Desmantelan banda que delinquía desde empresas legales

Desmantelan banda que delinquía desde empresas legales

Abusando de su condición de UAP, dos sociedades importaron calzado, textiles y confecciones.

Comercio de textiles

Las empresas importaban textiles, confecciones y calzado, procedentes de China, Taiwán e Indonesia, que terminaban en el comercio colombiano.

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Luis Eduardo Noriega / EFE - Archivo / EL TIEMPO

23 de abril 2017 , 08:58 p.m.

Como una ‘asociación lícita, pero para delinquir’. Así podría calificarse la operación en que la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) logró desmantelar las acciones de dos empresas colombianas dedicadas al comercio exterior y una asociada en Panamá.

Estas, autorizadas por la Dian como usuarios aduaneros permanentes (UAP), importaban textiles, confecciones y calzado, procedentes de China, Taiwán e Indonesia, que terminaban en el comercio colombiano.

Si bien las cifras no son abultadas, cuatro personas capturadas y la extinción de dominio de 37 bienes inmuebles avaluados en 2.300 millones de pesos, sí se resalta el trabajo de un grupo de investigadores de la Polfa, quienes a partir de simples inconsistencias en los reportes fiscales llevaron a la caída de los cabecillas y el descubrimiento de la modalidad delincuencial.

En general, se trata de la importación de mercancía de origen asiático que llegaba a Panamá, en tránsito hacia Colombia, donde tenían como parte de la cadena a una tercera empresa comercializadora, Representaciones Mundicarga.

Sin embargo, a los puertos de Barranquilla y Cartagena llegaban las importaciones con certificados de origen falsos, indicando su procedencia estadounidense con el fin de acogerse a los beneficios arancelarios que da el tratado de libre comercio con ese país.

En sus diez años de actividad, esas empresas colombianas hicieron más de 54.000 operaciones de importación de bienes, pese a tener un patrimonio no mayor a los 100 millones de pesos.

Todo comenzó en el 2006 con las constitución de la empresa Iyeteca, dedicada a la importación de textiles, calzado y confecciones, y que desde ese momento hace transacciones sospechosas (mercancía declarada a muy bajo precio), denunciadas en 2008 a la Fiscalía por la Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf).

Posteriormente, en el 2009, se crea otra empresa, Radán, dedicada al comercio de los bienes importados por la primera mencionada; sin embargo, las dos funcionan en el mismo domicilio, en Barranquilla.

Al parecer, una vez los dueños de estas supieron que la Polfa, la Dian y la Uiaf sospechaban de sus operaciones, cambian de nombre las empresas y de domicilio, esta vez a Buenaventura, en una pequeña oficina y una persona que fungía como recepcionista, sin bodegas, pese a los altos volúmenes importados de mercancía.

De forma simultánea, los investigadores de la Polfa trabajaron en análisis financiero y contable, se cruzó la información de las declaraciones de renta, impuestos pagados e inventarios, encontrando no menos de 150.000 millones de pesos ‘volando’, sin justificación alguna, así como la carencia de inventarios.

Vale la pena señalar que los Usuarios Aduaneros Permanentes (UAP) tienen tratamiento especial, en la medida en que, por ejemplo, no se les hace inspección (levante) física de las mercancías que pueden salir rápido de los puertos.

Ya para este año, la Polfa desarticula la banda.

En todas las figuras jurídicas adoptadas figuran nombre comunes para la representación legal y quienes fungen como contadores, todos al mando de Joel Rojas, “un joven de ‘clase alta’ sin mayor necesidad de recurrir a la delincuencia, pues su familia tienen cierto poder económico”, dijeron los investigadores de la Polfa.

A Rojas, diagnosticado como maníaco-depresivo, no le valió cambiar parte de su fisonomía, con color de pelo y tatuajes, pues cayó junto con sus socios.

La Polfa concluyó que para este caso no se tuvo en cuenta la Ley Anticontrabando, pues aún sus decretos reglamentarios no han sido expedidos; hasta ahora, solo se aplica en los procedimientos de contrabando ‘en flagrancia’, tal como hoy se presenta en las zonas de frontera.

La panameña, blindada

Para el caso de la empresa Representaciones Mundicarga, con sede en Panamá, no sirvieron dos cartas rogatorias enviadas por las autoridades judiciales colombianas para que se le practicara algún tipo de pruebas a esa empresa. Así, pese a la intervención de la Interpol, esta quedó como una ‘rueda suelta’ en la investigación, resultado de la laxitud de las autoridades de ese país, dijo la Polfa.

JUAN CARLOS DOMÍNGUEZ
Redacción de Economía y Negocios

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