Angelique Kerber derrocó el gran imperio de Serena

Angelique Kerber derrocó el gran imperio de Serena

La alemana conquistó el Abierto de Estados Unidos, el segundo 'grand slam' que gana en el 2016.

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Angelique Kerber, tenista alemana.

Foto:

REUTERS

17 de septiembre 2016 , 10:04 p.m.

La historia de los grandes imperios siempre tuvo un final: no obstante tener hegemonías sin precedentes, siempre terminaron. Las 186 semanas de Serena Williams como líder de la clasificación de la WTA parecían eso, un imperio impenetrable. Angelique Kerber, una mujer que quiso ser nadadora pero cuya familia la presionó a jugar tenis, acabó con el reinado de la estadounidense y desde el pasado lunes es la flamante número uno del mundo.

Pero su llegada a la cima del tenis femenino no fue casualidad: Kerber, desde hace varios años, ha sido protagonista del circuito femenino. En el 2011 llegó a las semifinales del Abierto de Estados Unidos y un año después estuvo presente en las de Wimbledon.

Desde el 2012 la alemana siempre ha terminado entre las diez mejores jugadoras, y finalmente en este 2016 llegó su consolidación al ganar dos torneos de los cuatro grand slam del año.

El primer título lo logró en el Abierto de Australia, fue el palo en el primer grande del 2016 al obtener su primera victoria en un certamen de esta categoría, derrotando a la mejor jugadora de tenis de los últimos tiempos, Serena Williams.

Kerber, quien nació el 18 de enero de 1988 en Bremen (Alemania), pero que vive en la población de Puszczykowo (Polonia), donde es la máxima atracción de unos 10.000 habitantes, lloró cuando se dio cuenta de que el triunfo era suyo. Claro, ella tampoco lo esperaba. Zurda, con revés a dos manos, de 1,72 metros de estatura y 68 kilos de peso, venció a la gran favorita 6-4, 3-6, 6-4.

Siempre le gustó el deporte. Primero fue nadadora, con buenos resultados, pero la presión de la familia para que jugara tenis ganó la batalla y empuñó la raqueta. Y vaya que tenían razón: hoy, en casa vive la número uno del mundo luego de ganar el Abierto de Estados Unidos.

Aunque será un gran reto, la alemana aseguró estar lista para enfrentar cualquier desafío a su nueva condición de número uno del mundo y doble campeona de grand slam. Kerber derrotó en la final a la checa Karolina Pliskova (6-3, 4-6, 6-4) para convertirse en la segunda mujer, tras la china Li Na, en ganar sus dos primeros títulos de grand slam después de celebrar su cumpleaños 28.

Kerber jugó un Abierto de Estados Unidos con mucha confianza, y fue apenas en la final contra Pliskova cuando perdió su primer set en el torneo.

“Yo sabía que tenía el tenis para vencer a las mejores jugadoras y ahora que veo que el trabajo valió la pena, esto es en realidad la mejor sensación”, apuntó al finalizar el enfrentamiento.

La alemana también se convirtió en la jugadora de más edad en debutar como número uno del mundo en el ranquin de la WTA. “Siempre estuve soñando con un día ser la número uno y estar en los grand slam”, dijo. “No tengo 18 (años), por lo que siempre estoy tratando de mejorar mi juego”.

Para Kerber no importa el hecho de ingresar en la élite tan tarde. “A los 28 años estoy mejor equipada para hacer frente a las exigencias del número uno de lo que hubiera estado más temprano en mi carrera”, afirmó.

La victoria contra Pliskova vino con un aire de revancha ya que una semana antes de iniciar el grand slam, Kerber la enfrentó en la final del WTA Premier de Cincinnati, donde además de perder el título, también se le fue la primera oportunidad de ser la número uno del mundo.

“Siempre es difícil ir a una final cuando sé que el oponente me ganó hace dos o tres semanas; ese fue también un desafío. Me dije: ‘Ok, voy a hacer todo en la cancha hoy para ganar el partido contra Karolina’”, añadió.

Nada por demostrar

Tras asegurarse un lugar en los libros de la historia del deporte, al ganar dos grand slam y una medalla olímpica, a los 28 años Angelique Kerber siente que ya no debe demostrarle nada a nadie.

“No tengo nada más que demostrar. Estoy en la cima, el número uno. Esperé este momento toda mi vida. Melbourne fue diferente, ya que era mi primer grand slam. Tuve que lidiar con un montón de cosas fuera de la cancha después de eso”, manifestó el martes pasado al arribar a Alemania.

La alemana confirmó que en los últimos partidos siempre hubo una tensión extra porque estaba en juego llegar a la cima: “En Cincinnati, donde surgieron las preguntas sobre el número uno, empezó la presión adicional”, dijo.

Ahora el reto más grande que tiene la alemana será mantenerse el mayor tiempo posible en lo más alto, porque en las clasificaciones mundiales de tenis es fácil subir, pero defender los puntos logrados en un año es lo complejo.

Kerber, para seguir como número uno, deberá defender los dos títulos de grand slam en Australia y Estados Unidos y además mejorar sus presentaciones en los demás torneos grandes y en los WTA Premier, que también dan muchos puntos.

Dependerá de ella escribir una nueva historia y crear el imperio Kerber. 

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