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Mayo 9 de 2008

Cuestionan cifras oficiales que hablan de 1,2 millones de turistas que visitaron Colombia en 2007

Jean Claude Bessudo, presidente de Aviatur, dijo que la cifra solo existe en la cabeza del Ministro de Comercio. El Gobierno admitió que de ese número la mayoría no vienen a hacer turismo.

Según Bessudo, el número de turistas en realidad fue de 180.000 personas. Para Bessudo, un turista es quien visita un lugar con el fin exclusivo de conocerlo.

Bessudo no cuestiona que haya 1,2 millones de personas que entren al país desde el extranjero, pero advierte que "aquí lo que vemos es una cantidad de venezolanos que vienen a vender gasolina o gente que entra por Ipiales con un cerdo debajo del brazo a beneficiarse por la tasa de cambio", y agrega que la cifra de visitantes extranjeros "en realidad son turismo fronterizo, viajes de negocios, ejecutivos de multinacionales, lamentablemente pedofilia, prostitución, terroristas irlandeses, mercenarios, expertos en explosivos de la ETA, traficantes internacionales".

El ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata, respondió a la serie de críticas de Bessudo, y manifestó que le parecía triste que precisamente él, que se ha lucrado del turismo en Colombia, haga esos señalamientos y que en los últimos años la cantidad de "visitantes extranjeros" se ha cuadruplicado.

En realidad las discrepancias de los dos expertos radican en un concepto ya que para Bessudo, nacido en Francia, el país que mayor flujo de turistas tiene en el planeta según la Organización Internacional de Turismo (unos 35 millones de personas al año), un turista es quien visita un lugar con el fin exclusivo de conocer ese lugar.

Para el ministro Plata se debe hablar más bien de "visitante extranjero" y esa cifra el año pasado fue de 1'195.000 personas, casi cuatro veces la cifra de extranjeros que venían en el año 2002, al comienzo de la administración del presidente Uribe.

Para Bessudo el problema radica en que Colombia esta desde hace unos 23 años señalada en las listas estatales de los países más importantes como "no recomendable" y eso, dice, debe cambiar o no habrá turistas.

EL TIEMPO habló con los dos para concretar sus diversos puntos de vista.

Colombia tiene de todo, menos turistas: Bessudo

¿Por qué esa cifra estatal no es real?

La cifra es perfecta, son pasajeros extranjeros pero ahí hay trabajadores de multinacionales que los clasifican con visas de turismo como Telefónica de España, los bancos extranjeros, los inversionistas; unos 140 mil tripulantes que duermen en el país; familias de diplomáticos, conferencistas, padres adoptantes de niños y adoptantes del pasado que regresan, señoras que se fueron emigrantes ilegales por el río Grande a México y Estados Unidos o a España y vuelven con acento español, zapatos de plásticos transparente y pasaporte español o norteamericano y vienen como extranjeros. Son turismo étnico. El país confunde el discurso con la acción, pero, ¿quiénes son de verdad turistas? Obviamente rechazamos los falsos turistas como mercenarios, narcotraficantes, pedófilos, explotadores sexuales y expertos en bombas.

¿De dónde saldría el cálculo de los 180.000 turistas?

Invito a su periódico a que revise las cifras del Dane, y mire el tipo de visas de la gente que entra: son diplomáticas, de tripulación, las de turismo que no discrimina el étnico. Colombia es un país maravilloso, con gente bellísima, atractivos como al Sierra Nevada de Santa Martha con la montaña de máxima pendiente al nivel del mar y nieves eternas, excepcional en el planeta; el Museo del Oro, ciudades coloniales como Salamina, Mompox, Barichara, Popayán y Villa de Leyva, perfectamente conservadas; el mejor buceo del planeta en la isla de Malpelo, pesca deportiva en Bahía Cupica. Hoy, gracias al Ministerio de Comercio y de este gobierno del Presidente Uribe hay un excelente presupuesto para promoción del país, grandes incentivos tributarios para la hotelería, proyectos de ecoturismo, los mejores alicientes, es una maravilla y no nos falta sino una sola cosa: turistas.

¿Qué se debe hacer para que vengan?

Abrir el turismo al mundo con actos de paz que hagan que los gobiernos extranjeros modifiquen las famosas advertencias para sus nacionales de que no vengan al país. Si uno abre las páginas de Francia, Estados Unidos, España, Alemania, Finlandia y lee esas advertencias da hasta susto venir a Colombia, y nada tiene que ver con la realidad. En eso tiene que trabajar el gobierno colombiano permanentemente. El mejor ejemplo fue Japón que modificó su advertencia. Proexport hizo rueda de negocios con operadores colombianos a Japón y ya nos llegaron los tres primeros grupos de turistas de verdad, japoneses.

El Ministro de Comercio asegura que le produce tristeza que alguien como usted, que se ha lucrado del turismo colombiano, haga estas apreciaciones...

El Ministro puede secar sus lágrimas porque no es algo nuevo ni es culpa de él. Lo vengo diciendo desde el año 85 cuando ocurrieron los hechos del Palacio de Justicia cuando no había esos niveles de inversión extranjera en Colombia y por menos negocios, y venían turistas de verdad. El país fue sacado de los mapas internacionales de la promoción, las agencias mayoristas del exterior no se sienten en confianza para encomendar a Colombia y el mejor ejemplo es el caso de Alemania que le cobró a la turista hace dos meses por recorrer la Sierra los 16 mil euros que costó el helicóptero para rescatarla.

Yo le digo al Ministro que analice la realidad de las cifras y vea ¿qué hay de razón en lo que yo digo? y me refute con cifras, que sea objetivo; que se pare en la puerta del Museo del Oro y le pregunte a los visitantes extranjeros ¿por qué están en el país? Nunca habrían venido a Colombia si no se hubiera dañado una máquina en Coltejer.

Para mí un turista es una persona cuyo propósito principal es hacer turismo por el país. Los últimos ornitólogos estadounidenses que vinieron fueron secuestrados y asesinados y el ministro no debe estar triste porque él es el que menos tiene que ver en ese problema. El hecho de que vengan turistas de verdad depende exclusivamente de la advertencia de los gobiernos extranjeros para sus nacionales y eso por si acaso es un problema de Colombia, del ministro de Defensa y del canciller.

Mincomercio está triste por palabras de Bessudo

¿Qué opinión le merece esa afirmación sobre la cifra de turistas?

Me parece muy triste que la persona que más se lucra de la política del Gobierno y de la seguridad democrática no le dé crédito de lo que se ha logrado, porque la verdad es que la cifra de visitantes extranjeros en Colombia no la mido yo ni me la invento yo sino que es el DAS el que pregunta en los puntos de frontera de dónde viene y a qué viene.

En el año 2002 a Colombia venían 557.281 visitantes extranjeros, y pasaron a ser 1'195.440.

¿Cómo define visitante?

El que se demore por lo menos una noche. Es más, la cifra del DAS está subreportada porque está viniendo gente en cruceros que no duerme en Colombia pero pasa 6 u 8 horas en Santa Marta o en Cartagena, realmente el número de visitantes es mayor.

Lo importante no es que yo venga a Colombia de turista a asolearme o a una feria, sino porque el señor que viene a Bogotá por 3 días irá al Museo del Oro, Monserrate, y gasta platica; el que viene a la feria de Bogotá coge un taxi, baja, sale a comer, compra cositas, lleva recuerdos. Al final del día, lo importante es que vino al país y gastó dinero. Lo que es innegable es que a partir de la llegada del gobierno Uribe esos visitantes han aumentado dramáticamente. Hay visitantes que vienen a hacer turismo, negocios, a estudiar, por temas de salud, por ejemplo y gastan aún más plata, a ver familiares o amigos y toda esa gente no venía antes. Si el pasar de 500 mil a 1¿200.000 la mitad son turistas y la mitad de negocios, eso es importante.

Ahora creo que Bessudo se equivocó. Lo que él quiere decir es que Aviatur atiende 180 mil visitantes. Yo sigo los estándares de la Organización Internacional de Turismo, la misma métrica que utiliza México o Costa Rica o España, son pasaportes extranjeros.

El año pasado que tuvimos 1'195.000 visitantes es el mismo nivel que teníamos en 1980. Colombia por la violencia perdió 28 años de desarrollo turístico.

El señor Bessudo habló de visitantes no gratos como terroristas, pedófilos, traficantes de sexo, extranjeros que vienen con un marrano debajo del brazo por Ipiales a lucrarse de la tasa de cambio.

Habrán venido algunos delincuentes, no puedo decir que no, que se le hayan colado dos o tres, eso pasa a los gringos, a los españoles. ¿A cuántos han contenido? Uno no sabe, para eso el DAS está en eso, hacemos filtración y protegemos la seguridad del país. Ahora, si vienen a hacer mercado, me parece legítimo. Si es por la tasa de cambio debería ser al contrario y ser los colombianos los que fueran a comprar a Ecuador y Venezuela y no al revés. Obvio que hay gente que viene y busca prostitutas pero eso no es exclusivo de Colombia. Hay gente que va a Las Vegas, México o España y hace lo mismo. Lo que sí estamos es poniendo medidas para controlar el tema de la prostitución infantil y la droga, y es el DAS, porque es un tema de seguridad nacional, el que recibe a los ciudadanos, para mirar antecedentes, se hace lo que se puede, pero se le filtrarán algunos como se le han filtrado a Estados Unidos, España o a Francia.

Yo podría asumir que Bessudo también atiende pedófilos, vende tiquetes a los terroristas que dice que hay porque cómo va a saber con seguridad a quién ha alojado a alguien, ¿o él tiene el pasado judicial de la gente que se hospeda en sus hoteles? Uno no puede decirle a un turista: demuéstreme que usted no es pedófilo. Al señor lo chequean y ya. Eso no lo controla nadie.

Afirma que muchos funcionarios de multinacionales y embajadas vienen al país como turistas sin pagar los impuestos por venir de negocios.

Habrá unos que hacen eso. De pronto de 1'200.000 que hacen eso hay 3 mil o 4 mil, pero si voy a Miami a atender la macrorrueda con la visa de turismo cuando fui de vacaciones ¿usted qué haría? ¿cambiaría de visa?

¿Y sobre los bloqueos por visas y advertencias internacionales cómo va ese proceso?

Ah, pero claro, sí las hay y es algo con que hemos vivido y estamos dando la lucha nosotros y la Cancillería para que nos reduzcan y nos las quiten pero eso no es culpa nuestra. De hecho logramos que volvieran los mayores cruceros del mundo: las líneas Royal Caribean y Princess.

ALEJANDRA BUITRAGO
REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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