Meluk le cuenta... (Nairo lo dijo y lo hizo)

Meluk le cuenta... (Nairo lo dijo y lo hizo)

Nairo reventó la montaña y mostró a sus rivales que tiene las fuerzas para ganar su segundo Giro.

14 de mayo 2017 , 09:35 p.m.

Dinamitó la montaña. Otra vez sus piernas fueron dos tacos de mecha rápida para estallar a Nibali y a Pinot. Pedaleando sobre esa onda explosiva, Nairo Quintana cruzó la meta en Blockhaus, ahí mismo donde, hace 50 años, Eddy Merckx clavó por primera vez su bandera de ganador de una etapa en una de las tres grandes carreras del mundo: el Giro de Italia.

El sábado, en la víspera, Nairo anunció lo que iba a pasar: “La etapa de mañana servirá para ver las fuerzas de cada uno. Habrá una selección”. Dicho y hecho.
Nibali parecía tenerlas a pesar de la licuadora del Movistar en la subida. El costarricense Andrey Amador fue el apoyo. Y Wínner Anacona, el paisano de Nairo, la liebre que marcó el paso fundamental y determinante: fue el que carreteó al avión. A 6,6 kilómetros de la llegada, el jefe Nairo pidió pista y despegó. Se llevó con él a Nibali y Pinot.

“La etapa servirá para ver las fuerzas de cada uno”, había dicho Nairo –¿lo recuerdan?–. Y así fue. Se las probó en uno, dos y tres arrancones. Pinot aguantaba más. Nibali sufría. En el cuarto ataque, a cuatro kilómetros de la llegada, Nairo se fue solo, inalcanzable hasta la meta y con la camiseta rosa del líder. Un golpe de autoridad al cabo de la primera de las tres semanas de la carrera como superfavorito y atacando pronto. Esta vez, Nairo, un escalador frío y calculador, prendió la mecha rápido.

La ventaja de un minuto y diez segundos sobre Nibali es muy interesante. Pero, ojo: todavía está en carrera, sigue siendo rival. Hoy ya hay tierra de por medio entre los dos. Pinot, segundo, quedó a 28 segundos. No parece un enemigo superior a Nairo en la cuesta.

Pero siempre se aparece un fantasma: Tom Dumoulin espanta desde el tercer puesto y con cortos 30 segundos entre ambos y largos 69,1 kilometros de contrarreloj individual por recorrer. Los primeros 39,8 serán mañana en un recorrido quebrado. Y los otros 29,3 serán planitos, planitos, en la última etapa. ¡Sí, la última etapa! ¡Ahí está el detalle! Puede que este martes Dumoulin se ponga la camiseta rosada (es probable) y, aunque aguanta en la montaña, el holandés no sube más que Nairo.

Así las cosas, el reto es llegar a esa contrarreloj con al menos dos minutos –dos y medio, exagerando– de ventaja sobre él. Y claro, sabiendo que Nibali no ha tirado la toalla.

Nairo es el líder y máximo favorito para el título final. Y más cuando este domingo reventó la montaña y les mostró a todos sus rivales que tiene las fuerzas para ganar su segundo Giro, como ya lo dijo también y ya empezó a hacerlo.

* * *

Otro tema. ¿Ayer se despidió James del Bernabéu y de la afición del Real Madrid? Su cara compungida y su aplauso regado en remolino a todas las tribunas del estadio fue, por lo menos, extraño. Inevitable no sospechar que se despedía de la ‘casa blanca’. Al salir del campo relevado, le dio la mano al DT Zinedine Zidane sin mirarlo a la cara.

RCN Radio aseguró que hay acuerdo entre James y el Manchester United. Ningún medio o fuente de España confirma nada. Pero esa despedida de James sí fue rara.

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