Kiki Bertens, un ejemplo de superación en la WTA

Kiki Bertens, un ejemplo de superación en la WTA

A la tenista se le diagnosticó un tumor en la tiroides pero hoy es la número 20 del mundo

Kiki Bertens

Kiki Bertens, tenista holandesa.

Foto:

Jaime Moreno/EL TIEMPO

15 de abril 2017 , 10:53 p.m.

Ver caminar a la tenista holandesa Kiki Bertens por el club Los Lagartos de Bogotá, con una enorme sonrisa, mientras saluda a todas las personas que admiran su juego reconforta su ilusión de haber dejado atrás un complicado estado de salud que casi la saca del circuito profesional. Sin embargo, su ilusión fue aún más fuerte que sus golpes de raqueta para superar un tumor en su tiroides que la llevó a parar un tiempo. Hoy, no solo fue una de las estrellas del WTA de Bogotá (patrocinado por Claro y Colsánitas), sino que es una de las 20 mejores del mundo. Su superación fue para destacar.

Fue en 2014 cuando se le descubrió este problema médico. No saber qué podía pasar con su vida y tener la posibilidad de sufrir un cáncer creó en ella una desesperación que no la dejaba trabajar con tranquilidad y tener constantes pensamientos de desfallecer.

“Sabes qué fue difícil. Tuve que pasar por todos los exámenes en el hospital, con todas las agujas, y esperar un año para los resultados. Pero resultó que era bueno y no había nada malo. Eso fue un gran alivio para mí: no tenía cáncer y era un tumor benigno”, le contó Bertens a EL TIEMPO con una voz quebrada al recordar el momento más fuerte de su corta vida.

Sabes qué fue difícil. Tuve que pasar por todos los exámenes en el hospital, con todas las agujas, y esperar un año para los resultados.

Esta enfermedad le fue descubierta hace tres años en Miami. Su evidente cansancio día tras día sin hacer esfuerzo entrenando fue un obstáculo para seguir con su trabajo. El no tener la claridad de saber cómo tratar la enfermedad afectó en lo mental.

“Fue un momento muy duro. Al principio, no saber si será benigno o maligno, no saber si era el fin o no. Y luego se empezó a hablar de que puede ser un buen cáncer, pero no entendía cómo un buen cáncer puede ser bueno. Luego me explicaron que simplemente tendrían que sacarlo y yo estaría bien. Pero aun así la idea de saber que podrías tener cáncer era muy duro. Ahora visito el hospital para realizarme pruebas cada cuatro o cinco meses. Pero sí, sigo sana y eso es lo más importante”, añadió muy detalladamente la jugadora holandesa.

Muchas personas no sabían si podía seguir jugando. Se especulaba con un largo tratamiento. Sin embargo, su familia estuvo siempre acompañándola y dejándole en su imaginario que todo iba a estar bien. “Para mi familia fue complicado. Hubo shock, pero intentaron mantenerse positivos, para apoyarme. Me ayudaron a pensar que seguramente sería un tumor benigno. Aunque la verdad es que casi no hablaba de ello, porque era difícil para mí y me centraba en la posibilidad de seguir jugando tenis, porque pensar en eso no ayudaba”.

Aunque para Bertens el tema fue dubitativo, un cuadro médico como el de ella era complicado. El sueño de ser una de las mejores tenistas de la historia que podía ganar todos los grand slam muchas veces se iba esfumando. Las esperanzas eran cortas por momentos, la desesperación fue enorme, en muchas otras.
“Se te pasa por la cabeza un par de veces. Te dicen que si es benigno todo estará bien, lo removerán y se acabó. Pero aun así no puedes evitar pensar “¿y si tengo uno complicado y va a ser terrible para mí?”. En esos momentos el tenis no es tu prioridad; es mantenerte sano”, comentó.

El cambio

Kiki Bertens es muy joven y supo esperar a que la vida le diera la oportunidad de volver a las pistas a mostrar lo mejor de su tenis. Ella misma expresa el sinfín de sentimientos una vez se enteró que todo estaba bien.

“Hicimos los exámenes en Holanda, pero no pudimos saber los resultados porque no eran concluyentes. Así que no supimos sino como hasta después de un año; durante ese tiempo intenté mantenerme positiva y seguir adelante. Cuando finalmente nos enteramos de que era benigno fue un gran alivio; creo que lloré dos días de felicidad y luego intenté volver a jugar tenis, pero obviamente fue una temporada dura porque no estaba en buena forma: no había estado entrenando mucho, tampoco dormía o comía bien. Así que hubo mucho estrés, pero para el final de año (2015) las cosas mejoraron”, relató entre muchas risas.

Cuando finalmente nos enteramos de que era benigno fue un gran alivio; creo que lloré dos días de felicidad y luego intenté volver a jugar tenis

La holandesa no quiso esperar ni un segundo para retornar a las canchas. Los resultados de inicio no fueron los mejores a finales del 2015. Sin embargo, su talento estaba intacto y realizó una fuerte pretemporada para comenzar a dar resultados. “Entrené duro físicamente, así que estaba en buena forma... y cuando empiezas a ganar mucho a principio de año eso te da mucha seguridad; por ello me sentí muy bien a inicios del 2016”.

Tan bien fue su inicio de año que en el pasado Roland Garros fue la sensación. Su poderío ofensivo la llevó hasta las semifinales del torneo francés, algo que nunca había logrado antes en su carrera. Ha sido el momento más especial de su vida. Salió de un momento complicadísimo a estar cerca de un título.

“Fue genial llegar a las semifinales del torneo, fue como ganar un título. Quise ir partido tras partido y me encontré con esta instancia; fue una experiencia extraña, pero que me llenó de mucha vida, la vida que necesitaba”, comentó.

La jugadora, de 25 años de edad, llegó a Bogotá con mucha expectativa y con la ilusión de hacer un buen torneo. Su idea era extender su temporada en el polvo de ladrillo. Sin embargo, se despidió sorpresivamente en los cuartos de final, al caer 6-1, 6-4 con la italiana Francesca Schiavone.

Lo que sí es claro es que dejó Colombia mostrando una imagen de esperanza de dejar todos sus problemas médicos de lado y superar ese puesto 20 que actualmente tiene en la WTA. Quiere divertirse y cumplir su sueño de estar en la historia del tenis.
“Quiero mantenerme sana, feliz y tratar de jugar tan bien como pueda, mejorando cada día. Sí, así es como trabajo”, concluyó con una gran sonrisa, la misma con la que vivió durante una semana en Bogotá.

FELIPE VILLAMIZAR M.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @FelipeVilla4

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