El futuro va hacia un sistema operativo de transporte. Imagínese que usted pueda, a través de una aplicación o de una pantalla, planear sus trayectos totalmente. Saber qué parqueo va a necesitar y prepagarlo. Tener una bicicleta Ford esperándolo en el parqueadero para moverse en alguna área de la ciudad sabiendo de antemano cuál es la mejor manera de transitar.

¿Es eso aún futurismo?

Estoy mostrando una foto de un mundo futuro, que probablemente no esté muy lejano. Piense, por ejemplo, en el tema de compartir automóvil. Piense en que su carro está ocho horas sin hacer nada cuando duerme y ocho parqueado en su oficina. Hay cantidad de elementos de conectividad para compartir el carro que se pueden dar. El enfoque del tema hasta ahora ha sido de individuos, pero va a ser más grande a futuro. Si pudieran intercambiar data los vehículos de carga que están entrando por las noches a las ciudades, quizás se podría establecer algo parecido a lo que sucede con los carros compartidos. Hay un terreno gigante para explorar en la economía colaborativa en la parte comercial.

¿Cada vez vamos a ver menos compañías que producen automóviles o vamos a ver una industria más diversificada?

Las barreras de entrada a la industria hoy son mucho menores que las de hace algunos años. El cambio principal es el paso del motor tradicional al eléctrico. Bajar esas barreras permite que entren otros jugadores como Apple o Google. Pero una cosa es entrar a jugar y otra, estar dispuesto a invertir los billones de dólares necesarios para crear los procesos de manufactura que el negocio requiere.

Seguramente va a haber mucho más trabajo colaborativo entre diferentes compañías para todo tipo de cuestiones adyacentes al negocio. Creo que la búsqueda de la solución correcta la vamos a hacer a través de trabajo asociado. Por ejemplo, nosotros tenemos un equipo de inteligencia artificial en Paloalto, California, trabajando con otros. Uno no tiene que hacer absolutamente todo.

En Dubái, recientemente, pusieron al servicio unos taxis aéreos, carros voladores. ¿Eso es para Ford un riesgo o una oportunidad?

Seguramente van a haber innovaciones en esa área. Ya tenemos drones llevando envíos entre países, pero la sensación y el deseo humano de manejar un automóvil no va a cambiar.

¿Ustedes tienen plantas en Argentina, Brasil y Venezuela. Venezuela está en crisis. ¿Han pensado retirarse de allí?

No estamos considerando eso. No tenemos intención de hacerlo. Tenemos una planta y una fuerza laboral que nos importan muchísimo. La situación es crítica, cierto, pero por ahora hay que monitorearla semana por semana. Es muy importante permanecer allí y no por un asunto de negocios o de rentabilidad, sino por un tema humano. Tenemos la expectativa de que las cosas cambien y queremos estar ahí.

¿En algún momento han pensado tener planta en Colombia o es suficiente con lo que tienen en Brasil, Argentina y México?

Ya tenemos una gran capacidad de producción para Suramérica. Y tener sobrecapacidad puede generar ineficiencias que, finalmente, las va a pagar el consumidor. Para que realmente funcione el proyecto de una planta en un país, se necesita tener en cuenta el proceso de manufactura de comienzo a fin. En este momento, no hay planes de plantas en Colombia, pero nunca se sabe. Siempre estamos buscando oportunidades, y donde tenga sentido estaremos.

EL TIEMPO

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