Un año amargo y oscuro para Novak Djokovic en la ATP

Un año amargo y oscuro para Novak Djokovic en la ATP

El serbio solo ganó dos torneos en este 2017. Cayó en su juego y en su escalafón.

Djokovic

El serbio tiene en su palmarés 12 títulos. El torneo que más veces ganó fue el de Australia.

Foto:

Pascal Rossignol / REUTERS

24 de octubre 2017 , 09:11 a.m.

Novak Djokovic no ha sido Novak Djokovic. Su estela se difuminó durante este 2017 y el tenis siente su ausencia. La alegría particular con la que afronta cada torneo del circuito ATP no fue la misma. El bajón en su rendimiento es importante: no disputó títulos de grand slam y cayó sorpresivamente en varios torneos. El momento más crítico lo vivió en el Abierto de Wimbledon, en el que quedó eliminado en los cuartos de final. La noticia fue inmensa en su momento. El tenista serbio le puso a fin a su temporada por un problema en su codo derecho e inició un largo proceso de recuperación para recuperar su brillo. Esta caída se vio más fuerte con la resurrección de Rafael Nadal y Roger Federer en el circuito.

Es normal que aquellas grandes figuras del deporte mundial, que acostumbran a sus fanáticos a llenarse de júbilo con sus grandes gestas, los desilusionen por una serie de derrotas. Cuando se está en lo más alto es difícil aceptar los resultados adversos. El problema está en no reconocer a estas estrellas como seres humanos, quienes pueden pasar por un bache en su rendimiento deportivo.

“Es normal que un deportista baje el rendimiento, sin importar la actividad que un ser humano haga, sobre todo al nivel que lo hace Novak Djokovic. Él es una persona primero que nada. Nos han malacostumbrado los grandes jugadores como él, Rafael Nadal o Roger Federer a ganar y ganar, pero hay temas anímicos y físicos que pueden influir en esta disminución de su nivel”, le dijo Fernando ‘Feña’ González, reconocido extenista chileno, a EL TIEMPO.

Las paras son buenas y eso ya está confirmado

Su lesión

Con unas sentidas palabras, en las que transmitió su carisma, Novak Djokovic anunció que no competirá más esta temporada para poder recuperarse bien de una lesión persistente en el codo derecho. Una decisión justo para un deportista que venía dominando el circuito de la ATP a su antojo, tanto que por su arrollador juego no se volvió a nombrar a Roger Federer ni Rafael Nadal, grandes leyendas de este deporte.

El ganador de 12 torneos del grand slam, de 30 años, se perdió la segunda parte de la temporada, incluyendo el Abierto de Estados Unidos y la semifinal de la Copa Davis contra Francia, entre otras citas destacadas.

Este momento se acentuó cuando Djokovic se vio obligado a retirarse durante el partido de cuartos de final contra el checo Tomas Berdych en Wimbledon, a principios de julio, y ya después de ese encuentro afirmó con el rostro desencajado y con el ego por el suelo que “cuando más juego, peor va el dolor en el codo”.

“Es algo muy lógico que estas situaciones puedan pasar. La explicación se da porque son personas, tienen un gran desgaste encima, tiene muchos partidos en un año, muchos viajes, sometidos a mucha presión. Muchas veces las lesiones están conectadas a la parte mental, de repente cuando uno no se siente muy bien vienen los achaques del cuerpo. Está desgastado y el descanso le va a venir muy bien”, añadió González.

Pablo González, capitán de Copa Davis de Colombia, piensa que las interrupciones son buenas para los jugadores, pensando en que las lesiones solo se descubren en los tenistas cuando ya el dolor es muy evidente y en algunos momentos esas dolencias se pasan por alto, lo que genera peores consecuencias.

“La lesión ocurre y no se sabe cuánto lleva manejando ese dolor. Las paras son buenas y eso ya está confirmado. Les sirvió a Roger Federer y a Rafael Nadal con sus carreras de tantos años jugando seguidos a un alto nivel. Los doctores de su equipo decidieron la para y son jugadores tan buenos que pueden parar y volver a un máximo nivel”, le dijo González a este diario.

La familia

Sin embargo, la lesión del codo no es la única a la que se atañe este bajo nivel, si se le puede llamar así a un tenista que se mantiene dentro de los cinco mejores del mundo. Desde aquel título en Roland Garros en el 2016 las gestas dejaron de ser las mismas, en parte porque él así lo ha querido.

“Mi prioridad número uno dejó de ser el tenis desde el momento en que nació Stefan. Ahora la situación ha cambiado por completo: tengo un hijo, una esposa, una familia y me siento afortunado de ser padre”, dijo Djokovic a un canal serbio llamado RTS en marzo de este año.

Y estas palabras calaron en el mundo del tenis. Un jugador acostumbrado a ganar, que puede tener a su familia como fuente de motivación para seguir conquistando la gloria y en años futuros contarle a su hijo todo el legado que dejó en el tenis, comenzó a apartarse de ese mundo de júbilo. El tiempo que disfrutaba en las canchas ahora lo goza en casa junto a los suyos y así lo deja ver en sus redes sociales, en las que publica constantemente imágenes de su trofeo más sagrado: sus seres queridos.

“Su estilo de vida cambió. Él quiere tener un estilo de vida normal, porque es un humano. Está buscando la motivación y eso se encuentra con la familia y él así lo está buscando”, afirmó el capitán de la Davis de Colombia, quien cree que el serbio volverá a su mejor tenis.

Y desde ese momento, Djokovic ya comenzaba a reconocer que su mejor tenis era cosa del pasado y aunque quería seguir trabajando por estar a la vanguardia, su felicidad era otra.

“Es difícil combinar los dos estilos de vida, lo sé, pero no imposible. Todos ellos tratan de dar lo mejor de sí y yo intento hacer lo mismo, pero no puedo estar todos los días al 100 por ciento con todas las funciones, ni siquiera tratando de hacerlo lo mejor posible. Respeto la opinión de todos, cualquiera puede decir lo que piensa. Yo acepto la parte positiva; sin embargo, no pienso volver a algunas historias que ya no tienen sentido. Sé muy bien quién soy, de dónde vengo, dónde estoy y dónde quiero ir”, dijo el jugador que hoy en día ocupa el séptimo puesto del escalafón de la ATP.

Cambio de entrenador

En su afán por no seguir otorgando ventajas, Djokovic hizo una maniobra poco esperada: rescindió la colaboración de larga duración que mantenía con su entrenador, Marian Vajda; su preparador físico, Gebhard Phil-Gritsch, y su fisioterapeuta, Miljan Amanovic, de mutuo acuerdo tras su participación en el torneo de Montecarlo de este año. La decisión no fue fácil, porque fueron ellos los que lo llevaron a estar dentro de los mejores del mundo, pero era hora de que el serbio se reinventara en el tenis y por eso se ajustó a estos cambios.

Inmediatamente sucedió eso, nombró a una leyenda viviente como André Agassi para que se hiciera cargo de sus nuevos planes en los que tiene pensado conseguir más títulos de grand slam y acercarse a los 19 de Federer.

Entre enero de 2015 y junio de 2016, Djokovic fue el dominador absoluto del circuito, ganando 17 de las 22 finales que disputó en 24 torneos.
Nada parecía entonces poder frenar su hegemonía en la ATP.

Como prueba de ese estatus de principal estrella, en octubre de 2015 fue él y no el rey Federer el invitado para acompañar a Rafael Nadal en un partido de exhibición de prestigio en Bangkok. Novak Djokovic piensa ya en estar al 100 por ciento en 2018, empezando por el Abierto de Australia, el torneo de donde ha logrado más títulos (6) y donde es el jugador más coronado en categoría masculina, empatado con el legendario Roy Emerson.

Este año, Djokovic había sido eliminado en la segunda ronda en Australia por el uzbeko Denis Istomin (117º del mundo).

Con estos meses de pausa y su ausencia en el próximo Abierto de Estados Unidos, Djokovic se perderá un torneo de grand slam por primera vez desde que en 2005 debutara en ellos.

Para 2018, confía en su trabajo con Agassi para volver a reencontrarse con su mejor versión. “El primero de enero de 2018 estaré completamente listo para comenzar una nueva temporada”, dijo.

“Andre Agassi aceptó estar a mi lado durante este tiempo (de convalecencia) y a partir de la próxima temporada. Estoy deseando volver a la pista con él, para trabajar a fondo en mi juego”, aseveró el serbio.

Con este aire que se va a tomar Djokovic, estará asegurado una gran batalla en 2018 luego del renacer de Federer y Nadal. Los tres jugadores, recargados, en su esencia podrán entregarles emociones a todos los aficionados del deporte blanco, quienes están necesitados de ver mucha más acción entre los mejores del mundo.

“Es beneficioso para el nivel de Djokovic que volvieran a escena Federer y Nadal. El nivel de jugador que es Novak, independientemente de lo que esté pasando a su alrededor, siempre va a querer ser mejor y esta es una gran motivación para él”, concluyó ‘Feña’ González, quien pronosticó que el serbio volverá en un espléndido nivel, incluso hasta con una mejor versión de la que se le ha visto en años anteriores.

FELIPE VILLAMIZAR
EL TIEMPO
Twitter: @felipevilla4

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