¡González ni asustó a Cilic! Croacia gana 1-0 a Colombia en la Davis

¡González ni asustó a Cilic! Croacia gana 1-0 a Colombia en la Davis

El colombiano no tuvo puntos de quiebre, mientras el croata consiguió 2 de 4.

Copa Davis

Alejandro González perdió el primer punto de la serie de la Copa Davis contra Cilic de Croacia.

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Tomado de @fedecoltenis

15 de septiembre 2017 , 12:17 p.m.

Marin Cilic mostró su total poderío para disminuir en su máxima expresión a Alejandro González y vencerlo 6-1, 6-4, 6-1 en el primer punto de la serie entre Colombia y Croacia, que se juega en la Plaza La Santamaría de Bogotá.

El croata comienza a bordar una faena en la que son favoritos, poniéndole tres banderillas a un tenista antioqueño, quien muy sumiso se dejó controlar.
Bastó ver los tres primeros games para entender la idea de juego de Colombia y Croacia. Alejandro González intentando jugar puntos largos, llevando a su rival a un constante peloteo y arriesgando cuando veía opciones de ser agresivo. Por su parte, Marin Cilic quería salir de este partido rápido. Sus primeros servicios eran muy efectivos y así sometía al colombiano.

El brazo derecho de Cilic parecía un fusil AR-15: rápido, potente y fulminante. No le daba oportunidad a González de responder. Saques de hasta 208 kilómetros por hora y drives a las esquinas llevaron al colombiano a perder rápidamente el control del juego y verse por debajo en el marcador con un contundente 4-1 en 21 minutos.
Las estadísticas no mentían: 90 por ciento de acierto en los puntos ganadores con el primer servicio eran altamente superiores al 57 por ciento de González. El colombiano no tuvo puntos de quiebre, mientras el croata consiguió 2 de 4 y fueron 7 errores no forzados del antioqueño contra dos de Cilic.

El número cinco del mundo movió muy bien los hilos del encuentro y encontró en González a su títere de la serie. Si lo quería llevar a la derecha le metía sendos drives, si lo quería traer a la red le ponía elegantes drops y si lo quería sacar del partido, solo tenía que pegarle duro a la raqueta para que el colombiano estuviera domado. En el recuerdo quedará el video para que lo vea una y otra vez de qué no se debe hacer.
Los pronósticos no se equivocaron, el huracán Irma iba a pasar por la Plaza la Santamaría representado por Marin Cilic. El croata era un tornado que causaba daños emocionales y en el juego de González. No le dio respiración al colombiano y siempre le manejó el juego. Eran una ráfaga cada vez que la pelota le quedaba a media altura para poder impactar con su divre.

La misión de Cilic era muy clara: terminar rápidamente el compromiso. Sin embargo, para la segunda manga le costó un poco más la altura de de Bogotá y se vio más cerrado el marcador por la corta diferencia, pero solo era una ilusión. En la cancha solo había un dominador claro y un sparring devolviéndole pelotas. Con un 6-4 selló el segundo set. 89 por ciento de acierto en los puntos ganadores con su primer saque, 100 por ciento de acierto con su segundo servicio, 32 puntos ganadores y un juego tranquilo le daban a Cilic la seguridad de que el partido no se le iba a ir en ningún momento.

Como es común en los tenistas colombianos, se van rápido de los partidos cuando van perdiendo y las cosas no les salen. Fue así como increíblemente para González comenzó el tercer set. Cuando tuvo el punto para salvar su saque del quiebre, falló un golpe obvio, fácil, sin problemas. Cilic le dejó la pelota a media altura al lado de la red, mientras él veía cómo se le iba el punto. El colombiano, atemorizado quiso cambiarla de lado y la estrelló en la malla. La confianza estaba en otro planeta.

La escasa afición que estaba en la plaza quiso darle una mano a González, abucheando al croata cada vez que erraba su saque o un golpe. Sin embargo, no era suficiente porque el colombiano estaba anulado. De vez en cuando sacaba unos buenos puntos, más por error de Cilic que por su acierto, pero que no eran suficientes.
El partido ya caía en la monotonía. Cilic lanzaba misiles de esquina a esquina para que González fuera a recoger la pelota y se la devolviera. Y Así transcurrió el tercer y último set. Sin ningún tipo de gallardía del colombiano, quien solo usaba un tímido drive para contestar los golpes del quinto tenista del mundo.

Y así fue como llegó el grito imponente de Cilic: ¡Idemo! (¡Vamos en españo!) que mandó a callar a toda la Plaza la Santamaría con el primer punto de la serie, pero en especial con una cátedra de tenis en la que González fue un dócil alumno que jamás llegó a asustarlo ni a inquietarlo.


FELIPE VILLAMIZAR M.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @FelipeVilla4

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