Ortiz, el 'purasangre' del béisbol colombiano

Ortiz, el 'purasangre' del béisbol colombiano

El veterano lanzador no pierde la ilusión de jugar en un equipo de Grandes Ligas.

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El cartagenero, con su actuación, fue determinante para el título de Leones en la liga colombiana 2017.

Foto:

Archivo particular

01 de febrero 2017 , 06:55 a.m.

Ahí, parado y firme en el montículo. Imponiendo experiencia, erguido, mirando con desafío y tratando de dominar con autoridad al bateador de turno. Y uno a uno se queda con el bate en silencio ante el repertorio de lanzamientos en los que combina bolas rectas y rápidas con rectas cuatro costuras, que se abre justo antes de llegar al plato a una velocidad de 160 kilómetros, para ser abanicada por el toletero, que termina fulminado ante la ráfaga impulsada por su potente brazo.

Esa escena de la vida real tiene como protagonista principal al cartagenero Javier Jesús Ortiz Angulo, considerado uno de los mejores abridores derechos en el béisbol colombiano y quien acaba de lograr un nuevo título, el pasado 21 de enero, con la divisa de Leones de Montería.

Los jugadores de la novena felina levantaron el trofeo de la Copa Claro de la Liga Colombiana de Béisbol Profesional, en una actuación estelar que le dio a Ortiz para ser elegido como el Jugador Más Valioso de la serie final en la que su equipo derrotó 4 juegos a 2 a Toros de Sincelejo.

Para este pícher de 37 años, su experiencia y veteranía le han alcanzado para lograr su segundo título nacional y otros tantos obtenidos en su paso por equipos de Estados Unidos, Panamá, México, Venezuela, Canadá e Italia.

Pese a su edad, su ilusión de jugar en Grandes Ligas se mantiene intacta, incluso igual o mayor a la que tenía a los 16 años cuando, luego de contar con el apoyo incondicional de su padre, Javier Ortiz Castro, quien le inculcó su amor y gusto por la pelota caliente, firmó con Yankees de Nueva York, en el ya lejano 1997, en plena adolescencia y convertido en un gran juvenil y prospecto lanzador. También tuvo un paso por los campos de entrenamiento de las divisiones menores de los Medias Blancas de Chicago.

“Jugué Triple A con Yankees. Era muy joven y en ese momento no se dieron las cosas, estuve intentándolo durante cinco años. La esperanza y la ilusión están ahí, siempre he sido saludable, nunca he sufrido una lesión en mi brazo; nada de dolores ni lesiones y le doy gracias a Dios por eso. Me mantengo listo y se vienen retos interesantes, uno nunca sabe quién lo puede estar viendo. En mi carta de presentación se destacan mis números y mis resultados y la puerta aún está abierta para entrar a las Grandes Ligas”, explica el pelotero.

La dilatada vida deportiva de Ortiz se sustenta en su fuerza física y mental, la templanza y la rapidez para tomar decisiones y lanzar sin contemplación en cualquier conteo, incluso durante las nueve entradas hasta colgar con el out 27, ruta en la que ya es habitual su trabajo brillante y dictatorial en la lomita.

Como en todo deportista de alto rendimiento, ha tenido picos altos y bajos, con alguno que otro trago amargo, como cuando fue excluido de la Selección Colombia en plena competencia de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, por dar positivo en un control de orina, de acuerdo con un informe de la Comisión Médica de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa). Su prueba presentó el esteroide anabólico estanozolol, que produce una mejora en el organismo, entre ellas, aumento del índice de masa muscular.

Con pescado y patacón

Ortiz prefiere echarle tierra y cerrar capítulos de esos tristes momentos, sacar provecho, aprender, reflexionar, levantarse y enfocarse en sus instantes memorables y en lo que está por llegar.

La fortaleza en el brazo de este deportista, nacido el 28 de noviembre de 1979, en Cartagena de Indias, tiene que ver también con su contextura física. Su espigada figura de 191 centímetros y su peso de 105 kilos lo convierten en un hombre corpulento.

“Mucho pescado, patacón, chicharrón y arroz con coco me daba mi mamá (Sandra Angulo) cuando niño, y eso ayuda bastante”, recalca entre risas. Por eso no es casualidad que en el mundo del béisbol lo distingan cariñosamente como el ‘Caballo’.

“No me acuerdo quién fue el primero que me dijo ‘Caballo’, pero me identifico con ese apelativo, ya que ese animal es noble, fuerte, es guapo, corre, compite y gana, y yo soy así; soy un ganador, y me gusta lanzar y lanzar, y mis amigos me ven como un líder. Bueno, también doy consejos a los que están dando sus primeros pasos, eso es importante porque los chicos son los que van a estar en un futuro mostrando su talento”, añadió Ortiz, quien fue uno de los lanzadores que lideró al subcampeón Leones de Montería, en representación de Colombia en la V Serie Latinoamericana de Béisbol, que culminó el domingo con la participación además de Chileros de Xalapa, de México, Metros de Panamá y Tigres de Chinandega, de Nicaragua, que fue el campeón.

Ortiz considera que ser beisbolista profesional es difícil porque además de que el jugador debe poseer talento natural, también debe contar con la pócima de suerte de todo ganador.

“Primero, que el juego le guste a la organización y segundo, que el jugador pueda ofrecer lo que el equipo necesite, una variante que en muchos casos, lastimosamente, no se da”, dice.

“Por ejemplo, en mi posición de lanzador, firmas con una organización y lo primero que hacen es enviarte a República Dominicana o Venezuela, a donde llegas a competir con 20 lanzadores por cinco visas. El proceso es dilatado, desde la clase media A, clase alta, doble A, hasta llegar a la triple A, el escalón anterior a las Grandes Ligas. Este proceso en ligas menores puede durar 6 o 7 años, pero si el rendimiento es extraordinario, tarda unos 4”, explica Ortiz, quien agrega que “luego se firma el contrato con salario mínimo entre 4 y 5 años, tiempo en el que se debe contar con un sólido rendimiento antes de llegar a negociar con un agente hasta que finalmente se comienzan a ver los dólares”, señaló.

Triunfo en 10 entradas
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En la temporada 2005, Javier Ortiz aparecía en la lista de prospectos colombianos en la Gran Carpa. Su empuje lo llevó a la Triple A.

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Dentro de sus momentos inolvidables en los campos, el ‘Caballo’ Ortiz destaca la tarde y noche memorable del 6 de agosto del 2014, con las graderías colmadas del estadio 11 de Noviembre de Cartagena. El lanzador fue sacando cero tras cero y apenas permitió dos carreras, una en el cuarto episodio y otra en el quinto. Lo demás fue una labor destellante en el lanzamiento.

“Lo trabajé con intensidad, porque sabía que tenía al frente a la artillería pesada de Cuba. Fui bateador por bateador, entrada por entrada. De repente, ya estábamos en la novena, pero no me amilané, y definimos en la décima”, describe con orgullo el bolivarense.

Y así fue, Ortiz enfrentó a 36 rivales, aceptó 8 hits, 2 carreras, un pasaporte, contabilizó 8 ponches para convertirse en el tercer lanzador criollo en vencer a Cuba. El primero en tener ese honor fue Carlos ‘Petaca’ Rodríguez (dos veces), en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, en 1946, y luego Roque Román, en 1993.

Pero ahí no para todo. Ortiz también recuerda otro célebre momento, cuando le lanzó a Yankees, en el 2003, al ser el abridor de las futuras estrellas del emblemático equipo del Bronx, que en ese entonces contaba con figuras como Kenny Lofton, Gary Sheffield, Hideki Matsui, Alex Rodríguez, Bernie Williams y Jorge Posada, entre otras estrellas.

“Fue una jornada maravillosa, jugué completo. Desde esa época conocí al segunda base dominicano Róbinson Canó, hoy, con Marineros de Seattle, quien estaba en mi equipo y nos hicimos grandes amigos, fue una etapa que me dejó muchas enseñanzas”, relata Javi, padre de Yalier, de 11 años, y esposo de Lina María Pérez.

Con Clásico Mundial

Ahora, luego de los compromisos nacionales y regionales, Ortiz se prepara para otro enorme reto, al hacer parte de la selección nacional que dirige el barranquillero Luis Felipe ‘Pipe’ Urueta, con la asistencia del histórico Édgar Rentería, legendario por disparar en 1997 el hit de oro que le dio a Marlins de la Florida su primer campeonato contra Indios de Cleveland y el Pelotero Más Valioso y jonrón decisivo de la Serie Mundial de 2010 con los Gigantes de San Francisco.

El equipo participará en marzo en el Clásico Mundial, grupo que compartirá con Estados Unidos, República Dominicana, actual campeón, y Canadá. El 10 de marzo, en el Marlins Park de Florida, comenzará la travesía de la novena colombiana frente al equipo local.

“Javier Ortiz será una gran alternativa para contar con un pícher más. Allí tendremos a lo mejor de los peloteros colombianos, y en la lomita, desde luego contaremos con el derecho Julio Teherán (Bravos de Atlanta) y el zurdo José Quintana (Medias Blancas de Chicago). Será una buena oportunidad para ver a todos estos buenos jugadores y el avance que Colombia ha tenido en los últimos años”, indicó por su parte Urueta, el piloto de la selección, que además contará con los estelares Dilson Herrera (Rojos de Cincinnati), los hermanos Solano: Jhonatan (Nacionales de Washington) y Dónovan (actualmente en la organización de Yankees de Nueva York) y Giovanni Urshela (Indios de Cleveland), entre otros.

“Motiva mucho hacer parte de la selección. Enfrentar a Estados Unidos como local, a Dominicana, que es el actual campeón y jugar en Miami, en donde viven muchos colombianos. Vamos a mostrar jerarquía frente a equipos que sobre el papel tienen más tradición, y daremos todo para ganar”, destacó el ‘Caballo’ Ortiz, concentrado desde el lunes con la selección, y quien anticipó que el 8 y 9 de marzo el equipo tendrá juegos de exhibición frente a Rays de Tampa Bay y Mellizos de Minnesota, respectivamente.

Ortiz admira al exlanzador dominicano Pedro Martínez, campeón de la Serie Mundial de 2004 con Medias Rojas de Boston. “Yo me veo reflejado en él, por su historia de vida, su proceso evolutivo, su efectividad, su forma de lanzar y su calidad humana. Es una gran leyenda del béisbol”, puntualizó.

El ‘caballo purasangre’ del béisbol colombiano no se vence en su ilusión por seguir demostrando que tiene aún mucho que dar en la pelota caliente y sueña con cumplir con la galopada pendiente de llegar a la meta de Grandes Ligas. Fuerza y linaje es lo que tiene.

JAVIER ARANA
Redactor de EL TIEMPO
@arana_javier

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